Una semana para varios años | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-31 02:47:46

Una semana para varios años

Pareció ser una tormenta de palabras. Una semana de insultos y cargos criminales entre el Presidente de la República, el de la Corte Suprema,
Una semana para varios años

el ex Presidente jefe del Partido Liberal, el Fiscal, el Vicepresidente, el minJusticia y los senadores más aguerridos de la oposición, con salpicaduras para generales, presidenciables, fiscales, periodistas y empresarios, a la vista del Fiscal de la Corte Penal Internacional y al ritmo de testigos tenebrosos, grabaciones que los medios “descubren” y abogados fletados por capos masacradores.

De cara al pasado, esa guerra verbal pone al desnudo la sordidez de nuestra “alta política”. De cara al futuro, el episodio ahonda la polarización de los colombianos entre la mayoría de 4 a 1 que es f-uribista y la minoría de 1 contra 4 que es uribe-fóbica. No importa quién tenga la razón o cuáles hayan sido los hechos reales: importa la pasión que ahora se acentúa de uno y otro lado.

El primer resultado es acabar de cambiar la lógica de verdadero-falso por la de amigo-enemigo. No hay lugar para el centro ni espacio para argumentos: uno está con Uribe o contra Uribe. Y como la mayoría es f-uribista, se acentuará la democracia plebiscitaria, el predominio de las encuestas sobre las ideas y el de la estadística sobre las instituciones. No habrá golpes de Estado, ni serán necesarios: seguiremos a golpes de opinión.
Comenzando, por supuesto, con el proyecto de re-elección que entra al Congreso con cinco millones de firmas y con un Presidente advertido de que sus enemigos, si no sigue en la silla, lo tratarán como a cualquier parapolítico.

Y es que de todas formas, el Presidente Uribe no tiene sucesor. Primero, porque a la sombra de un caudillo no puede florecer otro. Segundo porque el carisma no se endosa. Tercero, porque los pichones – Santos, el otro Santos, Vargas, Holguín, “Uribito”…- se ahogan unos a otros. Cuarto porque ni Uribe ni el país -según los furibistas- pueden correr un riesgo así de grande. Y quinto porque si Uribe tuviera el talante para hacerse al lado, no habría tenido el talante para hacer lo que ha hecho.

Con testigos, videos y procesos penales de por medio, la batalla por la reelección va a ser aún más amarga. Por supuesto que Uribe ganará, pero a costos más altos que hace unos años:

- Seguramente no se llamarán Yidis ni Teodolindo y habrá señales de humo en vez de reuniones con los ministros. Pero el congresista que no acepte puestos ni quiera cuotas no es congresista, y los que hayan oído noticias en estos días estarán en las vueltas para subir tarifas.

- Con la presentación discreta de los proyectos de reforma política y de la justicia, quedó servido el plato para que los congresistas cambien la Constitución en precisamente las dos materias que por estos tiempos les vienen tallando: la limpieza de sus elecciones y la designación de sus jueces. Con el añadido de que el ala dura del uribismo se fortalece a medida que las peleas que Uribe casa se hacen más duras.

Las peleas duras también radicalizan, por supuesto, al otro bando, al país anti-uribista:

- Radicalizan, se quiera o no, a los jueces, que son humanos y son colombianos (y Dios nos guarde de un juez indignado). - Fortalecen el ala dura de la oposición, la confusa izquierda populo-chavista y, de rebote, las tesis guerreristas.  Algunos me dirán que exagero y que las aguas ya están volviendo a su cauce. Pero una procesión tan tumultuosa lo más que puede hacer es que siga por dentro.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad