Publicidad
Dom Jun 25 2017
26ºC
Actualizado 12:12 pm

Un lamento por la música colombiana | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-15 05:03:37

Un lamento por la música colombiana

Muchos de nosotros crecimos en un ambiente que reconocía muchos elementos propios, que fortalecen nuestra identidad como colombianos. Uno de ellos, la música colombiana, sonaba en los medios de comunicación (la radio, especialmente; tampoco somos tan jóvenes como para decir que nuestra niñez transcurrió en medio del chat), y fueron precisamente esos medios los que gestaron esa época de oro de la música colombiana que hoy acaba de perder a cuatro de sus más ilustres exponentes: Guillermo Abadía Morales, Jaime R. Echavarría, Jaime Martínez y Jorge Villamil.
Un lamento por la música colombiana

En el caso del maestro Abadía, su relación fue directa con el estudio del folclor (“folklore”, según él), más que con la música “tradicional” en particular. Su trabajo cimentó el estudio juicioso de quienes siguen su ejemplo. Jaime Echavarría aportó un hermoso ramillete de temas románticos, en ritmos no tan convencionales dentro de lo colombiano, pero con todo el sabor de la patria en cada verso y en cada nota. Jaime Martínez (¡cuánto nos duele!) marcó la pauta en la interpretación vocal e instrumental de la música andina colombiana. Y Jorge Villamil, uno de los mayores aportantes en número de temas para el cancionero colombiano, que dedicó parte de su inspiración a ritmos mexicanos, precisamente buscando recursos en nuestro país con música de otros lugares, porque así están las cosas aquí.

Pero hoy los medios de comunicación ya no le creen a lo nuestro. Por ejemplo, salvo por una corta (y bonita) nota, que dañó un comentario desafortunado de “Papuchis”, en RCN ni en emisora comercial alguna se habló de Jaime Martínez, ni se hizo referencia a los valores que personas como él portaban como ejemplo para los colombianos. En cambio, otra cosa sería si el tema hubiese rendido honores a los autores de la chabacanería de este país.

Las disqueras, las emisoras y la televisión colombiana le creían a lo nuestro, y el boom de la música colombiana se dio gracias a ellas; pero fueron también las encargadas de promocionar eso que se oye hoy, sin contenidos musical ni lírico, pero que produce dinero, y que tanto se repite, que la gente termina comprando; y tanto se repite, que la gente termina cansándose y comprando lo siguiente. Es la ley de este mercado: repetir, vender, repetir, cansar, desechar… y otra vez comienza el ciclo.

Duele que jóvenes y no tan jóvenes desconozcan por completo nuestra música y nuestros músicos. Sí, debemos hacer algo; cada quien, lo que pueda. Los cuatro que perdimos habían hecho mucho (muchísimo); lo demás corre por cuenta nuestra.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad