Una defensa del espíritu liberal | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-28 05:00:00

Una defensa del espíritu liberal

Los liberales no necesariamente militantes del Partido Liberal, defendemos la dignidad humana de todos y en todos los ámbitos, buscamos las generación de personas que liberadas de ataduras mentales y emocionales sean capaces de pensar con sus propias cabezas, atreverse a decir lo que piensan, actuar de acuerdo con sus convicciones y responder por las consecuencias de su pensar, decir y obrar. 
Una defensa del espíritu liberal

Los liberales propugnamos por una sociedad donde reine la libertad y donde, dentro de las inevitables diferencias y limitaciones marcadas por la naturaleza o la acci√≥n justa, todos tengamos suficientes oportunidades para realizar nuestros proyectos e ideales de vida. Una sociedad donde se exija con justicia el cumplimiento de los deberes ciudadanos y los derechos humanos se hagan realidad. Una sociedad donde la verdad sea libre y la libertad sea verdadera, ajena al autoritarismo, el fanatismo y la credulidad. Entre las muchas fuentes de pensamiento que enriquecen el esp√≠ritu liberal, est√°n el ¬ďDiscurso sobre la dignidad del hombre¬Ē de Giovanni Pico de la Mirandola, escrito en 1487 y publicado en 1530, el folleto ¬ďContra uno o discurso de la servidumbre voluntaria¬Ē del amigo y contempor√°neo de Montaigne, E. De la Boetie, el librito ¬ďSobre la Libertad¬Ē de John Stuart Mill, el ¬ďPanfleto contra el todo¬Ē de Fernando Sabater y los escritos de Isaiah Berl√≠n y Norberto Bobbio. Aqu√≠ me refiero a un libro poco conocido titulado ¬ďIdola Fori¬Ē(aludiendo a los √≠dolos fori, teatri, specus...de Francisco Bacon) escrito por nuestro compatriota boyacense egresado del Externado y dirigente liberal Carlos Arturo Torres, publicado en Espa√Īa en 1909, como una ep√≠logo reflexivo a la Guerra de los Mil D√≠as y un manifiesto de reconciliaci√≥n para los colombianos. Nos invita all√≠ a desterrar esos √≠dolos o ¬ďsupersticiones pol√≠ticas¬í¬í que permanecen en las mentes de los pueblos despu√©s que una critica racional ha demostrado su falsedad, caldo de cultivo de las tiran√≠as y que resume en supersticiones democr√°ticas y supersticiones aristocr√°ticas.

Por ¬ďsupersticiones democr√°ticas¬Ē entiende la falsa creencia en la infalibilidad de las mayor√≠as, el considerar la voz del pueblo como la voz de Dios y el predominio del ¬ďestado de opini√≥n¬Ē, ese ¬ďsupremo tribunal de los tiempos modernos¬Ē generador de malvadas pasiones colectivas y cuya falsedad ha sido demostrada ampliamente por las tragedias de la historia. Las ¬ďsupersticiones aristocr√°ticas¬Ē se manifiestan en la ¬ďdeificaci√≥n de hombres providenciales¬Ē que genera la servidumbre, al principio voluntaria y despu√©s forzada de los pueblos a los ¬ďc√©sares democr√°ticos¬Ē. Bajo los caudillos, anota, se pierden la autoestima personal y colectiva y los h√°bitos sociales de autogobierno al confiarle la soluci√≥n de los problemas p√ļblicos a una sola voluntad.

Rechaza adem√°s el nefasto ¬ďnihilismo rencoroso de los demoledores¬Ē y defiende el poder de las ideas, de la persuasi√≥n racional y los grupos de resistencia a la masificaci√≥n irracional, al fanatismo y al caudillismo.

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