Ciudadanos de este siglo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-04 05:00:00

Ciudadanos de este siglo

A√ļn no termina el primer mes desde que se dio inicio operativo al Sistema Integrado de Transporte Masivo y ya la ciudad vive una situaci√≥n sencillamente ir√≥nica.
Ciudadanos de este siglo

El Sistema que, por sus antecedentes, hacía pensar que entraría en funcionamiento con numerosas fallas, ha tenido un arranque destacado y los usuarios, que se habían mostrado tan críticos de la obra, son quienes ahora muestran un comportamiento errático e irresponsable, desde el punto de vista de la cultura ciudadana.

Todos hemos visto c√≥mo hay personas que a veces incurren en actuaciones equivocadas o inconvenientes, a pesar de que en no pocos casos deber√≠a ser el simple sentido com√ļn y hasta el natural instinto de conservaci√≥n, el que defina sus comportamientos en las calles. Porque no de otra manera, sino como muestra fehaciente del empecinamiento en costumbres atrasadas, puede entenderse que, contrario a lo que ordena la m√≠nima prudencia, se vea a personas durante el d√≠a o la noche cruzando en la autopista m√°s de cinco carriles, frente a veh√≠culos que marchan a alta velocidad, para finalmente pasar al troncal de Metrol√≠nea, saltar la baranda y ganar la estaci√≥n, sin importarles que por hacer esto, cualquier d√≠a pueden perder la vida.

Y as√≠ como ocurre en la autopista, sucede a lo largo de la carrera 15, por donde la nueva flota de buses deber√≠a circular a buena velocidad y sin obst√°culos, pero con frecuencia se encuentra con peatones que, a marcha lenta, cruzan la calle por la mitad de la cuadra, desconociendo los accesos que se hicieron en las esquinas, √ļnico lugar seguro para caminar.

Con la puesta en marcha de Metrol√≠nea, los bumangueses, ojal√° m√°s pronto que tarde, tendr√°n que entender que deben asumir su responsabilidad como agentes facilitadores del cambio cultural que debe operar a partir de ahora y no hacer que con su terco empe√Īo por mantenerse en el pasado, se malogre una gran oportunidad de avanzar culturalmente y convertirnos por fin en ciudadanos de este siglo.

Hay que entender que, por definición, el progreso contiene transformaciones y que la menor resistencia a los cambios hace que los procesos sean más rápidos y menos traumáticos. Hay que entender también que un sistema en marcha como Metrolínea nos obliga a repensar la ciudad y a que cada uno de los ciudadanos se ubique dentro de estas nuevas realidades y observe los comportamientos que de él se esperan, para que el progreso sea factible.

En pocas palabras, si en lugar de adaptarnos al nuevo sistema social que plantea Metrolínea, lo combatimos con terquedad y desorden, seremos obstáculos del progreso y los responsables de que se pierda esa inmensa inversión en tiempo, dinero y esfuerzo que hicimos para que esto funcionara.

 

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