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Dime cómo te llamas y te diré quien eres | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-06 05:00:00

Dime cómo te llamas y te diré quien eres

No es coincidencia que los nombres de las hijas y los hijos de todas sus amigas sean iguales. Si usted es de la generación de los 90, seguro los hijos que nacen en este nuevo siglo lleven en sus documentos de identidad nombres como “Mariana, Isabela, Camila, Antonia, Sofía” o en niños “Santiago, Jerónimo, Mateo, Samuel”.
Dime cómo te llamas y te diré quien eres

Incluso a comienzo del siglo, justo en el 2000, muchos niños terminaron con el nombre de Juan Esteban, en honor al cantante paisa Juanes.

En décadas pasadas influyó el nombre de las reinas de belleza como el caso de Luz Marina por la reina Zuluga y otras de los ochentas como Nini Johanna.

Está también el caso de algunos que llevan el nombre de sus padres o abuelos, porque es una tradición y en su núcleo familiar ya hay un Luis abuelo, un Luis papá, un Luis hijo al que le dicen Luisito y viene en camino un Luisito IV.

En cuestión de nombres es posible que usted haya notado que en estratos socioeconómicos bajos se interesen más por los extranjerismos. Es así como usted se encuentra con personas que llevan nombres como Michael Jack Gómez, Ross Estiven Pérez o Rachel Martínez.

¿Será que detrás del nombre usted puede conocer la personalidad del otro? Los expertos consideran que se refleja aún más la personalidad de los padres que lo eligieron.

¿Usted qué opina?

Pregúntese

1. ¿Se moriría de la pena si siendo de estas nuevas generaciones llevara un nombre como ‘Florencio’ o ‘Eduviges’?

2. ¿Cuando le preguntan su nombre suele hacerlo con voz muy baja porque lo detesta y teme que se burlen de usted?

3. ¿En el colegio más de una vez se rieron de su nombre?

4. ¿Por cosas del destino tuvo un novio con un nombre tan feo que siempre que se refería a él con sus amigas o amigos, en escenarios donde a él no lo conocían evitaba pronunciarlo y se refería a él como “mi novio”?

 

preguntas y respuestas

Ana Juliana Becerra

Psicóloga

¿Algunos nombres pueden generar inseguridad en niños y adolescentes? El nombre es con lo que la persona empieza a fortalecer su “yo”, su manera de relacionarse con otro. Si el nombre se presta para burla o no es agradable para la persona, pueden presentarse dificultades para poder identificarse consigo mismo y fortalecer su autoestima. Eso hace mella en sus relaciones sociales.

¿De qué forma un niño o adolescente puede manejar esa situación? ¿Cómo pueden ayudar sus padres cuando ellos se ven envueltos en burlas? Se necesita un apoyo familiar, pues a los niños lo que se les repite lo asimilan, sobre todo en su niñez. Si sus papás le han fortalecido esa parte de que su nombre es importante, se sentirán bien y eso les ayudará. Con los adolescentes además de eso se les puede generar estrategias sociales en las que ellos aprendan a reírse a sí mismos de su nombre, lo acepten así. Otra estrategia es poder contar con un círculo de amigos que los apoyen.

¿Por qué no se recomienda que un hijo lleve el mismo nombre de su padre? Cada persona es individual y única, por lo tanto ponerle el nombre de otra persona es hacerlo identificar con esa persona. Por eso a veces es inadecuado que sea exactamente el mismo nombre del papá, ya que esa identificación puede terminar siendo una carga y no facilita el desarrollo de su propia personalidad.

1. No escoja el mismo nombre suyo para su hijo. De manera inconsciente lo que busca es que él o ella sean iguales a usted.

2. Si tiene un nombre poco agraciado y le da pereza adelantar los trámites para el cambio del mismo, lo mejor es que se busque un apodo para que todos lo conozcan así.

3. Tenga en cuenta que las modas evolucionan. Así como usted se ríe viendo algunas fotos de pintas que usaba hace mucho tiempo y que ahora resultan horribles, de la misma forma puede suceder con el nombre de moda que les escoja a sus hijos.

5. El mejor consejo es elegir nombres clásicos. Así como ocurre con las prendas de vestir, en todo lado y en cualquier generación lucirán muy bien.

6. No olvide el detalle de la sonoridad. Puede elegir un nombre bonito pero si no encaja con el apellido hay que pensar en otro. Es importante que los dos nombres y el apellido sean sonoros y no cacofónicos.

7. Recuerde que los nombres son para toda la vida, así se dé la opción de cambiarlos. Piense en un nombre que tanto a su hija como a su hijo le resulten acordes con todas las edades. Según explicó la socióloga Paloma Bahamón, un ejemplo claro es Lucas. “Para un niño suena muy bien, pero en el caso de adulto conociéndolo todo el mundo como ‘don Lucas’, no resulta de autoridad o imponencia”.

8. Nombres bíblicos, sí, pero que sean sonoros. Seguro no habrá un niño con nombre raro pero sí con un Salomón o Felipe.

¿Y cuál es la tendencia del  nombre que lleva?

Primer factor: Nivel socieconómico

Detrás del nombre puede conocer cómo eran los padres de esa persona, incluso la clase política, el estrato socioeconómico o la década en que nació.

Así lo explicó la socióloga Paloma Bahamón. Con respecto al nivel socioeconómico, usted puede encontrar en estratos 1 y 2 nombres extranjeros o invitados.

¿Cuál puede ser la explicación o el gusto por nombres como Michael, Bryan, Richard?

“Personas que tienden a emigrar del campo a la ciudad asocian la modernidad con temas como lo extranjero. Presumo que la idea de progreso tiene que ver con lo extranjero”, expresó Bahamón.

Contrario sucede en las esferas o clases altas o medias altas. “Los nombres tienden a ser castizos, combinados o solos.

El sector medio alto y alto tiene una perspectiva estética, eligen nombres que no suenen fuertes.

Ya se está perdiendo que el hijo lleve el nombre del padre, pues eso es tan solo un reflejo de patriarcado fuerte. Tal es el caso del señor Jorge Barón que tiene tres hijos con su mismo nombre. Lo que refleja con eso es una obsesión muy machista por prolongar su estirpe, además de un ego muy fuerte”.

Segundo factor: Moda

La moda es una de las fuertes tendencias que llega incluso a los nombres, de acuerdo a las generaciones.

Por eso usted podría encontrarse con mujeres llamadas “Luz Marina” que nacieron en la época de Luz Marina Zuluaga, cuando fue coronada reina de Colombia.

Según explicó la socióloga Paloma Bahamón, en la generación de los 70’s, aparecieron muchas mujeres con nombres como Liliana, Patricia, Claudia y Martha. En los ochentas llegarían nombres de moda como Paola o Johanna por Nini Johanna Soto.

Por eso es normal que usted escuche ahora que los bebés recién nacidos lleven nombres de modelos, actrices o cantantes.

Tercer factor: La región

La socióloga explicó que las regiones también influyen en los nombres. “En Santander se ven muchas mujeres con el nombre moderno de Silvia Juliana o Maira en cantidad. Incluso en Chocó hay una tendencia a que las mujeres lleven nombres como Sofronías. En Cuba, explicó Paloma Bahamón, se encuentran nombres inventados como Yotuel que viene de pronombres como “Yo, tú y él”.

En el caso de la costa encontrará nombres inventados como Daris o Darley, entre otros.

Las regiones también tienen apellidos particulares como ocurre en Boyacá con “Cipagauta” o “Piracue” o “Piraquive”. Según explicó la socióloga, estos apellidos de origen chibcha no suenan bien con nombres confusos como Yuri Marisin Piraquie, por citar algún ejemplo.

Cuarto factor: Por tendencia política

Para la socióloga Paloma Bahamón, detrás de los nombres hubo una tendencia política marcada. “Si alguna familia conservadora era de apellido Gómez le ponía a su hijo Laureano, por citar un ejemplo.

Estaba también el caso de personas de izquierda que bautizaban a sus hijos con nombres como Camilo, por Camilo Torres, o Ernesto por el Ché Guevara”. Incluso, la profesional explicó que el nombre ‘Tania’ también estaba relacionado con los movimientos guerrilleros.

Dentro de las ideologías neo hippies también surgieron nombres como Paloma o Luna, que incluso hoy se retoman. Así como el nombre Paz por los 90’s en la época de la reforma de la Constituyente.

Esquemas sociales

Es posible que usted llegue a una oficina y se encuentre de inmediato con una secretaria que se llame “Marthica”, o que encuentre a un vigilante con el nombre de “José”.

Carmen o Gloria no resulta muy bien para una joven que oscile entre los 15 y 30 años; seguro se sentirá incómoda y es posible que la situación cambie después de los 35. Si se le preguntara a un hombre si quisiera conocer a una mujer  con uno de esos nombres, seguro lo pensaría dos veces.

Lo mismo le ocurriría a una mujer que escuche de su mejor amiga “Te voy a presentar a Alirio, es un hombre interesante”. Seguro usted se lo imaginará de inmediato con bigote y canas.

¿Qué opinan los psicólogos y sociólogos al respecto?

 

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