Viviendo del¬Ďdetector de mentiras¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mar Dic 12 2017
18ºC
Actualizado 07:53 am

Viviendo del¬Ďdetector de mentiras¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-31 01:39:52

Viviendo del¬Ďdetector de mentiras¬í

Ella tiene una mirada tan penetrante que uno alcanza a imaginar en su frente un letrero donde se lee: ¬ďNo mienta que la atrapo¬Ē.
Viviendo del¬Ďdetector de mentiras¬í

Realmente, la presencia de Elvinia Amado intimida, pero eso hace parte de su trabajo. Habla fuerte, no titubea, ni siquiera se toma un tiempo para pensar, solo cuando dice: eso es reserva del sumario, y contin√ļa r√°pidamente. Dispara informaci√≥n. Digamos que sabe vender su trabajo que consiste en descubrir cuando una persona dice algo que no es verdad. Casi un juez.

Ella carga un maletín con un portátil y varios instrumentos que lo hacen ver abultado. Uno sabe que ahí está el polígrafo.

Tal vez ese efecto apabullador que logra en los demás sea porque quien se sienta con ella y ese maletín, sabe que estará conectado a sensores que medirán la presión sanguínea, el pulso, cambios en la respiración, en el color de la piel, la transpiración y cualquier movimiento corporal como apretar las nalgas. Todo.

Ella sonríe porque está segura de que al polígrafo nada se le escapa, aunque muchos lo duden o quieran sabotearlo.

De un hotel a la Policía

Elvinia estudió Administración Hotelera en la UDES. Mientras estudiaba fue recepcionista de un hotel y apenas terminó se presentó a la Policía, porque se enteró que estaban recibiendo Administradores Hoteleros.

Tuvo que hacer un curso de suboficial del cuerpo administrativo para trabajar en los clubes y los casinos de la Policía. Y lo logró. Primero fue la segunda del casino de oficiales de la Escuela General Santander y luego la administradora del economato de cadetes, en Bogotá.

Sin embargo, aquel sue√Īo de trabajar en un hotel se alej√≥ cuando tuvo que administrar el piso de oficiales del Hospital Central de la Polic√≠a, y m√°s tarde regres√≥ a Bucaramanga a trabajar en la Cl√≠nica de la Polic√≠a para manejar el √°rea de atenci√≥n a usuarios.

¬ďMe sacaron a vigilancia, me castigaron¬Ē, dice. Entonces Elvinia termin√≥ siendo comandante del CAI de Terrazas, trabaj√≥ en el CAI de la Terminal de Transportes y finalmente en el de la Concordia.

Sin embargo, cuando eso sucedi√≥, hace ya ocho a√Īos, Elvinia fue nombrada en Bucaramanga como la mujer m√°s destacada de la vigilancia ¬ďsin ser de los servicios y sin ser oficial¬Ē, dice. Se enorgullece. Y fue trabajando en vigilancia cuando apareci√≥ una solicitud de traslado, nuevamente a Bogot√°, para vincularse al Club de Oficiales de la Polic√≠a, como jefe de relaciones p√ļblicas. Ah√≠, en los salones y pasillos de ese club, conoci√≥ al hombre que la llevar√≠a a dedicarse al arte de la poligraf√≠a.

El instrumento

Elvinia hace una demostración. Dice que el espacio adecuado para hacer una poligrafía no debe tener objetos que distraigan y si se puede, las paredes serán azules. El blanco marea. El azul relaja.

Saca un cojín delgadísimo que puede detectar cualquier movimiento de las nalgas. Los pies bien puestos sobre el suelo, espalda recta, piernas separadas.
Ajusta alrededor del tórax -a la altura de los senos y el abdomen-, una especie de resortes unidos a unas finísimas cadenas, que el más asustadizo podría asociar con una silla eléctrica.

En uno de los brazos pone en tres de los dedos, unos sensores que medir√°n las se√Īales el√©ctricas que transmita la piel. Y en el otro, lo necesario para medir el pulso. Finalmente, en una de las orejas instala una c√°mara diminuta en forma de broche, que registrar√° alg√ļn cambio de coloraci√≥n de la piel.

La situación asusta hasta al más inocente. Pero ella no titubea. Todo va conectado al polígrafo y este al computador.
- ¬ŅTres por dos m√°s uno es igual a siete?
- Si.
Ella se queda en silencio unos segundos y contin√ļa.
- ¬ŅHa consumido alg√ļn medicamento hoy? Y luego, ¬Ņha hecho algo para pretender pasar este examen?
El instrumento registra la m√°s m√≠nima duda. Elvinia dice que mentira grande, mediana o piadosa, queda registrada. Por suerte, el pol√≠grafo no emite ning√ļn sonido, porque ser√≠a m√°s estresante saber c√≥mo el nerviosismo se apodera del cuerpo.
El polígrafo es un instrumento técnico y científico ultrasensible, que registra y graba simultáneamente reacciones fisiológicas que se producen en una persona cuando dice algo que no es verdad.
¬ďNo hay cuestionarios previos como tal. Pero s√≠ hay una t√©cnica que se debe usar dependiendo del examen ¬Ėsi es para seleccionar personal, de rutina o por conductas il√≠citas-. Las preguntas se comparan unas con otras en bloque. La mayor o la menor reacci√≥n que genere la persona en la pregunta, me determina si est√° diciendo la verdad o no¬Ē, explica.
Pero antes del examen, Elvinia hace un test de estímulo, que es necesario para calibrar el nerviosismo que tenga la persona ante la prueba de poligrafía.
¬ďEl nerviosismo no afecta la prueba de poligraf√≠a. Lo que afecta es que la persona no sea honesta y diga mentiras. El instrumento calibra el nerviosismo pero no las mentiras¬Ē, dice.
¬ŅQu√© sentir√° entonces quien pretenda desviar la verdad a trav√©s del enga√Īo?
Es intimidante.

La promesa a Alfred

Su nombre completo era Alfred Cross y fue traído al país por los pioneros de los cursos de poligrafía en Colombia.

Era estadounidense y fue oficial del Ej√©rcito de ese pa√≠s. No hablaba espa√Īol. ¬ďEn eso de hacernos entender, √©l empez√≥ a explicarme lo que era la poligraf√≠a. Yo siempre hab√≠a o√≠do hablar del ¬ďdetector de mentiras¬Ē, de la ¬Ďm√°quina de la verdad¬í, pero hasta ah√≠¬Ē, cuenta Elvinia.

Se casaron justo cuando ella estaba haciendo el curso de poligraf√≠a en el Instituto Latinoamericano de Poligraf√≠a. Fue en abril de 2005 y a los cuatro meses le diagnosticaron c√°ncer a Cross. Elvinia, con una visa humanitaria que casi no le dan, viaj√≥ a Estados Unidos a acompa√Īarlo en el tratamiento.
¬ď√Čl sigui√≥ trabajando y fui a sus correr√≠as de poligraf√≠a¬Ē. √Čl estaba especializado en hacer poligraf√≠as en los casos de ofensa sexual que en Estados Unidos incluyen agresi√≥n, acoso y exposici√≥n obscena de √≥rganos genitales. Elvinia le ayudaba con los latinos.

¬ďLo acompa√Ī√© a una prisi√≥n v√≠a a Orlando en la Florida, donde hab√≠a un hombre de 70 a√Īos que estaba por pedof√≠lico con una de sus nietas. √Čl lo negaba. Pero se qued√≥ en la c√°rcel. Ese d√≠a mi esposo me rega√Ī√≥. Me dijo: No se puede uno dejar llevar por el coraz√≥n. Yo no pod√≠a creer que fuera culpable¬Ē.
En ese caso, Alfred Cross fue citado como perito de poligrafía pero no pudo llegar. Tenía el juicio el 10 de enero y murió el 5. El matrimonio duró nueve meses.

Entonces Elvinia le hizo una promesa. ¬ďSi no pod√≠a trabajar en poligraf√≠a en Estados Unidos, √©l quer√≠a que regresara a Colombia para abrir una oficina en Bucaramanga¬Ē. Y as√≠ empez√≥ la empresa.

En Bucaramanga

En dos a√Īos, Elvinia se ha especializado en tres clases de ex√°menes de poligraf√≠a. El que llama de pre-empleo, que determina el grado de honestidad o confiabilidad del aspirante, verifica antecedentes y algo que todas las empresas piden: quieren saber si la persona no est√° buscando infiltrarse.
Está el examen de rutina (para saber que los empleados han cumplido con el manual de funciones) y el examen específico que no es otra cosa que el grado de verdad o mentira en la participación en un hecho delictivo.

Elvinia s√≥lo ha estado cerca de un caso de ofensa sexual en Colombia, pero no pudo realizar la poligraf√≠a. ¬ďMe solicitaron una poligraf√≠a a un se√Īor de 50 a√Īos sindicado de ofensa sexual en menor de 14 a√Īos, pero no pude hacer la prueba porque el se√Īor sufr√≠a de miastenia gravis, una enfermedad degenerativa que debilita los m√ļsculos del cuerpo. Y para un poligrafista la piel es fundamental¬Ē.

Elvinia no tiene empleados. Su empresa es unipersonal y es ella quien realiza los ex√°menes. Dice que tiene una ventaja y es su carrera como Polic√≠a. ¬ďEs el sexto sentido de polic√≠a que me permite ir m√°s all√° de lo evidente¬Ē. Por eso la forma como mira y habla.

Dice que hasta ahora no le ha tocado el caso de alguien que haya querido sabotear al pol√≠grafo. Afirma que no se puede. ¬ďNi el budista m√°s budista. Se puede controlar la mente, pero al mismo tiempo la respiraci√≥n, la sudoraci√≥n y el ritmo cardiaco¬Ö eso es imposible¬Ē.

Para ella, aquel que no registra mayores cambios fisiol√≥gicos cuando se enfrenta a un pol√≠grafo, es porque es inocente. En cambio, ¬ďla persona cuando es m√°s colaboradora, m√°s habladora, es porque m√°s pecado tiene. Esa es una forma de desvirtuar la prueba¬Ē.

- ¬ŅNo cree en ese refr√°n popular que dice que el que est√© libre de pecado que tire la primera piedra¬Ö?
- El que nada debe nada teme, y todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad