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Reflexiones sobre la jornada de ayer | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-15 05:00:00

Reflexiones sobre la jornada de ayer

Reflexiones sobre la jornada de ayer

Es necesario reformar el sistema político. Desdichadamente tal cambio debe pasar por el Congreso y quienes usufructúan a su antojo las debilidades de las normas hoy vigentes, harán hasta lo imposible para que las cosas sigan igual para poder seguir detentando el poder a nivel local, regional y nacional. Pero no por ello debemos dejar de insistir en tal asunto, pues el silencio es cómplice de los vicios que carcomen, cada vez con más énfasis, a la actividad política.

Otra cosa que fue evidente es que el sistema electoral nuestro también atraviesa una profunda crisis y se hace imprescindible impulsar una reforma constitucional que ponga fin tanto a la figura del voto preferente, como a otras instituciones electorales que dificultan el ejercicio del voto y abren las puertas al fraude electoral.

El sistema de voto preferente obliga a elaborar sábanas electorales de difícil manejo y comprensión por parte de los electores. Ello sirve de partera a un alto número de votos nulos, ya que no es fácil para nadie ubicar el candidato de sus preferencias y señalarlo debidamente en los votos.

Otro lunar: no se hizo, de parte de las autoridades electorales, la suficiente pedagogía de cómo votar. Ello ayudó a la abstención y aumentó el número de votos nulos.

Hubo ayer una muy alta abstención. Eso es en parte consecuencia del desprestigio del Congreso. Los vicios y defectos de muchos políticos ahuyentan a los electores. Pero si algo sirve de caldo de cultivo a la corrupción de los políticos es la abstención, pues ella permite a las clientelas elegir a sus gamonales en forma cómoda.

Otra vez fue elocuente la corrupción en el sistema electoral. Hubo compraventa de votos, ríos de dinero de oscuro origen derrochados en publicidad para elegir a políticos de gris procedencia. ¿El resultado? El Congreso elegido no dista mucho del que había en el anterior período legislativo. Tendrá nuevamente el país que vivir el drama de congresistas procesados.

Buen número de campañas costaron más de lo que a lo largo de cuatro años se gana de sueldo un congresista. ¿Y cómo recuperan entonces el dinero invertido? A través de corrupción de la más diversa índole y detentando el poder regional y municipal. Esa es nuestra amarga realidad y lo seguirá siendo mientras no hagamos tanto una verdadera reforma política, como otra del sistema electoral.

 

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