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Por sus propios méritos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-13 05:00:00

Por sus propios méritos

“Usted se define como persona y profesional por sus méritos y no por las debilidades y los errores de los demás”, le contestó el entrevistador. El entrevistado era un ilustre profesor británico considerado una autoridad en su campo que en su vida profesional había tenido más de una escaramuza con colegas defendiendo diversas tesis de su campo de especialidad.
Por sus propios méritos

Me quedó sonando el cuento de definirse uno por sus méritos y no por las debilidades de los demás y traté de poner esta frase a la luz del debate político actual en nuestro país. No sé si por falta de atractivo periodístico observamos que las tesis de los candidatos (lo que llamaríamos sus meritos, en donde podríamos incluir no solo sus propuestas sino su trayectoria profesional y personal) no tienen mucha difusión y más bien se concentran en unos pocos foros especializados. Lo que sí es pan de cada día son las mutuas acusaciones (las debilidades y errores de los demás), que se esgrimen al elector como factor para no votar por el contrincante. Tal parece que la debilidad del prójimo reviste a la contraparte automáticamente de virtud y excelencia.

“Quisiera que nos compraran los automóviles Honda por nuestros propios méritos y no como consecuencia de la desgracia de nuestro competidor”, decía un gerente de Honda al ver la agresiva campaña que distintas marcas están realizando en donde ofrecen bonificaciones y descuentos a los propietarios de Toyota (caída hoy en desgracia) que hagan reposición de sus carros por una Ford o General Motors. Ingenuas declaraciones dirían algunos. Competencia es competencia y no se puede “dar papaya”, afirman los más mordaces.

“Cualquier cosa que pase en nuestro sector en últimas nos afecta a todos”, respondió el mismo gerente y quizás aquí es donde toca algo más de fondo. Cuando la batalla por las ideas, los negocios, o aún las personales se centran en el error o debilidad del contrario (o peor aún deslegitimando a la contraparte con verdades a medias apelando a las emociones o intereses) y no en el mérito propio, perdemos la oportunidad de crecer por el lado del buen debate de los argumentos, y nos quedamos más bien ahondando rencores y divisiones. Perdemos entonces el principio de la buena fe y se nos mina la confianza. ¿Es nuestra realidad? Creo que hay suficiente mérito para mostrar, démonos la oportunidad para verlo.

 

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