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Vainas de políticos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-08 05:00:00

Vainas de políticos

Ni ortografía tienen los avisos y las vallas que inundan las ciudades. Los publicistas no saben de tildes, de puntuación, ni de mayúsculas, ni de nada. Y lo peor es que ellos pesan mucho en el manejo común de la lengua castellana, porque son los avisos lo más leído por la comunidad; de hecho, en muchos casos, es lo único que la gente lee. Ciegos guiados por ciegos.
Vainas de políticos

Pero así como los publicistas no saben de ortografía, los políticos que aparecen por estos días en las vallas tampoco saben qué decir, porque ni ellos saben lo que harían si llegaran a cumplir con su deber. Para ellos, la curul es acceso a dinero y bienes, no acceso a beneficios para todos. Su propuesta no deben ser obras y milagros, sino leyes y reformas, sin volear dinero como si fuera cagajón.

Pero nuestra sociedad acepta eso, con los cuentos de que la papaya y que el vivo vive del bobo y que robar está bien, si roba para mí. Y es ese el fundamento de los políticos para, en vez de un lema serio y fundamentado, promocionarse con frases absurdas, como “una mano que trabaja de verdad”, o que a este “sí le creo”, o que con este otro “somos más”, o “pa’trás ni pa’ coger impulso” y que “retroceder no es Una (sic) opción”; lejanos de propuestas políticas. O frases descontextualizadas, como “vamos por ti”, que suena más a amenaza, o “el más pingo”, como si dentro de Santander esta expresión no significara realmente algo así como “el más huevón”.

Que “con Cristo, una Colombia justa”; que “una Colombia transformada por Dios” (¡por Dios!); que “unidos para ayudar”; que “deme su mano”; que “ahora más que nunca”, como decía Galán. Otras, sin sentido, como que “el amor por Colombia comienza por tí” (sic), y unas que no se las cree nadie, como que “Iván Moreno es un ejemplo social”, o que el PIN es “un equipo en serio por Colombia y Santander”.

Pero los políticos no se fruncen por eso; es es el juego de la política, sucio y deshonesto. Así que compran votos, ensucian y dan malos ejemplos, porque esa es la costumbre, y la costumbre se vuelve ley social. Lo peor es que ellos pesan mucho en esta Colombia que se hunde en un lodazal social. Ellos lo saben, pero esa es su “profesión”, y tienen el respaldo del pueblo, que espera las elecciones para cambiar su voto por el mercado de un día. Ciegos guiados por pícaros.

 

 

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