De San Gil a Angola | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Dom Dic 17 2017
20ºC
Actualizado 05:56 pm

De San Gil a Angola | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-14 06:00:00

De San Gil a Angola

Seis sangile√Īos decidieron buscar su ¬Ďsue√Īo americano¬í en un pa√≠s africano donde abunda el petr√≥leo y los diamantes. Pero no fueron tras esas riquezas. Llevan seis meses instalando redes el√©ctricas contratados por una empresa espa√Īola. As√≠ viven en Angola, un pa√≠s que s√≥lo hasta hace 10 a√Īos pudo poner fin a una guerra civil que se prolong√≥ por m√°s de un cuarto de siglo. ¬†
De San Gil a Angola

Hasta ahora, lo √ļnico que un√≠a a Bucaramanga con la lejana Angola, al suroeste de √Āfrica, era quiz√°s que uno de sus ciudadanos, el atleta Joao Ntyamba, gan√≥ en 2006 la tercera versi√≥n del ¬ľ de Marat√≥n que se realiza anualmente en la Ciudad Bonita.

Esa vez, Ntyamba se impuso ante m√°s de 17 mil competidores luego de recorrer 10,5 kil√≥metros en 31¬í02¬í¬í, y lo celebr√≥ con tanta alegr√≠a que los bumangueses a√ļn lo recuerdan.

Pero esto lo ignoraba por completo Nelson Javier Silva, un administrador p√ļblico que en esa √©poca viv√≠a en San Gil y que desde septiembre de 2009 pasa sus d√≠as en un campamento a 15 minutos de una ciudad angole√Īa llamada Sumbe, a 270 kil√≥metros de Luanda, la capital, m√°s o menos la misma distancia que separa a Bucaramanga de Tunja.

¬ďYo de Angola no sab√≠a nada. Absolutamente nada¬Ē, dice.

Ya han pasado seis meses desde su llegada al país africano y Nelson empieza a defenderse con el portugués, el idioma oficial, a familiarizarse con el imbondeiro, un árbol tan grande como una ceiba pero con poquísimas hojas que abunda en la región, con la cuca, la cerveza nacional y hasta con el kuruduro, un baile parecido a la champeta.

Tambi√©n con los 30 grados de temperatura permanentes, con las m√°s de 12 horas diarias de trabajo y con las minas antipersonal que a√ļn est√°n sembradas en todo el territorio angole√Īo, luego de que terminara una guerra civil que se prolong√≥ por m√°s de 25 a√Īos.

Uno entre 450

Son las 9 y 40 de la noche en Angola, seis horas m√°s tarde que en Bucaramanga.

Nelson est√° sentado frente al port√°til en su habitaci√≥n. Duerme en un campamento construido con m√≥dulos met√°licos que se arman r√°pidamente, compuestos cada uno por 10 habitaciones, 4¬† duchas y 3 ba√Īos. Por fortuna, en las habitaciones hay aire acondicionado y √©l comparte la suya con uno de los 160 extranjeros que tambi√©n llegaron a Angola buscando el progreso tan esquivo en su tierra.

La raz√≥n puede que no se acomode al perfil de un administrador p√ļblico. Pero eso poco importa. Nelson hace parte de un proyecto que lidera la empresa espa√Īola Isolux Cosan, que busca llevar energ√≠a el√©ctrica a 120 mil habitantes en las poblaciones de Sumbe, Porto Amboim, Malange y Cabinda, que est√°n en medio de las monta√Īas y muy cerca del oc√©ano Atl√°ntico.

Concretar el viaje fue una idea de Mart√≠n Almonacid, otro sangile√Īo que s√≠ es ingeniero el√©ctrico y que ya hab√≠a recibido una oferta laboral en 2004 de la misma empresa espa√Īola para trabajar en Siria. Pero Mart√≠n no la acept√≥ y sigui√≥ en Colombia como contratista en el sector energ√©tico, hasta que en 2009 las condiciones cambiaron cuando le propusieron trabajar en Angola. √Čl ser√≠a el director del proyecto en Sumbe y tendr√≠a a cargo la selecci√≥n de gran parte del personal. De Colombia, dice Nelson, ¬ďhay 120 personas trabajando para mejorar el servicio de energ√≠a¬Ē.

Y efectivamente, Mart√≠n es el jefe. Tambi√©n hay mexicanos, peruanos, argentinos, espa√Īoles, rumanos, italianos, uruguayos, brasile√Īos y portugueses. En total, el proyecto re√ļne a 450 personas porque adem√°s de los extranjeros participan 290 locales de Sumbe y Porto Amboim.


Un largo viaje

Hablar con Nelson v√≠a Chat no es f√°cil porque la se√Īal se cae constantemente. Pero √©l se considera un afortunado porque en Angola la tecnolog√≠a que ofrecen los medios de comunicaci√≥n es precaria y aunque en el campamento la empresa instal√≥ un sistema satelital propio, no todos pueden conectarse para hablar con sus familiares desde las habitaciones. ¬ďLos que no cogen se√Īal van a comunicarse con su familia al comedor¬Ē.

En San Gil, Nelson trabajaba consiguiendo contratos a trav√©s de pol√≠ticos y ten√≠a conocimientos en trabajos el√©ctricos y experiencia en ese campo. Lo mismo ocurri√≥ con sus otros cuatro compa√Īeros de San Gil que terminaron en Angola animados por Mart√≠n.

El proceso de selecci√≥n empez√≥ en abril de 2009 y cinco meses m√°s tarde, los seis sangile√Īos tocaron tierra angole√Īa despu√©s de un viaje de tres d√≠as que los llev√≥ desde Bucaramanga a Bogot√°, Sao Pablo, Johannesburgo, Luanda y finalmente Sumbe, donde a√ļn pueden verse vestigios de la guerra. ¬ďEn las calles se ven veh√≠culos y casas¬† destruidas¬Ē, dice.

Definitivamente, el sue√Īo para estos santandereanos no tiene nada que ver con vivir en un pa√≠s industrializado. Angola vendr√≠a a ser la ant√≠tesis de Estados Unidos. Lo que los seduce, por supuesto, es el dinero.

¬ďLas v√≠as en Sumbe son malas, la mayor√≠a es en tierra, el clima es muy caliente, el agua maluca y hay muy poca luz, los que medio tienen es porque poseen generadores particulares que trabajan con acpm o diesel; ac√° le llaman gasoil¬Ē, cuenta.

El paisaje tampoco es muy amistoso. El terreno se parece mucho a las monta√Īas santandereanas y cerca del campamento, que los locales llaman estaleiro, hay desierto.

Entre esas monta√Īas los sangile√Īos pasan la mayor parte del tiempo, aunque el trabajo de Nelson se concentra en el almac√©n del campamento, apoyado por otro de los seis, Robinson Dur√°n Garc√≠a. All√≠ Nelson es el jefe.

¬ďEsto est√° dise√Īado para trabajar, s√≥lo trabajar. Nos levantamos a las 4 de la ma√Īana y estamos acost√°ndonos a las 11 de la noche. El ritmo de trabajo es fuerte y se maneja una presi√≥n alta por cumplimientos de obra. Nos tienen al 120 por ciento¬Ē, dice Nelson.

Y a esto se suma el peligro que representan las minas antipersonal. Como sucede en Colombia, ese es uno de los grandes flagelos que ha dejado la m√°s larga de las guerras civiles en √Āfrica y que sigue mutilando a personas inocentes.

A solo 15 minutos de Sumbe, cada vez que salen a instalar las redes el√©ctricas, Nelson cuenta que hay un escuadr√≥n especial de desminado que act√ļa como anillo de seguridad. ¬ďEllos van pasando por donde va la l√≠nea de energ√≠a. Lo curioso es que quienes conforman ese escuadr√≥n fueron de los mismos que pusieron las minas durante la guerra. Ellos van con sus aparatos abriendo trocha¬Ē, dice.

Por fortuna, en los √ļltimos cinco meses no ha habido accidentes en la zona.

Marcas de la pobreza

Al parecer, para hablar de desarrollo en Angola se tendr√≠a que pensar en el futuro y no en el presente. ¬ďSe ven much√≠simas cosas que te impactan y no lo puedes creer. Entre nosotros hablamos y decimos que se necesitan por lo menos como diez generaciones para que esto est√© mejor¬Ē.

Por ejemplo, el trato a la mujer es lamentable. Empezando porque son ellas las que trabajan y los hombres los que las esperan en la casa. ¬ďLos que medio trabajan utilizan el¬† dinero para tomar. Hay poca gente con un grado de cultura aceptable. En Sumbe, las familias est√°n compuestas por entre 7 y 10 personas y el grado de mortalidad infantil es alt√≠simo¬Ē.

Nelson describe a los angole√Īos como personas lentas para el trabajo y con muy pocos deseos de aprender. Sin embargo, seg√ļn afirma este administrador, uno de los compromisos de la empresa espa√Īola con el gobierno de Angola, es emplear locales para que ellos despu√©s se¬† desempe√Īen en el mantenimiento¬† de las l√≠neas de energ√≠a.

La situaci√≥n de la vivienda tambi√©n es alarmante. Las casas son de barro y est√°n mal construidas. ¬ďHace como diez d√≠as llovi√≥ y por lo menos se cayeron entre 30 y 50 casas cerca al campamento¬Ē, relata.

Y aunque la lista de dificultades es larga, los sangile√Īos no se lamentan. Sienten que su trabajo ayuda a salir adelante a los angole√Īos y que les traer√° bastantes beneficios cuando regresen a Colombia a finales de septiembre.

Nelson tiene 40 a√Īos, un hijo de cinco y una novia llamada Sandra Yolima con la que piensa casarse cuando regrese a San Gil. Esos son sus planes. Por eso no gasta un solo peso de su sueldo, que la empresa le consigna directamente a una cuenta en Colombia cada mes. ¬ďEl pago es bueno.¬† Dan unas ¬Ďdietas¬í para nuestros gastos ac√° y el sueldo lo consignan en nuestro pa√≠s¬Ē.

Los sueldos var√≠an seg√ļn el √°rea de trabajo. ¬ďM√°s o menos US$1.500 ganamos los que estamos en el almac√©n. Tambi√©n se manejan unas bonificaciones. Se descansa los domingos pero tambi√©n se trabajan de vez en cuando. Si estamos libres vamos a la ciudad, a la playa y se juega f√ļtbol¬Ē.

Afortunadamente, todo está cerca al campamento, aunque el turismo es un asunto nuevo en un país que hasta ahora empieza a levantarse de los destrozos de la guerra.

 

Lo que sorprende

La comida. Preparan un plato que comen diariamente llamado funch, que es como el bollo limpio de la Costa colombiana. Los angole√Īos afirman que da mucha fortaleza. ¬ďPara nosotros al principio fue duro, pero fuimos dici√©ndoles a los locales c√≥mo preparar los alimentos y ya estamos mejorando en este aspecto¬Ē, dice Nelson.

La autoridad. Se respeta much√≠simo. En Sumbe hay alcalde y gobernador. ¬ďLos de seguridad, que son la Polic√≠a, son ex combatientes o familiares de los que militaron en la guerra. En Luanda, la capital, hay escuelas de formaci√≥n de polic√≠as¬Ē.

El f√ļtbol. Aunque en Angola el baloncesto es el deporte que m√°s se juega, tambi√©n hay gran afici√≥n por el f√ļtbol. Incluso, en enero el pa√≠s fue sede de la Copa Africana de Naciones que vendr√≠a a ser como nuestra Copa Am√©rica. Nelson y el resto del grupo de sangile√Īos viaj√≥ a Benguela, una ciudad a 230 km de Sumbe, s√≥lo para ver el partido de primera ronda entre Egipto y Nigeria. ¬ďQuedaron 1-1 pero lo mejor fue que el gran campe√≥n de la Copa fue Egipto¬Ē.

Vida nocturna. Los fines de semana empiezan el domingo y se sale a rumbear a las doce de la noche. Bailan un ritmo llamado kuruduro, parecido a la champeta.

Raza. El 99% de los angole√Īos es de raza negra, los otros son mulatos.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad