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El circo electoral | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-21 05:00:00

El circo electoral

El proceso de sucesi贸n de los reg铆menes pol铆ticos es la prueba de fuego de sus bondades y defectos. En la era contempor谩nea, los sistemas dictatoriales han seguido tres caminos: en la Uni贸n Sovi茅tica se desarrollaba un pugilato cuasi secreto, en el que el dictador agonizante acababa reemplazado por quien acumulaba m谩s poder, el m谩s audaz, intrigante o despiadado.
El circo electoral

Lenin en su lecho de muerte, cubierto por la sombra siniestra de Stalin, clamaba angustiado porque 茅ste no fuese su sucesor. Beria, el jefe de la KBG, polic铆a secreta del Kremlin, que se proyectaba como siniestro due帽o del poder, fue envenenado por sus 茅mulos y opositores, que erigieron un triunvirato, del cual emergi贸 Nikita Krushev que desplaz贸 a los dem谩s hasta ejercer el poder solitario y denunciar ante el parlamento los cr铆menes y la brutalidad de Stalin. En Cuba y Norcorea los dictadores supremos instituyeron la sucesi贸n mon谩rquica en la cabeza del hermano en un caso, del hijo medio tarado en el otro. En cambodia y varios pa铆ses africanos se siguieron los azarosos caminos de la guerra civil.

En las democracias occidentales, algunos reinos consecuentes con sus tradiciones y su historia siguen practicando el sistema hereditario con el benepl谩cito de sus pueblos, en tanto los reg铆menes republicanos recurren al procedimiento electoral, bien dentro del sistema presidencial o el parlamentario con algunas variantes seg煤n el pa铆s.

Colombia, la democracia hisp谩nica m谩s antigua e institucionalizada de Iberoam茅rica, ha seguido el proceso electoral quiz谩 m谩s peculiar del hemisferio. Si el ideal democr谩tico es elegir a los mejores para que gobiernen la naci贸n a nombre de las mayor铆as vencedoras, la teor铆a, que en la elecci贸n presidencial ha funcionado con singular acierto, en la de representantes del pueblo a los cuerpos legislativos, en vez de depurarse con los a帽os, introducen toda suerte de irregularidades, en pugilatos anti茅ticos que ha ido llevando al Congreso y a casi todas las asambleas departamentales y concejos municipales al desgobierno y la corrupci贸n rampante. Fraudes, traslado de electores, trampas que agotan la f茅rtil imaginaci贸n de una clase pol铆tica inescrupulosa y venal, que hace posible que, en el caso presente, Senado y C谩mara lleguen a lo m谩s hondo del desprestigio, caudillismo, manzanillismo, clientelismo, tramposos todos, han convertido el proceso electoral en un circo que contemplamos frustrados e impotentes.

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