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Cómo ganar paciencia en un mundo agitado | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-23 05:00:00

Cómo ganar paciencia en un mundo agitado

Si usted trabaja en un ‘call center’ sabe que lo que más necesita es paciencia para sobrevivir día a día. Necesita tener todo el control del mundo en usted para no enloquecerse con el sonido constante del teléfono.
Cómo ganar paciencia en un mundo agitado

Lo mejor que puede hacer es tener claro que no es un pulpo ni podrá atender todas las llamadas al mismo tiempo.

Pero paciencia es lo que le falta a más de un usuario que llama a determinada empresa para que lo comuniquen de inmediato con un funcionario y al contrario lo hacen ‘perder tiempo’ de una extensión a otra.

Incluso usted más de una vez se ha vuelto impaciente mientras escucha uno a uno el menú de indicaciones de un ‘pbx’ para obtener una cita con el especialista, para hacer un reclamo de su factura o plan telefónico, incluso para que reparen su televisión por cable que lleva más de 15 días fuera de servicio. Pero como no tiene cómo pelear con la máquina…

Si se ha visto expuesto más de una vez al anterior panorama, seguramente se ha puesto rojo de la rabia porque nadie lo atiende de inmediato o porque todos a su alrededor le hacen perder su valioso tiempo.

Lo mismo pasa cuando llega al banco y se encuentra con que sólo hay un cajero para tres largas filas y usted es un cliente preferencial.

O cuando se ve enfrascado en el embotellamiento que se produce de la oficina hacia su casa.

Tal ha sido su falta de paciencia, que incluso ya lo saca de casillas que esa persona que camina delante suyo por las calles no avance a pasos agigantados, sino que al contrario se adueñe de la vía pública para “hacer visita”.

Ni hablar de las veces que tiene que adjuntar fotografías en su correo y su computador colapsa. Más de una vez ha tenido ganas de arrojarlo a la basura, pues lo único que falta es que funcione con carbón.

Lo cierto es que el mundo cada vez es más acelerado y a usted se le acaba la poca paciencia que le queda.

¿Cómo dejar de ser tan impaciente y no permitir que el mundo pase a toda velocidad y arrase con usted?

preguntas y respuestas

Marisol Ramírez

Psicóloga

¿Qué pasa cuando nos dejamos llevar por el acelere que demanda la actual cotidianidad?

Cuando nos dejamos llevar por el ritmo ajetreado y acelerado de la actual forma de vida humana, sobre todo en las grandes urbes, nos ocurre lo que se conoce como el sobre estrés, o un estrés dañino y nocivo para la salud mental, emocional y física.

El sistema nos consume cuando nos quedamos dormidos y dejamos de hacer las cosas que nos relajan, que nos divierten.

Nos embarcamos en el corre corre, sólo nos ocupamos en producir, ganar fama, dinero, status, reconocimiento, y en el interior perdemos salud, afectos y alegría.

Últimamente las personas se estresan porque el que va adelante no camina rápido, porque el cajero del banco no los atiende rápido o porque el carro de adelante no se pasó el semáforo en amarillo. ¿Qué hacer para bajarle a ese acelere de la vida?

Cuando esto nos ocurre es que estamos viviendo el futuro y nos olvidamos de vivir el momento presente, el aquí y el ahora. Si nos ocupa en la mente que el otro camina lento y que eso nos retrasa, estamos pensando en lo que tenemos que hacer en quince o veinte minutos, no en lo que hacemos en ese preciso instante. Se nos olvida sentir la brisa o el sol en la piel, mirar el paisaje o el cielo, aprovechar ese minuto de “retraso” para disfrutar de lo que nuestros sentidos están percibiendo.

Si estás en el auto bien puedes escuchar una música de tu agrado y dejarte llevar ese minuto con el ritmo que más te gusta, o si vas caminando, recordar que tenemos que respirar profundamente para recargar energías en el cuerpo.

A veces nos olvidamos de respirar, pero con calidad, no una respiración corta y automática, sino una profunda y pensada. Estar apurado es vivir en un momento que todavía no llegó.

Carlos Mahecha

Psicólogo

¿Cómo ganar paciencia en un mundo tan agitado?

Básicamente es asumir una actitud diferente frente a la vida, es cambiar la forma como entiendo el mundo y como funcionan las cosas.

Muchas personas viven en función de lo inmediato, pues todo se está facilitando, pero se trata de enfrentar la realidad en términos de procesos, saber que así como para ser concebidos se necesitó un proceso, existen tiempos.

Hay personas que viven en función de “no tener tiempo”, por eso piensan que hacer una cola en un banco les quita tiempo. De lo que se trata es de verificar qué tiempo requiere cada actividad; si tengo que hacer una actividad bancaria identifico los tiempos y planifico, pero no puedo exigirle al banco que haga las cosas a mi ritmo.

Lo mismo pasa con las citas médicas; si al consultorio que vamos el médico nos atiende dos horas después de la cita programada, o llamamos a la secretaria para que nos diga cuántos pacientes faltan o nos llevamos un libro o un informe mientras esperamos.

Lo mismo pasa con el transporte. Si sé que de mi trabajo a mi casa el trayecto es de 20 minutos preveo el trancón y no me subo al bus a agitar a las demás personas con frases como “es el colmo, esta cosa no anda”.

¿El no tener paciencia en cosas del día a día puede afectar otros espacios personales, incluso la familia?

Por lo general las personas que tienen una tendencia a ser irritable ante una situación particular, suelen serlo con otras porque no saben manejar su estrés. Si un problema les genera estrés, ansiedad, permiten que ese problema afecte otros entornos. Ese tipo de personas tienden a hacer una tormenta y explotar con todo lo demás, si algo no sale como esperaban.

Una persona impaciente termina generando niveles de poca tolerancia con su entorno.


LISTA

Estrategias para ganar paciencia

1 Una forma rápida, gratuita y muy útil es centrar la atención en la respiración. Aunque parezca simple, realmente funciona. Significa inhalar profundo pensando en positivo, y exhalar los pensamientos negativos que ya no son útiles, un mínimo de diez veces.

2 No olvidar las actividades que fusionan mente y cuerpo sanos, deportes, jugar con los niños, tenderse en algún lugar cómodo y relajar cada parte del cuerpo con los ojos cerrados y visualizando el cuerpo desde arriba, siempre respirando conscientemente.

3 Escuchar una música instrumental suave ayuda.

4 Encontrar un tiempo para compartir con las personas que nos hacen sentir bien también ayuda.

5 Pensar que solos podemos controlar la impaciencia  y cambiar lo que ocurre con nosotros, no con los otros. Tener presente que lo que no se hizo por algo y para algo fue.

6 Si está en su puesto de trabajo acuda a los audífonos y sintonice la música que más lo relaja mientras rinde con su informe. Eso sí, no se distraiga.

7 No olvide observar la luz que entra por la ventana de su oficina. Eso también la relajará. Aprenda a apreciar todo su entorno.


Acuda a la filosofía oriental

Si usted se impacienta porque la persona que va delante suyo no camina a su ritmo, es hora de empezar a entender que usted no tiene paciencia.

El primer paso es reconocerlo y querer cambiar en ese aspecto. Si sabe que esto sólo le está generando una gran úlcera, lo mejor es utilizar herramientas para ganar paciencia.

Según explicó el psicólogo Carlos Mahecha, “las filosofías orientales le ayudan a las personas de occidente a generar unos ritmos de trabajo un poco más tranquilos. Se trata de comprender que el universo funciona de manera ordenada. Dependiendo de la forma como vea la vida y los ‘impasses’, ya sea desde una perspectiva cósmica o espiritual”.

El profesional explicó que un ejemplo claro se evidenció en algunos testimonios de personas que por no llegar a tiempo a sus trabajos se salvaron de la destrucción de las Torres Gemelas.

“Es empezar a ser agradecidos por los contratiempos desde un plano espiritual. Es resignificar los ‘impasses’, es permitir aprender algo para mi vida”, agregó Mahecha.

 

Permítale al otro conductor que tome la vía

Más de una vez usted habrá visto a dos conductores discutir por la vía, incluso caer en ese juego de cerrarse el uno al otro.

Esta puede ser una forma de empezar a trabajar su impaciencia. Si quiere llegar primero que todos al semáforo, permítale al otro que lo haga.

Mediante este sencillo ejercicio usted puede empezar a manejar el autocontrol.

Lo mismo si está en una fila del banco. Ceda su puesto a la persona que está detrás y no se altere. Respire profundo y déle paso a la paciencia.

Seguro así ganarán todos.

 

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