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Ante el terremoto de Chile | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-01 05:00:00

Ante el terremoto de Chile

Ante el terremoto de Chile

El terremoto de Haití, registrado hace poco más de un mes, y el de Chile ocurrido el sábado, ponen en evidencia lo frágil que es el hombre frente a los fenómenos de la naturaleza. Además, comprueban como con prepotencia creemos que las cosas y los desastres les ocurren a otros, mas no a nosotros.

Chile es otra lección de que nuestras sociedades no están preparadas para un desastre natural, cualquiera que sea el grado de desarrollo que tengan. Ya no es el doloroso caso de Haití. La realidad chilena, su grado de bienestar económico, su infraestructura, su cultura, sus experiencias pasadas en materia de desastres naturales, resultaron insuficientes ante la magnitud del desastre.

Pero Haití y Chile no son los únicos ejemplos de lo frágil que es la civilización que ha construido el hombre. En el pasado mes de enero una tormenta de nieve, superior a cualquier predicción, azotó a Washington, la capital misma de Estados Unidos y los cerca de 8 millones de habitantes de tal urbe quedaron 4 días sin energía eléctrica, sin vías vehiculares, sin servicios esenciales, sin lo que necesita el hombre contemporáneo para sobrevivir. Y sus habitantes, impotentes, con dificultad supervivieron esas largas fechas y se percataron que no estaban listos para enfrentar tal tipo de desastres.

Sismos ocurren a diario en todo el planeta. Hoy preguntamos lo mismo que cuestionamos cuando ocurrió el terremoto de Haití en enero pasado: ¿Estamos preparados para tal tipo de desastres? La respuesta es no, así las dependencias estatales manifiesten lo contrario.

Los colombianos hemos visto, angustiados, como los chilenos, ante la falta de agua y de productos perecederos esenciales como leche, pan, etc., han terminado saqueando supermercados. Efectivamente, la multitud de problemas que salen a flote ante una desgracia de tal dimensión es superior a cualquier prevención. Cada persona y cada hogar deben percatarse de ello y tratar de proveerse de lo mínimo esencial para cualquier contingencia o desastre de la naturaleza.

El planeta nos ha dado el pasado sábado otra lección. Ojalá las entidades colombianas creadas para prevención de tragedias asimilen la enseñanza y se capacite a nuestros compatriotas en todos los centros de educación, empresas y lugares de trabajo, sobre la forma de reaccionar en un caso como los que han ocurrido en lo poco que va corrido de 2010.

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