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Los ganaderos esperan una respuesta del Gobierno | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-28 05:00:00

Los ganaderos esperan una respuesta del Gobierno

“Por sequía en Caldas, unas 50 cabezas de ganado han muerto de hambre y sed” (Boyacá); “‘El Niño’ tumbó unas 400 cabezas de ganado” (Huila); “Las vacas se están pudriendo vivas” (Valledupar); “Hasta los animales mueren de sed en San Pedro Consolado (Bolívar); “Muertas 600 cabezas de ganado a causa del calor” (Huila).
Los ganaderos esperan una respuesta del Gobierno

Estos titulares, que recogen algunos de los efectos del fenómeno de El Niño en las últimas semanas, acopian las desesperadas llamadas de auxilio de muchos ganaderos y agricultores de diferentes regiones del país.

No es para menos. Sí se suma el número de bovinos muertos, la cifra puede superar las 13.000 cabezas en lo corrido del año, según estimación consolidada de las Unidades de Desarrollo Regional Ganadero de Fedegán. Pero se advierte que durante marzo y abril el número se elevará considerablemente en razón a la prolongación del fenómeno de El Niño y a la escasez de alimentación para animales que, según el Presidente de Fedegán en comunicación enviada al Ministro de Agricultura en la que manifiesta la preocupación de los ganaderos y solicita al Gobierno acciones de mayor alcance, hasta el día 1 de marzo esta entidad tendrá suplemento alimenticio para el ganado en los 36 puntos de almacenamiento que ha dispuesto para atender a los ganaderos en todas las regiones del país.

Para los ganaderos es una catástrofe porque no sólo representa pérdida de activos sino porque la productividad del hato se resiente en forma importante.

Veterinarios consultados señalan que los parámetros reproductivos del animal se alteran por el efecto del estrés por calor, lo cual significa menos crías y menos leche.

Costos no declarados

Muchos ganaderos señalan cómo sus animales van perdiendo peso hasta morir por las altas temperaturas, la falta de agua y de alimentación, y advierten sobre la presencia de enfermedades en razón al consumo de aguas estancadas (gastroenteritis y anemias), presencia de leptospirosis, enfermedades abortivas y hemoparasitos por bajas en las defensas, y aumento de los vectores transmisores de enfermedades (garrapatas, tábanos y mosca brava), entre otras.

Son costos no declarados que debe asumir directamente el ganadero y que se traducen en pérdida de riqueza para el país, sin contar con la pérdida de pastos y los costos de recuperación de praderas y de agua.

Los 11 pesitos

Los ingresos de todos los ganaderos junto con su capital se han visto reducidos por la simultaneidad del fenómeno de El Niño y la depresión de precios tanto en carne como en leche, lo cual comporta un efecto por partida doble.

Por un lado, se disminuye el volumen de producción y por otro, se reducen los ingresos nominales del productor, amén del bajo incremento del precio de leche cruda autorizado por el Gobierno ($11 por litro) después de un año de no haberse subido.

La situación se ha complicado tanto, que muchos ganaderos están abocados a una situación paradójica: o compran suplementos para evitar que los animales mueran de hambre o compran comida para su hogar.

Los pequeños y medianos ganaderos son los más afectados, pues el 82% de los ganaderos –más de 400 mil productores– tienen menos de 50 cabezas.

Son ganaderos que viven de la venta de leche, la cual ahora se produce en menor cantidad y el aumento no cubre la pérdida de capacidad adquisitiva que requiere el productor para su subsistencia –no la de su actividad–.

Esta realidad desvirtúa el argumento de los procesadores de leche en el sentido de que leche sí hay, pues una cosa es que las existencias estén en manos de procesadores convertida en leche en polvo y otra es el nivel de producción de leche cruda, que es la que representa el ingreso inmediato del productor­.

Los ganaderos esperan una respuesta del Gobierno a esa calamidad. Ya en Argentina y Perú los respectivos gobiernos declararon la emergencia agraria por el fenómeno de El Niño.

 

Carta al Ministro

El Ministerio de Agricultura ha sido notificado del recrudecimiento de la crisis que afrontan los ganaderos, especialmente los medianos y pequeños que se ven abocados a una situación paradójica: o compran suplementos para evitar que los animales mueran o compran comida para su hogar.

Vamos hacia una verdadera catástrofe de incalculables proporciones que obliga al gremio cúpula de los ganaderos, Fedegán, a solicitar del Gobierno acciones de mayor alcance, que aumente los recursos con destino al plan de suplementación de emergencia y que restituya los ingresos perdidos de los productores de leche.

Son dos los factores que mayor incidencia han tenido en ese recrudecimiento de la crisis: Uno, el acelerado deterioro de la actividad por el intenso verano, y dos, la pérdida de poder adquisitivo de los ganaderos como consecuencia del estancamiento de los precios pagados al productor.

Son eventos cuyos efectos habíamos advertido oportuna y premonitoriamente al Gobierno, y cuyas causas no fueron tomadas en consideración cuando tomó la decisión de establecer el precio de la leche cruda al productor.

En la comunicación de enero 27 de los corrientes dirigida al Ministro, se hizo énfasis en que más allá de la aplicación de la fórmula prevista en la Resolución 0012 de 2009, la decisión del Gobierno no podía apartarse de la difícil situación que atravesaba la ganadería en general, y la ganadería de leche en particular.

Hoy, contrario a lo que argumentan los procesadores, vemos que el ingreso del productor se ha menguado porque la producción de leche cruda sí se ha resentido, y los precios del ganado gordo han venido en franco deterioro.

Los hechos que se reseñan en el artículo central de esta página, no dan tregua. El sector ganadero espera del Gobierno unas acciones que le permitan sobreaguar en estas difíciles circunstancias.

 

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