Un d铆a de concentraci贸n con la Selecci贸n Colombia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-28 05:00:00

Un d铆a de concentraci贸n con la Selecci贸n Colombia

Con la esperanza guardada en el malet铆n, junto a sus canilleras, medias y guayos, las 25 integrantes de la Selecci贸n Colombia de f煤tbol abandonan el estadio Alfonso L贸pez; son las 8:40 de la noche y finalizan su segundo entrenamiento de una jornada definitiva.
Un d铆a de concentraci贸n con la Selecci贸n Colombia

A su llegada al hotel, el cuerpo t茅cnico excluir谩 a cuatro de ellas y definir谩 las 21 jugadoras que inscribir谩 el equipo nacional para el Suramericano Sub-20 que empieza este 3 de marzo en Bucaramanga.

La exclusi贸n de las jugadoras que, como en un 聭reality聮, deber谩n empacar esta misma noche sus maletas y dejar la concentraci贸n, sin espacio para l谩grimas y despedidas, es el ep铆logo de una jornada que inici贸 a las 5:30 de la ma帽ana.

A esa hora, mientras Bucaramanga con sus 268 mil mujeres empezaba a despertar, el octavo piso del Hotel Chicamocha estaba en plena efervescencia.

Hace dos semanas, las seleccionadas fueron distribuidas en grupos de dos y tres por habitaci贸n; desde entonces, el octavo piso con sus 10 habitaciones se convirti贸 en su hogar; una casa en la que reina el orden y donde las visitas est谩n prohibidas.

Las 25 jugadoras de la Selecci贸n se amarran sus pantalonetas, se ponen las canilleras, se hacen botas con esparadrapo para evitar una lesi贸n en sus tobillos y empacan sus guayos para enfrentar el primer entrenamiento del d铆a.

Eso s铆, los 聭cortos聮, tenis, y medias largas, no les quitaron a ninguna de ellas la vanidad, por eso, como hace la gran mayor铆a de las mujeres, antes de salir de sus habitaciones se aplicaron crema, protector solar, perfume, desodorante, se miraron al espejo m谩s de una vez y repitieron el peinado para estar bonitas y presentables en la jornada que apenas empezaba.

聯驴Por qu茅 las personas creen que por jugar f煤tbol no somos femeninas?, pregunta Ingrid Vidal Isaza, una vallecaucana de acento marcado, de no m谩s de 1.60 de estatura, pelo largo y crespo y unos ojos negros en los que refleja el sabor de su tierra y su alegr铆a cuando oye una salsa que de inmediato le hace mover sus tonificadas piernas.

Todas son conscientes de lo que se juegan en esta jornada; cuatro de ellas no ir谩n m谩s en la concentraci贸n y el cuerpo t茅cnico mirar谩 todos los aspectos para tomar su decisi贸n.

Por eso, adem谩s del talento en la cancha, que a todas les sobra, tambi茅n contar谩n otros aspectos como la puntualidad, disciplina, obediencia, compa帽erismo y聽 respeto a las compa帽eras, reglas de la concentraci贸n, pero sobre todo, a la camiseta que enfundan.

Cereales y chistes para el desayuno

Ha pasado un poco m谩s de una hora desde que sonaron los despertadores y las primeras jugadoras llegan al restaurante del hotel.

Cereales, frutas y cuajada, alimentos ricos en fibra, nutrientes y de f谩cil digesti贸n, hacen parte del desayuno.

Las risas, los abrazos y los chistes de algunas son un alivio que distrae un poco la tensi贸n de la doble jornada de entrenamiento que los t茅cnicos les tienen preparada.

Como en todos los grupos, siempre hay unas que sobresalen m谩s que otras por sus cualidades. En este equipo, la santandereana y volante 聭10聮 Yorely Rinc贸n se lleva todos los premios; ella es la encargada de subirles el 谩nimo a las dem谩s. Un repertorio de chistes que parece interminable levanta las carcajadas en medio del desayuno.

Luego, todas al bus y camino al estadio.

- 隆Eyyyy! 驴Qui茅n pone la m煤sica?

-隆Nathalia! M煤sica, pero que no sea esa rom谩ntica ni para cortarse las venas

Estos gritos, comenzaron a sonar por cada lado del bus que esperaba a todos los miembros del equipo. El 煤ltimo en subirse fue el t茅cnico, Ricardo Rozo.

聭Les ganamos a los hombres聮

Al llegar al estadio, los t茅cnicos no dan espera. De una vez, la Selecci贸n comienza su calentamiento y respectivo estiramiento para enfrentarse durante un partido amistoso con los jugadores de la Selecci贸n Prejuvenil de Santander.

聯Vamos a mirar c贸mo es el desempe帽o de ellas en la sint茅tica, juegan este partido, luego tomamos el refrigerio y nos vamos al hotel para el almuerzo聰, dice el t茅cnico antes de entrar a la gramilla a cumplir el papel de 谩rbitro.

Durante 100 minutos, las representantes del f煤tbol colombiano se enfrentaron a un equipo masculino que entr贸 a la cancha dispuesto a hacer valer la 聭historia聮, esa que dice que el f煤tbol es de hombres y m谩s en Santander, tierra machista por naturaleza.

Pero esta vez, bajo el intenso sol, un 4-0 destruy贸 la 聭historia聮. Paola S谩nchez meti贸 un doblete, luego Tatiana Ariza marc贸 el tercero y el de remate lo meti贸 la santandereana Yorely Rinc贸n.

聯Nos dieron duro, ellos entraron con toda, me pegaron una patada dur铆simo聰, dijo Yorely Rinc贸n al terminar el partido.

El premio por el buen desempe帽o lo trae David, el utilero del equipo; no es un trofeo pero definitivamente sabe mucho mejor. Es el refrigerio: un jugo de naranja bien fr铆o acompa帽ado de una mantecada, alimentos que ellas no despreciaron y que disfrutaron despu茅s del desgaste f铆sico.

A las 11 de la ma帽ana emprenden el regreso al hotel en medio del debate: 驴Qu茅 hacer primero: 驴almorzar o ducharse?

El t茅cnico acaba la discusi贸n: 聯Las espero a las 12 en punto para almorzar con el uniforme azul de presentaci贸n, tienen una hora para ducharse y descansar聰.

聯Que no sean pastas el almuerzo聰

聯Todos los d铆as comemos pastas, ojal谩 que hoy no, pero en los d铆as que llevamos en concentraci贸n casi siempre comemos pastas en todas sus presentaciones聰, dice 脥ngrid Vidal.

Las pastas son un alimento habitual en cualquier concentraci贸n deportiva por su carga de carbohidratos para recuperar energ铆a. Pero esta vez el milagro parece cumplirse en el Chicamocha. Las pastas no aparecen por ninguna parte.

隆Qu茅 delicia, sancocho!

Cerca de 45 minutos duran almorzando. Como sucede siempre, la 煤ltima es 聭Salom茅聮聟 as铆 llaman a Edna Fernanda M茅ndez.

- 驴Salo ya?, dice Tatiana Ariza, una gemela.

聯A Salo le decimos que es la ni帽a de otro continente porque tiene los ojos achinados, adem谩s le echa sal a la fruta y az煤car a las sopas聰, y una risa colectiva en la mesa rompe el comentario de Ariza.

El sue帽o llega con la tarde

En la Selecci贸n Femenina, el respeto por el orden de la concentraci贸n es absoluto. As铆 que, sea por cansancio, sue帽o o disciplina, despu茅s del almuerzo todas se van a dormir.

Abrazadas a sus almohadas, las ni帽as de la 聭Tricolor聮 duermen hasta las 5:00 p.m.; a esa hora, la paz que reina en el octavo piso sucumbe con el refrigerio: jugo de mandarina y almoj谩bana.

A las 6:00 p.m. se suben de nuevo al bus, ser谩 el 煤ltimo entrenamiento para cuatro de ellas y esa presi贸n se siente.

Muchas dejan al descubierto sus nervios, las manos en los bolsillos, la mirada perdida durante el recorrido y algo de ansiedad por no saber la decisi贸n de los t茅cnicos聟 al fondo suena Man谩 y聽 algo de salsa, pero esta vez pocas son las que cantan.

El entrenamiento dura una hora: calentamiento, trabajo con pelota quieta y algo de f煤tbol聟 el cuerpo t茅cnico observa y anota. Las jugadoras dan su 煤ltimo esfuerzo.

A las 8:00 p.m., el t茅cnico del equipo empieza a repartir los petos de color naranja a la mitad del grupo y anuncia un partido de 20 minutos en donde 茅l, en compa帽铆a del preparador f铆sico y el t茅cnico de las arqueras, evaluar谩n el rendimiento de cada una para elegir a las que se quedan.

Un cielo sin estrellas despide al equipo nacional. Son las 8:40 de la noche y junto a sus guayos y canilleras, las 25 jugadoras empacan la esperanza de que seguir谩n en el equipo nacional.

聯Las cuatro que salen no son por malas, todo lo contrario, son muy buenas, lo que pasa es que las otras se mostraron m谩s confiadas y seguras聰, dice Ricardo Rozo.

A la llegada al hotel la cena las espera, luego cada una de ellas sube a ducharse para dormir y es en ese momento en el que son llamadas aparte Sara L贸pez, Laura Jim茅nez, Marcela Su谩rez y Lizeth Moreno, las cuatro que no seguir谩n en concentraci贸n con el equipo.

La noticia no les da mucho tiempo para despedirse de las dem谩s; esa misma noche alistaron su maleta. Para sus otras compa帽eras, tampoco queda espacio para la tristeza; a las 5:30 a.m. volver谩n a sonar los despertadores y el octavo piso del Chicamocha vivir谩 de nuevo el ritual del 聭corre corre聮, al son del pito del t茅cnico Ricardo Rozo.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad