Publicidad
Publicidad
Dom Dic 11 2016
19ºC
Actualizado 06:09 pm

Una granja para ¬Ďvidas minadas¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-28 05:00:00

Una granja para ¬Ďvidas minadas¬í

Maranatha, una granja sobre la vía a Girón, se ha convertido, más que en un hogar de paso para  víctimas de minas antipersonales que están en proceso de rehabilitación, en una opción de vida  productiva para los que no pueden y no quieren regresar a sus tierras. Su existencia confirma que estas víctimas necesitan mucho más que la atención en salud.
Una granja para ¬Ďvidas minadas¬í

En toda la entrada, al final de un camino en tierra que bordea un tramo de la quebrada La Iglesia, sobre la vía a Girón, cuelgan de un árbol unas cuantas margaritas que han sido acomodadas entre dos viejas prótesis de brazos.

- Eran de Heriberto, dice Guillermo Gil, quien est√° al frente de una casa pintada de verde donde hoy viven 10 personas, todas v√≠ctimas de accidentes con minas antipersonales venidas de las veredas m√°s distantes del nororiente colombiano. Hay dos ni√Īos.

Pero m√°s que una casa, este lugar es una granja -hay cultivos de tomate, gallinas ponedoras y hasta una vaca-, que hace dos a√Īos bautizaron Maranatha. Guillermo dice que significa ven se√Īor Jes√ļs, la √ļltima palabra de la Biblia.

El improvisado florero lo han puesto a prop√≥sito para que a los visitantes no les quede la menor duda de lo que all√≠ sucede. Sus habitantes celebran la vida a pesar de la tragedia. Y no es para menos, porque durante su existencia, apenas dos a√Īos, 115 v√≠ctimas han pasado por la granja, unas para recibir tan solo un almuerzo y otras, como Enrique, para quedarse a vivir.

Heriberto no est√° en la granja por estos d√≠as. Lleva m√°s de dos meses en Bogot√° donde hace una semana le hicieron un transplante de c√≥rnea, porque adem√°s de haber perdido sus dos manos hace ya 14 a√Īos por culpa de una mina antipersonal en San Vicente de Chucur√≠, hoy todav√≠a sus d√≠as transcurren en medio de intervenciones quir√ļrgicas.

No hace mucho que Enrique regres√≥ de acompa√Īar a Heriberto. √Čl es el habitante m√°s antiguo de esta granja y lleg√≥ pocos d√≠as despu√©s de perder parte de un tal√≥n en una vereda de Santa Rosa del Sur en Bol√≠var, cuando pis√≥ un palo grueso que result√≥ ser una mina.

Enrique saca del bolsillo del pantal√≥n una fotograf√≠a desdibujada por el tiempo, donde medio se ve lo que √©l describe como las huellas de su tragedia. ¬ďVol√© como 10 metros y luego como pude llegu√© al borde de la carretera donde ya no camin√©. Mientras se fueron a conseguir un transporte estuve solo m√°s de 30 minutos y pens√© que me rematar√≠an¬Ē.

Le han hecho dos cirug√≠as. Lo que hoy tiene en su pie es un colgajo que le armaron usando piel de su espalda. Le incomoda. Y a pesar de que fue dado de alta en septiembre de 2009, Enrique decidi√≥ que no volver√≠a al sur de Bol√≠var. Dice que le da miedo meterse al monte y pisar otra mina de nuevo, por eso, estar en la granja es su √ļnica opci√≥n.


Algo del campo

Pero Enrique tiene otra raz√≥n m√°s para quedarse. Luego de buscar recursos con insistencia, finalmente este a√Īo empez√≥ a ejecutarse en la granja un proyecto productivo con la Cruz Roja Internacional para que sea autosostenible.

Asutall, que es la empresa que ha liderado el desarrollo de la granja, de la que Guillermo Gil es su coordinador de proyectos y que adem√°s le presta sus servicios a la organizaci√≥n no gubernamental Campa√Īa Colombiana Contra Minas, empez√≥ en 2006 un proyecto productivo para v√≠ctimas financiado con recursos del gobierno de Noruega y en ese entonces con el Observatorio de Minas de la Vicepresidencia de la Rep√ļblica. De esos a√Īos le quedaron a Heriberto tres vacas.

Guillermo explica que la granja nació precisamente con el deseo de fortalecer los proyectos productivos de las víctimas, más que como hogar de paso. Y este es el gran talón de Aquiles. Las víctimas de minas antipersonales tienen cubiertos los servicios de salud, pero son otras organizaciones, generalmente de tipo humanitario y los gobiernos departamentales, quienes pagan alimentación, transporte y alojamiento. Sin embargo, los favorecidos no son muchos y los que sí lo son, reciben los beneficios por pocos días. La Gobernación de Santander, por ejemplo, ha destinado 50 cupos mensuales para víctimas de minas que significan 50 días con los gastos pagos. Pero una víctima puede durar semanas y hasta meses en medio de ires y venires de citas médicas y exámenes. Así que finalmente, estos cupos los estarían utilizando muy pocas personas. Y a esto se suma que muchas de las víctimas no quieren regresar, como Enrique, o no pueden volver, como le ocurre a uno de los dos menores de edad que hoy están en la granja.

Colombia hab√≠a ocupado en los √ļltimos a√Īos el primer lugar en accidentes de minas antipersonales, pero en 2009 fue superado por Afganist√°n, lo que no significa un gran triunfo.

Seg√ļn cifras de la Quinta Brigada del Ej√©rcito con sede en Bucaramanga, un herido por mina antipersonal puede llegar a costarle al Estado $111 millones; frente a los $4.500 que le vale a los ilegales construir una mina, al Estado, destruirla, le cuesta $2 millones 900 mil.

La ilusi√≥n de ser ni√Īo

En los 8.800 metros cuadrados que tiene Maranatha, Luis Eduardo, el m√°s peque√Īo de las v√≠ctimas, dice que a pesar de estar lejos de su familia, le gusta que ¬ďcorre brisa y queda a una orilla del pueblo¬Ē.

Desde que lleg√≥ hace siete meses desde Carcas√≠ en el sur oriente de Santander, este joven de 14 a√Īos ya subi√≥ nueve kilos. Fue una de las dos v√≠ctimas civiles que se registraron en el departamento en 2009. La otra fue una joven de 15 a√Īos que estaba embarazada.

No ve por su ojo derecho desde el 23 de julio, cuando agarr√≥ una granada y le quit√≥ el seguro. ¬ďLa explosi√≥n me tir√≥ al piso y a los dos o tres minutos me par√©. Me ard√≠a mi ojo, no ve√≠a y echaba gotas de sangre¬Ē.

En su ojo tiene una cicatriz de color blanco y tres dedos menos. Y así como le sucedió a Heriberto, también esperará por un transplante de cornea. Regresar a su pueblo es incierto, no sabe cuándo, pero sí lo desea, por eso participa con ilusión de la nueva huerta que entre todos están construyendo.

Para Antonio, las cosas son muy diferentes. √Čl pis√≥ una mina en una vereda de Acar√≠, Norte de Santander, el a√Īo pasado, donde se registraron, adem√°s, 14 v√≠ctimas m√°s de las fuerzas militares y un muerto durante todo 2009. Tiene 15 a√Īos y gracias a un convenio, hace poco pudo terminar su primaria.

Cuando la mina explot√≥, estaba solo. ¬ďTen√≠a miedo, no escuchaba, s√≥lo me qued√≥ un zumbido¬Ē. Por eso hoy usa un aud√≠fono. Pero adem√°s, su est√≥mago qued√≥ lleno de esquirlas a las que no les presta mucha atenci√≥n. Lo que s√≠ lo preocupa son las amenazas que √©l y su mam√° han recibido por parte de la guerrilla. Lo consideran un informante. ¬ďDespu√©s del accidente, el Ej√©rcito ha entrado. Ellos (guerrilla) dijeron que yo los hab√≠a llevado¬Ē.

Pero ante la incertidumbre, Antonio pone su mejor cara. Hasta hace un a√Īo cre√≠a que no pasar√≠a de tercero de primaria y ahora asiste al colegio. Su mam√° sali√≥ desplazada de Acar√≠ y autoriz√≥ a Ismael, otra de las v√≠ctimas que viven en la granja, para que sea como su pap√°.

Seg√ļn datos de la Quinta Brigada del Ej√©rcito, durante 2009 fueron destruidas en Santander, Norte de Santander y sur de Bol√≠var, 3.442 minas y 75 cilindros, lo que significa que m√°s de 8 mil vidas se salvaron. Sin embargo, adem√°s de los dos civiles heridos en Santander, murieron 10 militares y 40 m√°s tendr√°n que vivir con las huellas de esta tragedia.

TRABAJO DE LAS INSTITUCIONES

En Santander existe un Mesa tem√°tica contra Minas Antipersonal desde hace 8 a√Īos, que coordina la Gobernaci√≥n y que agrupa a m√°s de 15 instituciones. Seg√ļn Rosmira Castro, coordinadora del tema de minas del grupo de Paz y Derechos Humanos de la Secretar√≠a de Gobierno, desde el a√Īo pasado se estableci√≥ hacer cobertura de todos los servicios que no est√°n en la ruta de atenci√≥n (salud) y por eso asignaron 50 cupos.

En la Mesa hay organizaciones humanitarias como la Cruz Roja Internacional, Campa√Īa colombiana contra minas, Handicam Internacional, Cruz Roja Colombiana, entre otras, que apoyan el alojamiento y la alimentaci√≥n en Bucaramanga, cuando las v√≠ctimas vienen a sus tratamientos. Pero no es suficiente. Y aunque Santander no es uno de los departamentos de mayor riesgo en el pa√≠s -la lista la lideran Antioquia, Meta y Caquet√°-, s√≠ es un departamento receptor de v√≠ctimas de minas antipersonal. Seg√ļn Castro, ¬ďpodemos asegurar que cerca de un 30% de Santander est√° minado al hacer un balance de los municipios afectados¬Ē.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad