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Trampas electorales con impunidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-14 06:00:00

Trampas electorales con impunidad

“Trampa: Contravención disimulada de una ley, convenio o regla, o manera de eludirla con miras al provecho propio”. Esta definición del DRAE aplica perfectamente a las campañas de algunos partidos para las elecciones de este año. Es cierto que en el pasado también hubo muchas trampas electorales, pero lo grave en esta ocasión es que las trampas han sido anunciadas, denunciadas y hasta prohibidas por las autoridades competentes y aún así se siguen realizando con total impunidad.
Trampas electorales con impunidad

Están las trampas grandes, como las de los políticos condenados por haber sido elegidos con votos de los paramilitares y que ahora buscan reelegirse en cuerpo ajeno. O peor, la trampa de los que desde la cárcel de La Picota crearon partidos como ADN o el PIN para reciclarse con la bendición de la Casa de Nari, donde no les molestó en lo más mínimo que los herederos de delincuentes se proclamaran como el “uribismo de opinión”, o hicieran campaña como “el partido del Presidente”.

O la trampa perfecta de los tránsfugas de Cambio Radical que, cuando a ese partido el Presidente le quitó los contratos y las cuotas burocráticas por oponerse al referendo, cambiaron la Constitución para poderse voltear al partido de La U y seguir usufructuando los recursos del erario. Los dineros oscuros del PIN y los contratos oficiales alimentan los ríos de dinero que corren en la campaña electoral denunciados por todos los observadores.

Pero también hay trampas “menores”. Esas que no serán investigadas por la Corte Suprema como la parapolítica, ni producirán perdidas de investiduras o cancelación de partidos como ADN, sino que acarrearán una amonestación o, en el peor de los casos, una multa de unos pocos millones de pesos y que por lo tanto se repiten impunemente.

La trampa más notoria es la participación descarada de funcionarios públicos en las campañas políticas. El ejemplo viene de arriba, pues el presidente Uribe es el gran maestro de los guiños, los elogios y las invitaciones sutiles para invitar a votar por sus candidatos. Qué tal su defensa de alias Uribito frente a las críticas del gobierno norteamericano por la flagrante corrupción del caso AIS; o sus múltiples reuniones con el mismo Uribito y Santos para organizar la campaña electoral. Hasta el obsecuente Procurador acaba de pedirle al Presidente que se abstenga de seguir participando en campañas políticas.

El alumno más aventajado en este trampa es el gobernador del Valle, quien no solo promovió el engendro de ADN y apoya a los candidatos del PIN, sino que fue pillado haciendo proselitismo por Uribito con los alcaldes del departamento. Más grave aún, según palabras del propio padre del gobernador divulgadas por varios medios, este apoyo al exministro de AIS se hizo por orden directa del presidente Uribe.

La otra trampa generalizada es el abuso de la publicidad política. Son los candidatos que ponen vallas y pasacalles sin permiso, hasta que se los tumben, o los que usan la imagen del Presidente de la República para hacerse propaganda. El Consejo Nacional Electoral le prohibió al partido de La U utilizar a Uribe en su campaña, so pena de ser multado. Pero es patético el desprecio de la ley de ciertos políticos. Después de tan explícita prohibición, Juan Manuel Santos siguió sacando cuñas radiales con el nombre de Uribe y lo mismo hizo su copartidario Roy Barreras en avisos de periódico.

Es muy negativo el mensaje que dan a la sociedad quienes usando estos métodos aspiran a ser elegidos como sus representantes, pues están mostrando que los atajos sí sirven y que si la sanción no existe o es pequeña, se pueden hacer trampas para lograr el provecho propio. Lo más grave es que así actuarán si llegan a la Presidencia o al Congreso, lo cual es razón suficiente para no votar por ellos.

 

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