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Niños tímidos: ¿cómo superarlo? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-15 05:00:00

Niños tímidos: ¿cómo superarlo?

“Tengo una hija de 4 años y es muy tímida. Cuando siente la necesidad de pedir algo, me busca para que yo se lo pida a esa persona”.
Niños tímidos: ¿cómo superarlo?

María Paula es una niña talentosa. Canta, baila y dibuja. Pero su mamá, Marcela, se preocupa porque no logra encajar bien entre las personas. En el colegio, María Paula no dice ni una sola palabra.

“Al final del año pasado sus docentes me dijeron que por fin escuchaban la voz de mi hija. Le cuesta mucho confiar en las personas”.

Marcela intuye que debe respetar la forma de ser de su hija, pero no quiere que tenga problemas sociales más adelante.

“Cuando me cuenta que un niño le pega, le digo que tiene que decirle que no lo haga y defenderse, pero no es capaz”.

Diego Sánchez, psicólogo infantil, asegura que es importante prestar atención a las situaciones a las cuales teme su hijo y buscar ayuda profesional.

“Hay que hablar con él y determinar qué es lo que lo preocupa y con base en eso, actuar”, señala el especialista.

Para un grupo de investigadores de la Universidad Vita-Salute de Milán, la relación entre una variante especial de un gen que regula el transporte de la serotonina podría ser la causa de la timidez en los niños y adultos.

La investigación se publicó en la revista Archives of General Psychiatry, en 2005.

LISTA

Algunos consejos

1 Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que el niño es realmente tímido. Algunos prefieren no enfrascarse en discusiones.

2 Identifique qué circunstancias son las que torturan al niño: estar en público, hablar en público, compartir con los compañeros.

3 No lo llame tímido. Algunos estudios han demostrado que si se les nombra la etiqueta, tienden a ceñirse a ella. Si la usa para describirlo, diga también algo positivo sobre su carácter.

4 No lo compare.

5 Tome en serio lo que le cuenta sobre sus sentimientos y sensaciones en el colegio y el aula de clase en particular.

6 Destaque sus talentos para que se sienta especial.

7 Anímelo a participar en actividades donde tenga que socializar. No lo presione. Incítelo a que consiga un amigo a la vez y luego dos y así, varios.

8 Sin embargo, no lo ponga de manera forzosa en situaciones que lo perturben, como hablar en público.

9 Muéstrele apoyo y compresión, pero no lo sobreproteja.

10 Busque consejo profesional.

QUIZ

¿Soy tímido?

Las siguientes preguntas son una guía de los especialistas para analizar si los niños son tímidos mediante la pregunta directa o indirecta:

1 ¿Siente miedo o temor de hacer o decir algo que le cause vergüenza frente a los demás?

2 ¿Tiene mucho temor de cometer un error y que los demás lo vean y juzguen?

3 ¿El temor a sentirse avergonzado hace que evite hacer cosas que quiere hacer o hablar con las personas?

4 ¿Si le anticipan que conocerá a alguien se preocupa por días o hasta semanas antes?

5 ¿Se sonroja, transpira mucho, tiembla o tiene nauseas ante una situación en que va a estar con personas que no conoce?

6 ¿Frecuentemente se aleja de situaciones sociales tales como eventos de la escuela o en los que haya la po sibilidad de tener que hablar en público?

7 A veces toma alcohol para disminuir estos miedos o temores?

LISTA

Consecuencias

• Usualmente los niños tímidos se apartan de sus compañeros. Prefieren jugar solos para evitar la confrontación con alguien o se acompañan de muñecos con los cuales interactuar en un escenario controlado.

• Los niños tímidos sufren por pequeñas cosas. Son demasiados concientes de sí mismos y piensan que todos se ríen de ellos. Están demasiado pendientes de la percepción de los demás sobre sí mismos, ignorando lo demás.

• La pose que utilizan muchos de ellos es la altanería, para evitar que los demás se acerquen o para desviar la atención sobre lo mucho que les importa la idea que los demás tengan de ellos.

• Algunos niños se sienten agradados de que sus padres se preocupen y traten de indagar qué les pasa. Pero así no se soluciona el problema.

 

Tierra Trágame

Dicen que una vez alguien confundió sus colorados mofletes con dos tomates, y que al ir a arrancarlos, se quemó la mano. Y es que no era para menos, porque Álvaro era el niño con más vergüenza y miedo al ridículo que uno pueda imaginarse; bastaba con que ocurriera cualquier pequeña contrariedad para que se pusiera rojo como una guindilla. Así que el día que le ocurrió algo ridículo de verdad, parecía que iba a estallar de vergüenza.

Álvaro estaba con su amigo Jaime preparando la obra de teatro de “Los tres cerditos”, en la que Jaime participaba. Estuvieron jugando un rato hasta que Álvaro recordó que había invitado esa tarde a Dora, la niña más dulce, guapa y lista de la clase, a merendar a su casa, así que salió corriendo hacia el patio, donde encontró a Dora, y le dijo:

- ¿Qué, vamos a mi casa? puedo darte un bocata de chorizo...

Y justo cuando estaba acabando la frase se dio cuenta de que había olvidado quitarse la careta y el disfraz de cerdito! Dora quedó petrificada, todos a su alrededor comenzaron a reír, y el pobre Álvaro, incapaz de reaccionar, sólo pensó: ¡tierra, trágame!

Al instante, desapareció bajo la tierra y se encontró en un lugar increíble: ¡allí estaban todos los que alguna vez habían deseado que les tragara la tierra! y no era raro , porque casi todos tenían un aspecto verdaderamente ridículo y divertido. Así conoció al atleta que empezó a correr en dirección contraria y creyó haber ganado por mucho, a la señorita calva que perdió la peluca en un estornudo o a la novia que se pisó el vestido y acabó rodando como una albóndiga. Pronto se enteró de que la única forma de escapar de aquel lugar era a través de la risa, pero no de una risa cualquiera: tenía que aprender a reírse de sí mismo. Y era difícil, porque algunos llevaban años allí encerrados, negándose a encontrar divertidos sus momentos de mayor ridículo; pero Álvaro se superó y supo encontrar en aquellos momentos de tanta vergüenza una forma de hacer reír a los demás y darles un poco de alegría. Y cuando se vio a sí mismo con la careta de cerdo, hablando de chorizo con Dora, no pudo dejar de reírse de la situación.

Al momento volvió a estar en el colegio, delante de Dora, justo donde había dejado su frase. Pero esta vez, lejos de ponerse colorado sin saber qué decir, sonrió, se quitó la careta y meneando su traserito de cerdo dijo:

- Venga anímate, que ¡hoy tengo buenos jamones!

Dora y todos los demás encontraron divertidísima la broma, y desde aquel día, Álvaro se convirtió en uno de lo chicos más divertidos del colegio, capaz de reírse y hacer chistes de cualquier cosa que le ocurriera.

LA VOZ DEL EXPERTO

Ana García

Psicóloga, especialista U. Cataluña

“El mejor modo de animar a su hijo a vencer su timidez, según su edad, es llevándole a alcanzar sus deseos por sus propios medios. Siempre adaptándose a su nivel de independencia, le dirá que no se lo alcanza usted, ni se lo consigue usted, sino que lo tiene que lograr él mismo. Hasta llegar a que, por ejemplo, cuando le pida que quiere algo de la tienda, averigüe cuánto cuesta y le de el dinero para que lo compre él mismo, lo cual, para él será un gran logro. Cuando le diga en la pubertad que quiere un ordenador, le animará a averiguar en Internet con qué complementos lo quiere, qué precios hay, y armar un presupuesto. Lo preparará para ir enfrentándose al mundo adulto tomando sus propias decisiones”.

LA VOZ DEL EXPERTO

Ramón Rosales

Psicólogo infantil, Universidad de los Andes

“La timidez está anclada en lo más profundo. Tiene su origen en la infancia y se alimenta de la costumbre de no tomar a los niños en serio, de no hacer nada por comprenderlos y de pensar que nunca tienen razón, que han de estar sumisos ante los mayores y deben callar y permanecer quietos. La religión, es el segundo pilar de la timidez, pues impone los mismos preceptos, el orgullo, que nos empuja a distinguirnos de los demás es considerado como un pecado. El tercer pilar de la timidez es la sociedad que nos enseña a ocultar nuestros sentimientos ante los desconocidos, hablar en voz baja sobre todo con los del otro sexo.

Hasta hace muy poco, la mayoría de los psicólogos e investigadores pensaban que la timidez estaba influenciada por la herencia y el ambiente, estudios recientes avalan la base genética y revelan diferencias en la fisiología cerebral de los tímidos y los extrovertidos”.

 

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