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Los viejos somos m√°s | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-08 05:00:00

Los viejos somos m√°s

Todo comenz√≥ cuando Jos√© Brissa decidi√≥ venderlo todo y emprender un viaje por Sur Am√©rica en su vieja camioneta Renault. Ir√≠a solo, so√Īaba encontrar por el camino una mujer diferente a las colombianas. Si la encontraba viajar√≠a con ella hasta la Patagonia, tendr√≠a el pelo rubio, sacar√≠a la cabeza al viento desmelenada reir√≠a y las carcajadas se perder√≠an a lo lejos, quedar√≠an tan atr√°s como sus recuerdos.
Los viejos somos m√°s

En Quito, una noche, despu√©s de varias agotadoras jornadas desde Bucaramanga, sali√≥ en busca de la anhelada mujer. Recorri√≥ bares, helader√≠as, comi√≥ varias pizzas a espera de la mujer solitaria que de manera insinuante cruzara las piernas frente a √©l. Fue in√ļtil la espera, la mujer so√Īada no apareci√≥, todas regordetas y de rasgos vulgares. Tal vez en Lima tendr√≠a mejor suerte. En el viaje por los helados y solitarios p√°ramos andinos se le acrecentaron sus deseos de compa√Ī√≠a femenina y estuvo tentado a recoger una chola de sombrero y poncho que le pidi√≥ la remolcara. Pis√≥ el pedal del freno y cuando la mujer iba a tomar la manecilla aceler√≥. En Lima hizo varios recitales de poes√≠a que era su pasi√≥n. Una noche al salir de caser√≠a en busca de la mujer so√Īada sinti√≥ a sus espaldas el aguij√≥n de un pu√Īal.

Con la velocidad de un jaguar Jos√© Brissa desarm√≥ al delincuente. Brissa corri√≥ por el callej√≥n y en una puerta que se abri√≥ una mujer le hizo se√Īas para que se protegiese all√≠. Era la mujer so√Īada, rubia, alta, de cara bella, labios carnosos y agraciadas formas, adem√°s ten√≠a nombre de diva, Alfonsina. Danzar en discotecas amarse en los m√°s extravagantes lugares, deambular por bulevares y playas, fue cosa de muchos d√≠as en los que el viaje se interrumpi√≥. Tengo que seguir le dijo Jos√© Brissa un d√≠a, vente conmigo. Alfonsina no lo dud√≥ un instante. La recoger√≠a en su casa.

Que no se quedara el gigantesco oso de peluche que le compr√≥ como muestra de su amor. !C√°llate!, le dijo alguien desde una ventana. Jose Brissa hac√≠a sonar el pito de la camioneta o aporreaba la puerta pero Alfonsina no sali√≥. Desesper√°ndose fue. Veloz parec√≠a competir en el Dakart por el desierto de Acatama. En Chile resolvi√≥ llamarla. !Al√≥! ¬ŅAlfonsina? Si, respondi√≥ al otro lado de la l√≠nea. ¬ŅPorqu√© no me cumpliste, qu√© pas√≥?. La verdad Jos√© yo cre√≠ que t√ļ eras un narcotraficante, y el gigantesco oso estaba repleto de coca√≠na, me dio mucho temor, pero te amo. Jos√© Brissa cort√≥ la llamada.

A Jos√© Brissa lo encontr√© muchos a√Īos despu√©s en Bucaramanga. Adem√°s de su pasi√≥n por la literatura est√° empe√Īado en batir varios r√©cord Guinnes, patinar en reversa 50 kil√≥metros, y 100 horas de mambo sin tomar agua. Dice que la vejez es una actitud mental. Jos√© Brissa nos prepara una encantadora y fascinante ilusi√≥n. Desde hoy ser√© su alumno. Los invito a ser sus disc√≠pulos. Lo encontraremos en la calle como al mes√≠as, pero hay que buscarlo.

 

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