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Pasión de Familia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-30 00:45:11

Pasión de Familia

La decisión del jurado fue sencilla. Leonid Kusmin, de Bielorrusia, Marcel Worms, de Holanda, y Felipe Aguirre, de Colombia, se preguntaron con quién habían disfrutado más la música interpretada,
Pasión de Familia

y la respuesta fue unánime: Héctor José Pinzón Arroyo, un muchacho cuyas preferencias entre los compositores es Jorge Pinzón, su tío, que crea música para piano, con algo de influencia rusa por sus estudios en Moscú; Bach, porque pone las bases, y Beethoven, por su carácter, que de alguna manera se parece al romántico que tenemos todos; y de los colombianos, Jesús Pinzón Urrea y Oriol Rangel, por su muy buen aporte para la mezcla entre la clásica y la colombiana.

Se siente a sus anchas tocando obras de compositores universales, europeos y latinos, más que las de colombianos, porque no los tiene tan arraigados como debiera ser, “tal vez por el medio en que nos criamos”.
 
Su dedicación es intensa y necesaria, y pudo haber existido, aunque él no lo notara, alguna presión de su familia que, entre empíricos, estudiantes y profesionales, son veintiún músicos. Héctor José dice que la constancia forma parte de la pasión que siente por la música: “Siento un placer absoluto cuando interpreto el piano, tal vez porque la tensión previa es tan alta, que cuando salgo me la gozo toda”. Para él el concurso es una oportunidad para conocer público y gente joven de todas partes del país, y le gusta el ambiente para elevar el nivel pianístico. En realidad, no esperaba ganar, porque no era siquiera su intención. Es la primera vez que llega a un festival de esta magnitud, y su idea era presentarse dignamente, pero no tenía intención más que de pasarla bien.

Cuando hablan del contexto que debe enfrentar un artista en Colombia, nunca falta entre los amigos quien pregunte de qué va a vivir; pero, como su familia está en un medio musical, él ya nació con todo hecho, así que no ha tenido ese tipo de choques. Le gusta la pedagogía musical y la composición, y para esto ha dado pasos importantes, como la creación de la obra que ejecutó en el concurso, cuyo primer movimiento, Latino, revuelve ritmos alegres y modernos.

Pero, definitivamente, se ve como profesor. Aunque no hay pedagogía en el programa de su carrera, quiere especializarse en esta disciplina. Tal vez en Estados Unidos, o tal vez en Rusia, porque en Moscú el nivel académico es muy alto, pero la distancia también, y él piensa en no alejarse tanto de su familia.

Héctor José ensaya siete horas diarias –aparte del tiempo que dedica a estudiar teoría musical–, y el domingo lo reserva para salir con la familia.
Improvisa. Tiene novia, claro; pianista, también; y toca con ella a cuatro manos, pero no en público. Le gusta actuar y escribir cuentos y poesías; el cine y el teatro: Kubrick, Almodóvar, Hitchcock. Prefiere la literatura infantil de Jairo Aníbal Niño y la nostalgia por ser niño. Sólo tiene dieciocho años y ya cursa octavo semestre de una carrera profesional, y ya es campeón nacional de piano. Sin embargo, puede decirse que es un muchacho normal, como todos a su edad.

Caja biográfica
Héctor José  Pinzón Arroyo

Nació en Bogotá el 2 de julio de 1990. Comenzó a estudiar solfeo y gramática con sus tíos José Arroyo y Jorge Pinzón, y piano con Miriam Arroyave, en la Escuela de Música Coopfilarmónica, a los cinco años de edad. A los diez años empezó en el Conservatorio de la Universidad Nacional con el pianista cubano Ignacio Pacheco. Por varias razones, como la muerte de este artista centroamericano en 2004, Héctor José se retiró del Conservatorio e ingresó a la universidad Juan N. Corpas, donde cursa hoy octavo semestre, como pupilo de la maestra Pilar Leiva.

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