¬ŅQu√© tan pesada es la carga? Nuestra cruz | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-11 05:00:00

¬ŅQu√© tan pesada es la carga? Nuestra cruz

A todos, de una u otra forma, nos parece que cargamos una cruz demasiado grande e incómoda. Lo sentimos cada vez que nos enfermamos, cuando las cosas no salen como queremos en el trabajo o siempre que las deudas nos asfixian. ¡La cruz hace parte de nuestras ajetreadas rutinas!
¬ŅQu√© tan pesada es la carga? Nuestra cruz

Sin embargo, nos corresponde afrontar ese peso con entereza. Vivimos renegando porque nuestro camino está lleno de piedras; pero no hacemos nada para conseguir un buen calzado que nos proteja de los traspiés que a veces nos trae la vida.

Adem√°s, debemos ser consientes de que hay gente que sufre m√°s que uno. La propia ciudad en donde vivimos nos muestra retratos que confirman tal tesis.

Tal vez por eso es que algunos sostienen que, si queremos tener alg√ļn alivio, adem√°s de hacer algo para hacer menos tortuoso el camino, nos caer√≠a bien mirar a nuestros alrededores y analizar las cosas con las que se enfrentan

los dem√°s.

¡Qué bueno sería recordar la historia de la Doctora del Dolor!

¬ŅLa conoce?

Ella era una sencilla mujer, quien vivía en un asentamiento subnormal y afrontaba una penosa enfermedad.

Todo le comenz√≥ con un peque√Īo resfriado, luego se le convirti√≥ en un intenso dolor en el pulm√≥n. Se puso en tratamiento y, como ella dec√≠a, ¬ďtuve que recibir miles de odiosas inyecciones¬Ē. Su delicado cuerpo fue objeto de dos complicadas intervenciones quir√ļrgicas.

A pesar de su precario estado m√©dico, esta mujer ten√≠a una cara de amabilidad para todos los que la visitaban. Ella, en su infinita fortaleza, dec√≠a que: ¬ďuno ten√≠a que aprender a estar enfermo, tal como se aprende una profesi√≥n¬Ē.

Siempre que hablaba así, ella les daba abrazos a los demás.

Un d√≠a, cuando le avisaron que se acercaba su muerte, le pidi√≥ a Dios que le retrasara ese fat√≠dico momento; no para vivir m√°s de la cuenta, sino para ense√Īarle a la gente la importancia de aceptar la realidad y, a√ļn as√≠, vivir en paz.

Durante su agonía nunca lloró y, en cambio, en su rostro se apreciaba un gesto de agradecimiento por la poca vida que Dios le regalaba.

No se dio el milagro que todo el mundo esperaba. No era un asunto de fe; era un profundo cáncer que la había invadido y que, finalmente, no tenía una salida distinta a la de la inevitable muerte.

Sin embargo, el Alt√≠simo dot√≥ a esta mujer de una maravillosa paciencia y de entereza para aceptar todo lo que le iba a ocurrir. La recordada ¬ĎDoctora del Dolor¬í muri√≥ muy joven; apenas iba a cumplir 23 a√Īos de edad cuando sus ojos se apagaron.

No s√≥lo ocurre con las personas enfermas. Los grandes sembradores del campo siempre han ense√Īado que las tardes m√°s bellas llegan justo despu√©s de las ma√Īanas m√°s tristes.

Para ellos no existen terrenos estériles. Si hay agua para regar la tierra, abono para prepararla y semillas para cultivarla, son capaces de dibujar jardines en el desierto.

Es verdad: las ¬Ďescarapelas¬í de los campesinos tienen el color verde incrustado en sus corazones.

Todos deberíamos ser fuertes y mirar para el frente. Por muy atormentados de penas y sufrimientos que hoy estemos, no debemos olvidar que a todos nos abriga al menos un pedacito de cielo.

La esperanza es una sustancia medicinal: nos socorre una necesidad, nos libra de un riesgo o peligro y, de alguna forma, repara ese da√Īo que causa en nosotros el des√°nimo.

Recuerde: mientras existan ganas de luchar, hay esperanzas de vencer. ¡No importa qué tan dura y pesada sea nuestra cruz!

BELLA HISTORIA

El hombre se quejaba por la cruz que cargaba y le pidió a Dios que le pusiera una más liviana.

El Se√Īor lo escuch√≥ y le pidi√≥ que √©l mismo la escogiera.

Fue entonces cuando el joven entr√≥ y vio una cruz peque√Īa, pero muy pesada que se le encajaba en el hombro y le lastimaba. Busc√≥ otra, pero era muy grande y le hac√≠a estorbo; luego tom√≥ otra, pero era de un material que raspaba; en fin, busc√≥ otra, y otra, y otra....

Después de mucho buscar, llegó a una cruz que sintió que se adaptaba a él. Salió muy contento y dijo:

- ¬ďSe√Īor, he encontrado la que m√°s se adapta a m√≠, muchas gracias¬Ē.

Jes√ļs le mir√≥ sonriendo y le dijo:

- ¬ďNo tiene nada que agradecer, usted ha tomado exactamente la misma cruz que tra√≠a, su nombre est√° inscrito en ella¬Ē.

Muchas veces nos quejamos por las dificultades que hay en nuestra vida y hasta cuestionamos la voluntad de Dios; sin embargo, √Čl permite lo que nos suceda porque es para nuestro bien y algo nos ense√Īa a trav√©s de eso.

Dios no nos da nada más grande de lo que no podamos soportar. Además, después de la tormenta viene la calma y un día esplendoroso.


LAs ¬ĎCRUCES¬í DE LOS DEM√ĀS

Me preguntaba mil veces, sin respuesta alguna, ¬Ņpor qu√© mi cruz¬† doblaba mis espaldas? Habl√© con Dios, mirando las estrellas, y sollozando dije: ¬ďes muy pesada mi carga¬Ē.

Dios me hizo ver con toda su paciencia lo equivocado que estaba. Poco a poco empecé a darme cuenta, de que mi cruz se tornaba liviana.

Observé frente a mí una inmensa miseria colgada en los harapos de una anciana.

Observé a un joven muriendo de tristeza por una enfermedad.

Me encontr√© con una madre, quien con toda su entereza, sepultaba a su peque√Īo hijo.

Luego miré mis manos vivas y sobre ellas observé la cruz que yo cargaba.

De pronto me cuestion√≥ Dios: ¬ď¬ŅCu√°nto pesa su cruz?¬Ē

Y yo le respondí:

¬ďSe√Īor, no me pesa nada¬Ē.


EJERCICIO

Cierre los ojos y responda con la sinceridad del corazón a las siguientes preguntas:

¬ŅQu√© quisiera agradecerles a sus padres?

¬ŅC√≥mo agradecer√≠a a cada uno de los numerosos amigos que ha tenido durante su vida, de quienes ha recibido demostraciones generosas de amistad y de afecto?

¬ŅA cu√°ntos buenos maestros recuerda hoy, y qu√© cosas deber√≠a agradecerles por lo mucho que hicieron para su formaci√≥n?

¬ŅA cu√°ntos de los humildes, generosos y pacientes servidores: las empleadas dom√©sticas, los celadores, los lustrabotas, los mensajeros o los conductores que se han cruzado con usted en el camino de la vida y que le han ayudado de tantas formas, valdr√≠a la pena darles las gracias hoy?

 

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