Una flor a nuestros compositores | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-27 05:00:00

Una flor a nuestros compositores

Como todo en la vida tiene un ciclo, nuestros más connotados compositores de música están cumpliendo su parábola vital dejando un enorme vacío dentro del panorama artístico nacional.
Una flor a nuestros compositores

Por la cantidad, calidad y variedad de sus composiciones, Colombia no se cansará de extrañar la desaparición de compositores tan prolíficos como José Barros, Lucho Bermúdez, Rafael Escalona, Jorge Villamil y Jaime Martínez.

De la mano de sus bellas canciones, Colombia había ganado un sitial de honor como el país con mayor riqueza artística del mundo. Desde hace ya bastante tiempo este es nuestro principal producto de exportación.

Pocas orquestas en el mundo no tienen dentro de su repertorio una o dos piezas de estos autores colombianos. La Casa en el Aire, La Piragua, Carmen de Bolívar, por ejemplo, es muy común escucharlas en un concierto en alguna de las mejores salas de Europa o de América.

Con el aporte de todos ellos hay música para todos los gustos y para todas las ocasiones, como si su única misión en este mundo hubiera sido hacernos felices a todos y a fe que lo lograron, porque no hay nada más amable que escuchar buena música. No les falta razón a nuestros escritores cuando comentan que en la medida en que desaparecen estas luminarias de la composición colombiana, desaparece un pedazo de nuestra alma nacional.

Los panegíricos que hemos escuchado en las exequias de cada uno de estos excelsos compositores son la expresión de cariño de todo un pueblo que sigue vibrando con sus bellas canciones. Se fueron con la certeza de saber que habían tocado el sentimiento nacional para siempre, porque las nuevas generaciones también han valorado su legado haciéndolo suyo, que es como se identifica el verdadero arte. La universalidad de sus composiciones los convierte en el mejor patrimonio de Colombia.

En el sencillo homenaje que a través de la radio Santander le brindó a nuestro paisano y amigo Jaime Martínez y al cual nos unimos de corazón, estábamos también rindiéndoles tributo a todos los maestros fallecidos recientemente.

Como las espumas que se van, se fue toda una generación de excelentes compositores, pero para fortuna de todos en el partidor hay otros que ya engalanan el pentagrama musical colombiano.

Paz en la tumba a los maestros que nos enseñaron a querer nuestra tierra y a descubrir que las cosas sencillas guardan los mejores tesoros del amor y la amistad.

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