Un día de concentración con la Selección Colombia | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mar Dic 12 2017
21ºC
Actualizado 11:49 am

Un día de concentración con la Selección Colombia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-28 05:00:00

Un día de concentración con la Selección Colombia

Con la esperanza guardada en el maletín, junto a sus canilleras, medias y guayos, las 25 integrantes de la Selección Colombia de fútbol abandonan el estadio Alfonso López; son las 8:40 de la noche y finalizan su segundo entrenamiento de una jornada definitiva.
Un día de concentración con la Selección Colombia

A su llegada al hotel, el cuerpo técnico excluirá a cuatro de ellas y definirá las 21 jugadoras que inscribirá el equipo nacional para el Suramericano Sub-20 que empieza este 3 de marzo en Bucaramanga.

La exclusión de las jugadoras que, como en un ‘reality’, deberán empacar esta misma noche sus maletas y dejar la concentración, sin espacio para lágrimas y despedidas, es el epílogo de una jornada que inició a las 5:30 de la mañana.

A esa hora, mientras Bucaramanga con sus 268 mil mujeres empezaba a despertar, el octavo piso del Hotel Chicamocha estaba en plena efervescencia.

Hace dos semanas, las seleccionadas fueron distribuidas en grupos de dos y tres por habitación; desde entonces, el octavo piso con sus 10 habitaciones se convirtió en su hogar; una casa en la que reina el orden y donde las visitas están prohibidas.

Las 25 jugadoras de la Selección se amarran sus pantalonetas, se ponen las canilleras, se hacen botas con esparadrapo para evitar una lesión en sus tobillos y empacan sus guayos para enfrentar el primer entrenamiento del día.

Eso sí, los ‘cortos’, tenis, y medias largas, no les quitaron a ninguna de ellas la vanidad, por eso, como hace la gran mayoría de las mujeres, antes de salir de sus habitaciones se aplicaron crema, protector solar, perfume, desodorante, se miraron al espejo más de una vez y repitieron el peinado para estar bonitas y presentables en la jornada que apenas empezaba.

“¿Por qué las personas creen que por jugar fútbol no somos femeninas?, pregunta Ingrid Vidal Isaza, una vallecaucana de acento marcado, de no más de 1.60 de estatura, pelo largo y crespo y unos ojos negros en los que refleja el sabor de su tierra y su alegría cuando oye una salsa que de inmediato le hace mover sus tonificadas piernas.

Todas son conscientes de lo que se juegan en esta jornada; cuatro de ellas no irán más en la concentración y el cuerpo técnico mirará todos los aspectos para tomar su decisión.

Por eso, además del talento en la cancha, que a todas les sobra, también contarán otros aspectos como la puntualidad, disciplina, obediencia, compañerismo y  respeto a las compañeras, reglas de la concentración, pero sobre todo, a la camiseta que enfundan.

Cereales y chistes para el desayuno

Ha pasado un poco más de una hora desde que sonaron los despertadores y las primeras jugadoras llegan al restaurante del hotel.

Cereales, frutas y cuajada, alimentos ricos en fibra, nutrientes y de fácil digestión, hacen parte del desayuno.

Las risas, los abrazos y los chistes de algunas son un alivio que distrae un poco la tensión de la doble jornada de entrenamiento que los técnicos les tienen preparada.

Como en todos los grupos, siempre hay unas que sobresalen más que otras por sus cualidades. En este equipo, la santandereana y volante ‘10’ Yorely Rincón se lleva todos los premios; ella es la encargada de subirles el ánimo a las demás. Un repertorio de chistes que parece interminable levanta las carcajadas en medio del desayuno.

Luego, todas al bus y camino al estadio.

- ¡Eyyyy! ¿Quién pone la música?

-¡Nathalia! Música, pero que no sea esa romántica ni para cortarse las venas

Estos gritos, comenzaron a sonar por cada lado del bus que esperaba a todos los miembros del equipo. El último en subirse fue el técnico, Ricardo Rozo.

‘Les ganamos a los hombres’

Al llegar al estadio, los técnicos no dan espera. De una vez, la Selección comienza su calentamiento y respectivo estiramiento para enfrentarse durante un partido amistoso con los jugadores de la Selección Prejuvenil de Santander.

“Vamos a mirar cómo es el desempeño de ellas en la sintética, juegan este partido, luego tomamos el refrigerio y nos vamos al hotel para el almuerzo”, dice el técnico antes de entrar a la gramilla a cumplir el papel de árbitro.

Durante 100 minutos, las representantes del fútbol colombiano se enfrentaron a un equipo masculino que entró a la cancha dispuesto a hacer valer la ‘historia’, esa que dice que el fútbol es de hombres y más en Santander, tierra machista por naturaleza.

Pero esta vez, bajo el intenso sol, un 4-0 destruyó la ‘historia’. Paola Sánchez metió un doblete, luego Tatiana Ariza marcó el tercero y el de remate lo metió la santandereana Yorely Rincón.

“Nos dieron duro, ellos entraron con toda, me pegaron una patada durísimo”, dijo Yorely Rincón al terminar el partido.

El premio por el buen desempeño lo trae David, el utilero del equipo; no es un trofeo pero definitivamente sabe mucho mejor. Es el refrigerio: un jugo de naranja bien frío acompañado de una mantecada, alimentos que ellas no despreciaron y que disfrutaron después del desgaste físico.

A las 11 de la mañana emprenden el regreso al hotel en medio del debate: ¿Qué hacer primero: ¿almorzar o ducharse?

El técnico acaba la discusión: “Las espero a las 12 en punto para almorzar con el uniforme azul de presentación, tienen una hora para ducharse y descansar”.

“Que no sean pastas el almuerzo”

“Todos los días comemos pastas, ojalá que hoy no, pero en los días que llevamos en concentración casi siempre comemos pastas en todas sus presentaciones”, dice Íngrid Vidal.

Las pastas son un alimento habitual en cualquier concentración deportiva por su carga de carbohidratos para recuperar energía. Pero esta vez el milagro parece cumplirse en el Chicamocha. Las pastas no aparecen por ninguna parte.

¡Qué delicia, sancocho!

Cerca de 45 minutos duran almorzando. Como sucede siempre, la última es ‘Salom钅 así llaman a Edna Fernanda Méndez.

- ¿Salo ya?, dice Tatiana Ariza, una gemela.

“A Salo le decimos que es la niña de otro continente porque tiene los ojos achinados, además le echa sal a la fruta y azúcar a las sopas”, y una risa colectiva en la mesa rompe el comentario de Ariza.

El sueño llega con la tarde

En la Selección Femenina, el respeto por el orden de la concentración es absoluto. Así que, sea por cansancio, sueño o disciplina, después del almuerzo todas se van a dormir.

Abrazadas a sus almohadas, las niñas de la ‘Tricolor’ duermen hasta las 5:00 p.m.; a esa hora, la paz que reina en el octavo piso sucumbe con el refrigerio: jugo de mandarina y almojábana.

A las 6:00 p.m. se suben de nuevo al bus, será el último entrenamiento para cuatro de ellas y esa presión se siente.

Muchas dejan al descubierto sus nervios, las manos en los bolsillos, la mirada perdida durante el recorrido y algo de ansiedad por no saber la decisión de los técnicos… al fondo suena Maná y  algo de salsa, pero esta vez pocas son las que cantan.

El entrenamiento dura una hora: calentamiento, trabajo con pelota quieta y algo de fútbol… el cuerpo técnico observa y anota. Las jugadoras dan su último esfuerzo.

A las 8:00 p.m., el técnico del equipo empieza a repartir los petos de color naranja a la mitad del grupo y anuncia un partido de 20 minutos en donde él, en compañía del preparador físico y el técnico de las arqueras, evaluarán el rendimiento de cada una para elegir a las que se quedan.

Un cielo sin estrellas despide al equipo nacional. Son las 8:40 de la noche y junto a sus guayos y canilleras, las 25 jugadoras empacan la esperanza de que seguirán en el equipo nacional.

“Las cuatro que salen no son por malas, todo lo contrario, son muy buenas, lo que pasa es que las otras se mostraron más confiadas y seguras”, dice Ricardo Rozo.

A la llegada al hotel la cena las espera, luego cada una de ellas sube a ducharse para dormir y es en ese momento en el que son llamadas aparte Sara López, Laura Jiménez, Marcela Suárez y Lizeth Moreno, las cuatro que no seguirán en concentración con el equipo.

La noticia no les da mucho tiempo para despedirse de las demás; esa misma noche alistaron su maleta. Para sus otras compañeras, tampoco queda espacio para la tristeza; a las 5:30 a.m. volverán a sonar los despertadores y el octavo piso del Chicamocha vivirá de nuevo el ritual del ‘corre corre’, al son del pito del técnico Ricardo Rozo.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad