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Fernando Meneses y los eslabones perdidos de la nostalgia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-02 05:00:00

Fernando Meneses y los eslabones perdidos de la nostalgia

Era el comienzo de la década de los 70 y el peso descomunal de los dos tomos de Anatomía Humana de Testut y Latarjet impedía a los primíparos despegar las pupilas de las incontables y delicadas piezas del rompecabezas del cuerpo humano. El tiempo se usaba, exclusivamente, gravando los vericuetos del esfenoides, los laberintos del plexo solar y las vías piramidales exigidas, con  exactitud  de relojero suizo, por el Maestro José Insignares Canedo.
Fernando Meneses y los eslabones perdidos de la nostalgia

En aquellos primeros semestres cursados en la querida Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, el √ļnico ¬ďCoraz√≥n¬Ē que nos desvelaba era el de los pobres batracios, sacrificados sin gota de piedad ni de anestesia, en el laboratorio de Fisiolog√≠a del Doctor Dar√≠o Mor√≥n.¬† Cuando llegamos a las √°reas cl√≠nicas, conoc√≠ al doctor Adolfo Pareja Jim√©nez,¬†¬† eximio pianista con bata de cirujano, y , a mi juicio,¬† quien¬† mejor mezclaba el pragmatismo de la ciencia m√©dica con la dulzura de la m√ļsica, la poes√≠a, la literatura, el teatro y los pinceles, d√°ndole de beber a cada una de sus alumnos sorbos del m√°s genuino humanismo. -Muchachos-dec√≠a desde el pulpito de las bancas de cemento del Hospital Santa Clara-Para ser M√©dicos de verdad, estas son las claves infalibles: prep√°rense para ser los mejores;¬† vean en¬† cada paciente¬† el rostro de¬† su madre y¬† no olviden jam√°s que aquel que solo de Medicina sabe, ni de Medicina sabe.- Pero Fernando Meneses Romero, con la poes√≠a tatuada a la totalidad de sus genes, no solo rend√≠a cuentas a Hip√≥crates y a Galeno, sino tambi√©n a los m√°s grandes Juglares vallenatos de la √©poca, quienes examinaban con ojo de recaudador de impuestos, la m√©trica, el tono y la magia de los cantos de amor germinados de su esp√≠ritu. Supe por primera vez de Fernando una ma√Īana temprano, all√° en la inolvidable Casa del Ni√Īo. Del¬† transistor de¬† la auxiliar de enfermer√≠a, fluyeron las notas del¬† ¬ďMomentos de Amor¬Ē, paseo¬† emblem√°tico¬† del Binomio de Oro:

¬ďComo nos duele cuando sabemos

Que el ser amado nos quiere

Pero hay razones que le impiden

Y no puede, demostrarnos

Que nuestros son sus quereres¬Ö

Atra√≠do como por un im√°n, el grupo de estudiantes guard√≥ silencio reverencial hasta cuando la voz nost√°lgica y profunda de Rafael Orozco y el acorde√≥n embrujado de¬† Israel, dejaron escapar el ultimo acorde y la ultima queja de amor. -¬°No joda! ¬°Que berraquera! -grit√≥ la auxiliar, victima del sortilegio provocado por la interpretaci√≥n del Binomio. -Esa canci√≥n es de¬† mi hermano Fernando- exclam√≥ sacando pecho Alfonso Meneses Romero, que, como √©l, tambi√©n estudiaba Medicina en la Universidad de Cartagena, dos semestres adelantados. De inmediato afloraron sonrisitas de ¬ďnotelocreo.¬Ē- ¬°Lo juro!-grit√≥ Alfonso, con todos los decibeles permitidos por el doctor Napole√≥n Franco Pareja. ¬Ņ Acaso no escucharon¬† el saludo que nos mand√≥ Rafa en esa canci√≥n?:

 

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