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Sobrevivientes siguen a la espera de un techo y una vida digna | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-12 05:00:00

Sobrevivientes siguen a la espera de un techo y una vida digna

“Mientras se espera una vivienda, uno debe seguir enfrentando otras cosas. El crecimiento de sus hijos, la relación sentimental con el esposo y la comida. Todo hace parte del eso y todo se puede lograr bajo un techo digno”.
Sobrevivientes siguen a la espera de un techo y una vida digna

Esto afirma Dilema Candelario Vargas, de 29 años, quien luego de vivir por más de 7 años en el asentamiento Altos de Andina, ahora estrena orgullos su casa en la Ciudadela Nuevo Girón, luego de cinco años de espera.

“Esto sólo se soporta gracias al poder divino, el de Dios”, asegura contenta mientras observa a sus hijos Brian Andrés de 14 años, Álvaro Daniel de 12, Karen Liseth de 8 y Ángela Saray de 4, quienes han crecido la mayoría del tiempo encerramos como medida de protección de sus padres.

Ahora, según su madre, “ellos deben aprender a sobrevivir como en los otros estratos de la ciudad, sin ruido, sin peleas, sin bándalos y sin tanta pobreza”.

Para ella los gritos, el desespero y el correr del río con carros, árboles y toda clase de objetos, quedó atrás. “Uno es grande y aprende a olvidar”, asegura.

Sin embargo, para su hija, Karen Liseth, la situación ha sido otra. “Ella tenía 3 años cuando todo pasó y vio como todo mundo corría. Familiarizó la lluvia con la tragedia y eso muchas veces la sigue haciendo llorar”.

Sus vidas continúan junto a su esposo, Álvaro Díaz Pinto de 36 años, con quien lleva 15 de matrimonio y labora como vigilante de un parqueadero en Bucaramanga.

La rutina de todos los días, alejada como dice Dilena, del ruido y el desorden, comienza a las 4:00 a.m. Ahora sus hijos cambiaron de colegio, de amistades y de contexto, y deben madrugar más para llegar a clases.

“Por el barrio pasa una buseta desde las 5:00 a.m. cada hora, que los transporta hasta Girón por $1.000. Para mi esposo es más complicado, tiene que coger dos buses para llegar a Bucaramanga”, explica Dilena.

Mientras su familia sale de casa, ella se queda atendiendo una pequeña tienda que abrió recién llegó al barrio. También prepara almuerzos a $3.500 para los obreros que terminan las casas en la Ciudadela Nuevo Girón. “De esta forma equilibramos el bolsillo y construimos una nueva vida”, asegura.

Los que aún esperan

Waldina Morales Bueno, líder y damnificada del asentamiento Altos de Andina, fue vecina de Dilena y espera volverse a ver con ella cuando le entreguen su vivienda.

Ella recuerda que antes de la tragedia existían 80 casas en el asentamiento, hoy el número asciende a 150, en las cuáles viven 210 familias. “En un cambuche viven hasta dos y tres familias”, asegura.

La mayoría de las personas trabajan en Centroabastos y en talleres de la zona. Otros tienen tiendas, venden cerveza y verduras.

Las principales problemáticas, según la líder, son los embarazos en niñas de 12 y 13, así como las drogas y los ladrones que azotan a la comunidad.

“Hemos pasado la queja a la Policía, vienen, patrulla y no es más. No han tomado cartas sobre el asunto”, afirma.

Su familia, como otras 112 más, espera la entrega de las casas, que según la Alcaldía de Girón, se realizaría la próxima semana.

“Nos preocupa tener un techo, una casa, pero además queremos una nueva vida, especialmente para los niños”.

En La Estanzuela, otra realidad

Rosalba Ardila Prada, líder de este asentamiento en el que habitan 246 familias de las cuales 117 son damnificadas de la ola invernal, asegura que los habitantes son los más optimistas con la entrega de las casas.

Pero, además de las viviendas, ¿qué otras cosas esperan? Según ella, educación, empleo y atención en salud.

“La comunidad se olvidó de nosotros. Al principio venía Pastoral Social y Profamilia a hacernos charlas. Nos dieron métodos de planificación familiar y medicamentos”, asegura esta mujer.

“No sabemos si es por los problemas del barrio, de seguridad, pero ya ni siquiera vienen las brigadas de salud”, explica.

Sin embargo, asegura Rosalba, “la policía sí nos visita todos los días. Hay muchos problemas de inseguridad, los vecinos que se insultan y pelean”, cuenta.

Pero mientras esta líder busca ayuda para su comunidad, otro vecino, Gonzalo Corredor Muñoz, vive atento para no perder lo poco que tiene.

“Tenemos una vecina que cuando está drogada y borracha, le prende candela a los cambuches. Hemos intentado sacarla, porque está loca, pero no podemos. Además, tiene un expendio de drogas”, asegura Gonzalo.

Caja biográfica

Así avanza la Ciudadela Nuevo Girón

Costo inicial el proyecto: 45.852 millones de pesos

Ascendió a: 57.461 millones de pesos

Total viviendas: 1.931 viviendas

Contratadas para construir: 1.593

Ubicación: Girón

No. de etapas: 7

Tipo de vivienda: De desarrollo progresivo, cuyo valor es hasta de 70 millones.

Entregadas a la fecha: 58 en la primera etapa

Habitantes: 36 familias

El barrio será poblado por habitantes de todos los asentamientos. Hace dos años las casas eran entregadas sin servicios públicos, ahora están completas. Hace falta el encerrado.


LA VOZ DEL EXPERTO

Pompilio Rodríguez Uribe

Arquitecto y asesor de vivienda de la Alcaldía de Girón

“La administración actual recibió el proyecto en el 2008. Hemos presenciado una serie de inconvenientes administrativos y financieros que han sido subsanados en el tiempo. A la fecha el proyecto ya tiene asegurado servicios públicos.

El encerramiento es un tema particular que se viene adelantando desde 2007. Sin embargo, en el pasado Consejo de Gobierno, la Gobernación de Santander se comprometió a entregar $2.000 millones  para esta obra.

Algunas casas de la Ciudadela Nuevo Girón ya están listas, pero la comunidad no las acepta sin este encerramiento. Sin embrago, hay personas que esto no les  interesa y quieren mudarse.

Hasta el momento la administración adelanta otra serie de laboras en problemáticas de tipo social y psicológico”.


Silvia Johanna Camargo Gutiérrez

Dir. Instituto de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana de Bucaramanga, Invisbu.

“Cuando las personas desalojan los cambuches, el control lo hace la Alcaldía a través de la Defensoría del Espacio Público y la Secretaria de Gobierno. La primera recibe los terrenos y la segunda los vigila para que no sean invadidos.

Algunas familias quedaron fuera del censo de la ola invernal y siguen reclamando el subsidio. Sin embargo, ya no se puede hacer nada. A estas familias se les ha hecho toda la capacitación para que puedan en algún momento hacer otra inscripción.

Ocho de las viviendas entregadas en el proyecto Villas de San Ignacio presentaron defectos y las familias fueron reubicadas. Seguimos investigando qué pasó con estas construcciones que quedaron en mal estado”.

 

Caja biográfica

Lo que va de Villas de San Ignacio

Costo del proyecto: 52 mil millones de pesos.

Total viviendas: 1.866 casas.

Entregadas a la fecha: 1.526

Tipo de vivienda: De desarrollo progresivo, cuyo valor es hasta de 70 millones.

Ubicación: Norte de Bucaramanga

No. de etapas: 4

Ingeser, etapa 1: 202 viviendas / Entregadas: 4

Bavaria 1, etapa 7: 121 viviendas / Entregadas: 15

Bavaria 2, etapas 2, 3, 4, 5 y 6: 818 / entregadas:

Betanani, etapas 8, 9, 10, 11 y 12: 725 / entregadas:

Características: 38.7 m2 área del lote / 36.5 m2 área construida

Algunas de las casas que faltan por entregar están en trámites de escrituración.  80 casas no figuran con propietario y están siendo bajo supervisión del Ministerio para una nueva asignación.

Lo que el río se llevó y dejó

En 2005

• Más de 500 viviendas fueron arrasadas en la noche del viernes 11 y la mañana del sábado 12 de febrero.

• Las 37 viviendas que conformaban el asentamiento El Túnel, fueron sepultadas por la creciente del Río de Oro, en Girón.

• Un primer censo de la tragedia arrojó un total de 2.500 familias damnificadas, 22 barrios y 14 veredas afectadas.

• Asentamientos formados por cambuches, casas de tablas, con hasta dos familias dentro, fueron borrados por la creciente del río de Oro.

 

En 2010

• 12 asentamientos con damnificados por la ola invernal de hace 5 años, desplazados y habitantes sin vivienda.

• Cambuches y casas de tabla de 6 por 4 metros, habitadas hasta por 8 personas.

• Según los mismos habitantes de los asentamientos, pequeñas mafias que venden lotes ya desocupados.

• Graves problemas de salubridad y de seguridad dentro de los asentamientos.

 

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