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En las entra√Īas de Beijing | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-31 01:55:35

En las entra√Īas de Beijing

Gerardo González toma aire para escoger los superlativos que puedan realmente describir lo que vivió en Beijing. Está convencido que fue un privilegiado. Presenció nada más y nada menos que la presentación en sociedad de China, que no ahorró para deslumbrar al mundo.
En las entra√Īas de Beijing

Tres d√≠as viajando. Bogot√°, Nueva York, Chicago, Beijing ¬Ėel √ļltimo tramo dura trece horas-, no le quitaron el aliento y tuvo su recompensa.

Gerardo Gonz√°lez es un pediatra santandereano que fue tirador ol√≠mpico durante las Olimpiadas de M√ļnich en 1972. Ten√≠a 30 a√Īos y fue con un equipo de 12 personas, precisamente cuando Helmut Bellingrodt gan√≥ la primera medalla de plata para Colombia en unos Ol√≠mpicos -luego ganar√≠a otra en 1984, durante las Olimpiadas de Los √Āngeles-.

Treinta y seis a√Īos despu√©s, el Comit√© Ol√≠mpico Colombiano lo seleccion√≥ como el entrenador del tirador Diego Duarte, otro santandereano, luego de haber abandonado este deporte hace m√°s de 20 a√Īos.

Cuando lleg√≥ a M√ļnich, era la primera vez que viajaba a Europa, y su participaci√≥n coincidi√≥ justamente con la¬† hist√≥rica masacre del 5 de septiembre de 1972.

Ese d√≠a, durante la XX edici√≥n de los Juegos Ol√≠mpicos, un comando de terroristas palestinos denominado ¬ĎSeptiembre Negro¬í, tom√≥ como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo ol√≠mpico de Israel.

El ataque produjo la muerte de los once atletas israelíes, de cinco de los ocho terroristas y de un oficial de la policía alemana. La tragedia fue vista en todo el mundo a través de la televisión. Y así la vivió Gerardo González, a pesar de haber estado unas horas antes en el mismo lugar donde ocurrió la masacre.

¬ďViv√≠ lo de M√ļnich lateralmente, al margen. Uno no se daba cuenta de lo que estaba pasando. Ese d√≠a ya hab√≠an terminado las competencias y regres√°bamos a Colombia. Lo que pudimos ver fue el movimiento del Ej√©rcito y a los encapuchados. Pero salimos de la villa a las dos de la tarde y no nos enteramos de la tragedia sino hasta en la noche¬Ē, recuerda.

En la inauguración

El entrenador explica que los atletas no viven las inauguraciones porque a las delegaciones las hacen esperar en un estadio aparte, -en este caso donde se realizaron las competencias de gimnasia-, mientras sucede el gran show.

¬ďAs√≠ fue en M√ļnich, no vimos nada, en Beijing ve√≠amos algo en pantallas gigantes pero no todo¬Ē, afirma.

Sin embargo, y recordando el estadio en M√ļnich que lo descrest√≥ en aquella √©poca, el m√©dico afirma que lo que sucedi√≥ en M√ļnich el d√≠a de la inauguraci√≥n de los Ol√≠mpicos, no tiene nada que ver con lo que ocurri√≥ en el gran ¬ďnido de p√°jaros¬Ē, una mara√Īa de ramas de acero con m√°s de 91 mil asientos.

Las delegaciones fueron entrando por turnos y a Colombia le correspondió el 156.
¬ďLa entrada por ese t√ļnel que hay antes de llegar al ¬ďnido de p√°jaros¬Ē es indescriptible. De golpe ese t√ļnel se abre a un escenario impresionantemente grande, donde uno es una √≠nfima parte y donde hay 90 mil espectadores aplaudiendo, m√°s todos los
que en el mundo est√°n viendo lo que sucede¬Ē.
Pero para Gerardo González, el momento más emocionante fue cuando prendieron la llama olímpica.
¬ďDefinitivamente fue m√°s emocionante esta vez. Primero porque s√© que es la √ļltima vez que ir√© a unos Ol√≠mpicos, luego por la cantidad de pa√≠ses que participaron (204) y por la espectacularidad del sitio¬Ē.

Las ventajas

En Beijing, cada deportista, entrenador o delegado, tenía una identificación que le daba entrada a determinados escenarios deportivos.

En su caso, tuvo entrada a la villa ol√≠mpica, a los escenarios de tiro -a 30 minutos de la villa-, al estadio de atletismo, al lugar donde se realizaron los partidos de b√©isbol y al gran ¬ďcubo¬Ē, un enorme domo de titanio donde se efectuaron las pruebas de nataci√≥n.

¬†¬ďUno pod√≠a escoger. Tuvimos m√°s entradas a las pruebas premilitares que a las finales y yo lo hice al terminar los entrenamientos, en las noches¬Ē.
Para Gonz√°lez, el escenario m√°s deslumbrante fue el ¬ďcubo¬Ē, quiz√° por el juego de luces que le da vida por fuera. ¬ďAll√≠, una de nuestras nadadoras bati√≥ sus marcas nacionales y qued√≥ de 19, imagine el nivel¬Ē, cuenta.

Otra de las grandes ventajas de pertenecer a la delegación colombiana, fue vivir durante 15 días en la villa olímpica, una especie de gran conjunto residencial compuesto de edificios idénticos de nueve pisos.

Seg√ļn el entrenador, una vez terminados los juegos, estos edificios ser√°n entregados a familias chinas.
¬ďEn nuestro edifico, adem√°s de Colombia hab√≠a dos pa√≠ses m√°s, con pocos participantes. Colombia ocupaba seis pisos muy c√≥modos donde estaban m√°ximo dos personas por habitaci√≥n.
En su caso, los de tiro que eran tres, Diego Duarte,  Helmut Bellingrodt y él, tenían una habitación para cada uno.  

Lo otro asombroso fue el restaurante de la villa, una cocina gigantesca que funcionaba 24 horas y con un flujo diario de por lo menos 20 mil personas.
¬ďNunca se ve√≠an colas. M√°ximo tres o cuatro personas. Hab√≠a comida mediterr√°nea, asi√°tica ¬ďpero muy occidentalizada¬Ē, √°rabe, secci√≥n de bebidas de todo el mundo y hasta el famoso pato pekin√©s¬Ē, dice.

Cuando terminaron las competencias del tirador Diego Duarte, el médico santandereano se quedó dos días en Beijing.
¬ďFuimos a conocer la Gran Muralla, a una hora de la villa, cuya entrada vale cerca de 50 d√≥lares, y no la cobraron por ser participantes. Lo mismo sucedi√≥ en la Ciudad Prohibida y en la plaza de Tiananmen¬Ē.
Pekín fue un paisaje dominado por la Ciudad Prohibida, construida en el siglo XV, y edificios monótonos, pero González explica que de eso queda poco porque
la fiebre de los rascacielos la invade, como le sucedió a Shangai.
¬ďYo me esperaba una ciudad oriental, llena de chinos, cosa que sucede, pero Beijing es una ciudad espectacularmente grande, con las v√≠as m√°s organizadas que conozco. Cre√≠a que iba a estar llena de carros peque√Īos como los que venden aqu√≠ en Colombia, pero no. Los taxis son Volkswagen √ļltimo modelo y circulan guardando la debida distancia. Ni siquiera vi trancones.

Gerardo González pensaba que con tanta gente, en China tenía que abundar la pobreza, pero no la vio.
¬ďEn la v√≠a al campo de tiro se ve√≠an algunos barrios deprimidos pero no en la miseria. Por ejemplo, todos los edificios que vi ten√≠an aire acondicionado¬Ē, dice.
El m√©dico no duda en afirmar que ¬ďChina va a ser due√Īo del mundo dentro de muy poco, porque son muchos, est√°n muy organizados y trabajan incansablemente¬Ē.
¬ďEl nivel de ingresos no es muy bueno, porque aunque se sabe que la mano de obra es barata, parece que la gente tiene sus necesidades b√°sicas satisfechas. Es posible que no les sobre, pero pienso que el nivel est√° mejorando, es que son tantos¬Ö¬Ē.

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