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El sobreviviente que nadie registró | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-21 05:00:00

El sobreviviente que nadie registró

Esteban Mej√≠a* es quiz√° una de las primeras v√≠ctimas de mina antipersonal en Colombia, aunque su accidente no aparezca en los listados del Gobierno. Perdi√≥ una de sus piernas hace 28 a√Īos en las monta√Īas de Surat√°, al nororiente de Santander, pero s√≥lo 22 a√Īos despu√©s supo que ten√≠a derecho a recibir ayuda por ser un sobreviviente.
El sobreviviente que nadie registró

Cuando a Esteban Mej√≠a le dijeron que pod√≠a denunciar que hab√≠a sido herido por una mina antipersonal y que ten√≠a derecho a recibir beneficios porque al fin y al cabo era una v√≠ctima de la guerra colombiana, ya hab√≠an pasado 22 a√Īos desde aquel fat√≠dico 12 de noviembre de 1982.

Durante ese mismo tiempo, su cuerpo tuvo que soportar una pesada prótesis que un artesano le acomodó en su pierna derecha por $80 mil y que él remendó y volvió a remendar a punta de inventos caseros.

Esa pr√≥tesis, hecha de fibra, casi acaba con su columna vertebral y le hizo tanto da√Īo, que cada cierto tiempo su pierna sangraba por culpa de las heridas que la misma pr√≥tesis le causaba. Pas√≥ semanas enteras postrado en una cama.

Ese era su destino, pensaba este hombre que hoy tiene 47 a√Īos.

Esteban Mejía vive en una vereda de Rionegro, Santander, en una finca de 10 hectáreas que le dejó su papá. Nació en la misma zona y allí regresó cuando su pie derecho quedó destrozado mientras trabajaba en la vereda El Palmar de Suratá, también en Santander.

Ten√≠a 18 a√Īos y era un aventurero. Quer√≠a explorar otras tierras y por eso dej√≥ irreverente su casa para jornalear muy cerca de la frontera con Norte de Santander.

¬ďEse d√≠a el patr√≥n me mand√≥ a limpiar unas matas de pl√°tano. Se me peg√≥ un perro que cargaba. El perro fue el que pis√≥ la mina. Iba adelantito y pis√≥ la mina. Uno queda es aturdido. Atolondrado del totazo. El patr√≥n escuch√≥ y fue a buscarme. El pie me qued√≥ vuelto nada. La vereda estaba a m√°s de dos horas de Surat√° y tuvieron que llevarme en bestia¬Ē.

En Suratá lo atendieron en un centro de salud, le contaron después. Y luego lo remitieron al entonces Hospital Ramón González Valencia, hoy Hospital Universitario de Santander.

¬ďEllos intentaron salvarme el pie pero no se pudo. Yo no sab√≠a nada de las minas. Se o√≠a de la guerrilla pero no de las minas¬Ē.

En Bucaramanga dur√≥ cerca de dos semanas y nunca regres√≥ a Surat√°. Se fue directo a Rionegro. Le amputaron el pie y en la pierna izquierda a√ļn tiene esquirlas; en los brazos tambi√©n. ¬ďEl perro no se supo d√≥nde qued√≥¬Ē.

El miedo de siempre

Cuando ocurri√≥ el accidente a comienzos de los 80, Surat√° hac√≠a parte del corredor estrat√©gico que utilizaba el Eln en Santander. ¬ďEstaba en marcha el oleoducto Ca√Īo Lim√≥n-Cove√Īas, que hizo que se fortaleciera este grupo guerrillero que hac√≠a presencia en Norte de Santander y que estaba interesado en la explotaci√≥n petrolera extranjera¬Ē, explica Guillermo Gil, coordinador en Santander de la Campa√Īa Colombiana Contra Minas.

Hasta ahora, seg√ļn afirman algunos funcionarios de la Gobernaci√≥n que trabajan con el grupo de Paz y Derechos Humanos, las primeras v√≠ctimas de minas antipersonal en Colombia cayeron en Santander. Sin embargo, los registros no son muy claros. No hay forma de saber qui√©n fue la primera v√≠ctima porque el gobierno nacional s√≥lo tiene registros desde 1990.

Tambi√©n se afirma que San Vicente de Chucur√≠ y Carmen de Chucur√≠ fueron los primeros municipios en ser minados. Hay registros locales de accidentes en 1984, pero el accidente de Esteban, en Surat√°, demostrar√≠a lo contrario. ¬ďHay que replantear la estigmatizaci√≥n que se ganaron dichos municipios por la cantidad de eventos que ocurrieron en la d√©cada del 80 y 90¬Ē, dice Guillermo Gil. ¬†

En 1981, un a√Īo antes de que Esteban perdiera parte de su pierna, hab√≠an muerto los dirigentes guerrilleros Efra√≠n Pab√≥n Pab√≥n y Diego Crist√≥bal Uribe, en la vereda Palestina de Surat√°. ¬ďLa presencia guerrillera era fuerte y para asegurar la zona se empezaron a utilizar las mal llamadas ¬Ďquiebrapatas¬í¬Ē, explica Gil.

Pero el accidente de Esteban no se registr√≥. El miedo se apoder√≥ de √©l y por eso regres√≥ a refugiarse en las monta√Īas de Rionegro. Lo que menos quer√≠a era que lo tildaran de guerrillero. ¬ďDe pronto pod√≠an haber m√°s v√≠ctimas en esa √©poca, lo que pasaba era que no se pod√≠a decir nada porque Surat√° era zona ¬Ďroja¬í y Rionegro tambi√©n. Si uno hablaba lo mataban, por eso fue que mi pap√° corri√≥ con todos los gastos, nos daba miedo hablar con la gente del Gobierno porque seguro me vinculaban con la guerrilla. Por obligaci√≥n tocaba callarse¬Ē.

Al fin, un cambio

La entrada de la finca de Esteban est√° llena de flores. Se ven cultivos de pi√Īa y naranja.

Su esposa ronda la sala y est√° pendiente de lo que le pida Esteban. Llevan 23 a√Īos de casados y tienen dos hijas que ya se fueron de la casa.
¬ď¬ŅD√≥nde est√° la primera pr√≥tesis, la pura primera? La vieja, la pura vieja. ¬ŅNo se acuerda de lo pesada que era? Est√° por el lado de la herramienta. La que yo mismo remend√©¬Ö¬Ē.

Gloria busca. No entiende muy bien porqu√© Esteban se decidi√≥ a contar lo del accidente. ¬ďNo me pregunte que me da tristeza, es lo que √©l siempre dice cuando se toca el tema¬Ē, cuenta la mujer.

Gloria dice que cuando se casaron, √©l ya llevaba varios a√Īos con la pr√≥tesis y se acostumbr√≥ a verlo as√≠. Al punto que despu√©s de tanto tiempo, no sabe todos los detalles del accidente. Sus hijas tampoco. Es un tema del que no se habla. ¬ďLas ni√Īas nunca sintieron curiosidad. Jugaban con la pierna, le hac√≠an cosquillas y hasta la abrazaban, no preguntaban¬Ē.

Pero el silencio empez√≥ a romperse en 2004 cuando a Julio Galeano, que viv√≠a en Rionegro y para la √©poca trabajaba con el Observatorio de Minas de la Vicepresidencia de la Rep√ļblica -hoy Paicma-, le contaron que Esteban pr√°cticamente andaba sin pr√≥tesis trabajando su pedazo de tierra.

¬ďUn familiar de √©l me hizo el comentario. Tambi√©n era amigo de uno de sus hermanos. Al principio, √©l dec√≠a que no quer√≠a ni acordarse del accidente pero afortunadamente cont√≥ con la ayuda familiar. Era t√≠mido por el temor que ten√≠a de hablar, pero eso fue cambiando. Luego particip√≥ en el II Encuentro de V√≠ctimas de Minas que se realiz√≥ en Bogot√° y durante dos meses estuvo en un proceso de rehabilitaci√≥n¬Ē, dice Julio Galeano.

Esteban se enter√≥ de los derechos que ten√≠an las v√≠ctimas de minas antipersonales en Colombia cuando ya hab√≠an pasado dos d√©cadas de su accidente. En ese viaje tambi√©n pudo, por primera vez, hablar con un psic√≥logo. ¬ďAntes, donde hubieran llegado ustedes yo no estar√≠a mostr√°ndoles que no tengo pierna. Si me invitaban a un paseo no iba. Yo no iba a ning√ļn lado¬Ē.

Con la ayuda del Centro Integral de Rehabilitaci√≥n de Colombia, Cirec, logr√≥ que le dieran una segunda pr√≥tesis que mand√≥ a ¬Ďtatuar¬í con el arca de No√©. ¬ďEs la que tengo para trabajar. Por eso siempre le tengo puesta una bota de obrero¬Ē.

En Bogot√° lo capacitaron para montar un almac√©n de √ļtiles de aseo con seis personas m√°s, todas discapacitadas. ¬ďYo era el √ļnico que hab√≠a ca√≠do en una mina. Esa empresa dur√≥ dos a√Īos pero no funcion√≥ porque no trabajamos con juicio¬Ē, confiesa.

Ahora prefiere trabajar solo. Una tercera prótesis se la dio su ARS y la cuarta la consiguió con la ayuda de la Gobernación de Santander. Se la pusieron en el Hospital Universitario de Santander y durante el proceso también recibió la ayuda de la granja Maranatha, en Girón, que acoge a víctimas de minas que están en proceso de rehabilitación.

La ayuda ha llegado poco a poco. Hace tres a√Īos la Campa√Īa Colombiana contra Minas tambi√©n lo busc√≥ y luego de unos cursos en el Sena donde lo capacitaron en el manejo de c√≠tricos, gallinas y ganado, ahora saca adelante un proyecto productivo de naranja valencia que en pocos meses dar√° su primera cosecha.

En estos d√≠as anda ¬ďamansando¬Ē la cuarta pr√≥tesis para que puedan terminar de ajust√°rsela. Es m√°s pesada que las anteriores pero tiene mayor resistencia para trabajar en el campo.

Por fin, luego de tanto tiempo, Esteban entendi√≥ que las pr√≥tesis no son eternas y que su cuerpo, aunque nunca ser√° como cuando ten√≠a 18 a√Īos, puede tener d√≠as mejores.

Al medio d√≠a suele quitarse la pr√≥tesis y descansa un rato. Desde la sala ve sus naranjas. Y conf√≠a. Dice que a√ļn siente los dedos del pie que perdi√≥.

*El nombre fue cambiado por petición de la fuente.

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