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La guerra sucia del DAS | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-22 05:00:00

La guerra sucia del DAS

La guerra sucia del DAS

Sus actuaciones tenebrosas en los años 50 del siglo XX generaron el rechazo de los demócratas del país y desde la prensa, el Congreso y diversos escenarios se clamó por su disolución y que en su reemplazo se creara una dependencia civil de inteligencia que sirviera a un gobierno democrático, fuera una garantía para los ciudadanos y no se usara para perseguir a opositores, intelectuales y críticos del gobierno de turno.

En 1959, el entonces Presidente de la República, Alberto Lleras Camargo, oyó el clamor nacional, disolvió el SIC y creó un nuevo organismo al que se le llamó Departamento Administrativo de Seguridad – DAS.

Hoy, medio siglo después, es una verdad probada en procesos penales que el DAS es una charca de sucias conductas y sus funciones y atribuciones han sido usadas para oscuros propósitos no lejanos del todo a los que practicaban en los años 30 y 40 del siglo XX el régimen fascista en Italia, el nacional socialismo en Alemania, el falangismo en España, en los años 60, 70 y 80 de la pasada centuria los regímenes autoritarios comunistas de Alemania Oriental, Hungría, Checoeslovaquia, Rumania, Polonia y la Unión Soviética y los regímenes dictatoriales de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil en los años 80 de tal siglo.

Crispa el saber que el DAS durante los últimos años, en forma sistemática, ha hecho seguimientos a periodistas, sindicalistas, opositores, intelectuales, magistrados de las Altas Cortes, ha “chuzado” teléfonos, ha amenazado de muerte a activistas del sindicalismo y de ONG, ha enviado sufragios y panfletos amenazantes a opositores, en resumen, ha espiado, perseguido y desprestigiado a ciudadanos por haber cometido el delito de opinar.

Y algo que espanta: que eso lo supieron funcionarios de muy alto nivel del gobierno y no tomaron medidas oportunas sino que, por el contrario, hace 4 años minimizaron los hechos entonces denunciados por la prensa.

Las cosas han llegado a tal dimensión que la Procuraduría, con elementos de juicio suficientes, tuvo que formular pliegos de cargos en contra de muy altos dignatarios del gobierno por los tenebrosos hechos ocurridos al interior del DAS en los últimos años y muchos interrogantes quedan pues la Presidencia de la República ha guardado silencio, pese a que uno de ellos es el Secretario General de la Presidencia, otro es actualmente viceministro de Defensa y el tercero es el jefe de Prensa de la Casa de Nariño.

El gobierno no puede ignorar tales hechos, ni declararse ajeno a ellos pues o el DAS estaba a la deriva, o al más alto nivel se sabía lo que ocurría. ¿Cuál de las dos conclusiones es peor para la democracia?

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