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Una fórmula para vencer a los tramposos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-14 06:00:00

Una fórmula para vencer a los tramposos

Una fórmula para vencer a los tramposos

Sin embargo, es poco lo que se habla de la abstención como fórmula preferida de los candidatos tramposos. De esos que están interesados en que la gran masa no participe, bien por desinterés o desencanto, para que todas las trampas, fraudes e irregularidades que utilizan para llegar al Capitolio tengan éxito, tal como lo han tenido en las últimas décadas. Décadas en las que el proceso electoral se ha descompuesto hasta tal punto, que hoy no se cae en la exageración si se afirma que las elecciones para el parlamento se convirtieron en un filtro, pero no para garantizar que sean los mejores y más preparados quienes lleguen a conformar la rama legislativa como debería ser, sino precisamente lo contrario. Es decir, contadas algunas excepciones, que sean precisamente los expertos en el fraude y los que carezcan de escrúpulos pero que tengan superávit de recursos, por lo general mal habidos, los que aseguren su llegada al Congreso.

Es por ese cúmulo de razones que se debería hablar más de la única fórmula existente para derrotar ese virus de podredumbre que se enquistó en la institución. Y esa fórmula es el voto en masa.

Sí. De hecho, la explicación se encuentra por el lado de las matemáticas más elementales.

Es que si la mayoría de quienes están habilitados para sufragar lo hicieran, por más que se compraran votos y se alteraran algunos conteos electorales, a los corruptos no les alcanzaría. Ni el dinero ni la trampa. En la actualidad, con torcerle la voluntad con migajas a un porcentaje bajo de los electores más pobres, necesitados e ignorantes, que por lo general no llega ni al 35% de la población total, les alcanza para cumplir sus objetivos. No obstante, de haber una participación masiva, simplemente no habría plata, recursos, trampa o fraude que les fueran suficientes. Y así, de esa manera, llegarían quienes con las ideas claras, las conciencias limpias y las intenciones decentes, podrían ayudar a que este país salga del pozo de corrupción en el que se encuentra.

Así que a votar se dijo y hay que hacerlo precisamente por quienes no ofrezcan absolutamente nada a cambio del sufragio, como no sean ideas, argumentos y principios sanos.

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