El día que se salvaron las instituciones | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-02 05:00:00

El día que se salvaron las instituciones

El viernes pasado, cuando se supo lo que hab√≠a decidido la Corte Constitucional, pude caminar por las calles de mi ciudad y pisar el suelo de mi pa√≠s con sosiego, sin temores. No estaba exultante, estaba tranquilo y tra√≠a a la memoria c√≥mo cada 50 a√Īos en Colombia los √°ulicos de siempre, a punta de zalamer√≠as, convencen al caudillo de turno de que su destino es permanecer indefinidamente en el poder y, para lograrlo, mascullan tretas y se dan ma√Īas para forzar las instituciones de la patria.
El día que se salvaron las instituciones

Pero en las √ļltimas tres oportunidades, a esta sufrida esquina del extremo norte de Am√©rica del Sur, la han salvado las voces de pu√Īados de seres que, con esfuerzo y riesgos, se atreven a decir que el pa√≠s no se puede escriturar a unos pocos, que aqu√≠ no puede anidar el Cesarismo.

Ocurri√≥ hace 100 a√Īos cuando Rafael Reyes trat√≥ de permanecer en el poder m√°s all√° del tiempo que se√Īalaba la Constituci√≥n. El ruido de aquellos que no cre√≠an en seres insustituibles, advirti√≥ de los riesgos que entra√Īaba el pisotear las instituciones y posibilitar que campeara el caudillismo. Tales reclamos tuvieron eco y no permitieron que se cambiara el rumbo de la patria.

Sucedi√≥ hace poco m√°s de 50 a√Īos, cuando Gustavo Rojas Pinilla trat√≥ de perpetuarse en el poder y voces como las de Alberto Lleras, Luis Eduardo Nieto Caballero, Eduardo Santos y tantos m√°s, hicieron posible que los gritos de los estudiantes y de la opini√≥n ciudadana hallaran eco y voceros; cuaj√≥ el 10 de mayo y los prop√≥sitos del general cayeron a una charca.

Camin√© tranquilo el pasado viernes cuando empezaba la noche, pues¬† se impidi√≥ que personajes siniestros como Jos√© Obdulio Gaviria, Fabio Valencia Cossio, Bernardo Moreno, C√©sar Mauricio Vel√°squez, Luis Guillermo Giraldo, Armando Benedetti, Jer√≥nimo y Tom√°s Uribe Moreno, Diego Palacio, Ernesto Yamhure, Alfredo Rangel, Andr√©s Felipe Arias, Rodrigo Rivera y otros oportunistas m√°s se quedaran en el poder, orde√Ī√°ndolo, logrando que el Congreso siguiera aprobando Leyes con base en contumelias y corrupci√≥n, que los contratos del Estado fueran fuente de podredumbre, que la triqui√Īuela, ¬ďla perrada¬Ē, el torcerle el cuello a la Ley, fuer de buen recibo, mientras segu√≠an usando, como mascar√≥n de proa, la popularidad del Presidente para salvar las apariencias y seguir en su tarea de destrozar las instituciones.

Eso fue lo que se hundi√≥, la avivatada, el procedimiento oscuro, la corrupci√≥n, el ¬ďvoten antes de que los capturen¬Ē. Ojal√° salgan a flote las verdades que esconden.

Por eso mi semblante fue de esperanza pues la patria salvó muchos valores. No gané nada material, ni lo buscaba, pero sí algo inconmensurable: tranquilidad, sosiego.

 

 

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