¬ŅElecciones at√≠picas? No, con fraude | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-30 05:00:00

¬ŅElecciones at√≠picas? No, con fraude

Editorializar a estas alturas sobre lo ocurrido en las elecciones celebradas el 14 de marzo pasado, 17 días después de tales comicios, puede parecer en principio trasnochado y repetitivo, pero los fraudes llevados a cabo en dicha justa fueron de tal magnitud que en estos días se siguen destapando y siendo motivo de polémica y análisis.
¬ŅElecciones at√≠picas? No, con fraude

Si bien es cierto no es nuevo que dos semanas despu√©s de cada elecci√≥n para Corporaciones P√ļblicas se conozca la real dimensi√≥n de las ollas de corrupci√≥n que lograron la elecci√≥n de este o aquel congresista, lo que ha ocurrido en esta ocasi√≥n supera las irregularidades de oportunidades anteriores.

En las semanas anteriores al 14 de marzo se habl√≥ de compra de votos, de transhumancia electoral, de compra de c√©dulas, pero lo ahora conocido salta con garrocha sobre tal clase de il√≠citos. Personas que votaron con la contrase√Īa de la c√©dula (que no es un documento de identidad), jurados que fueron designados con el espec√≠fico prop√≥sito de que cometieran delitos electorales y cumplieron a cabalidad con su prop√≥sito, inconsistencias en los formularios electorales, incidencia de funcionarios p√ļblicos en las elecciones, adulteraci√≥n de los formularios de votaci√≥n, fraudes cometidos con las huellas dactilares de los votantes, miles de votos que desaparecen y miles de votos que como por arte de magia aparecen depositados por desconocidos, forman parte del largo listado de conductas ilegales.

Y de contera, la incidencia de los nuevos grupos paramilitares, la de los paramilitares ya conocidos, de narcotraficantes, los malabares que¬† se hicieron, el dinero mal habido que se roci√≥ para lograr que ¬ďfichas¬Ē suyas fueran elegidas, etc, ponen en evidencia que las leyes electorales que tenemos son un rey de burlas.

¬ŅQu√© legitimidad tiene un buen n√ļmero de los congresistas elegidos? Poca en algunos y ninguna en otros.

Con ah√≠nco algunos sectores pol√≠ticos argumentan que no se puede se√Īalar a una persona por los delitos que un familiar suyo haya cometido y con base en tal aserto exigieron respeto para este o aquel candidato. Pero detr√°s de ese biombo m√°s de un candidato hered√≥ la estructura pol√≠tica y el dinero para hacer la campa√Īa que ten√≠an¬† congresistas y funcionarios p√ļblicos espurios.

Lo comentado y mucho m√°s lleva a afirmar, sin titubeo, que el pr√≥ximo Congreso tiene m√°cula, que un buen n√ļmero de los congresistas elegidos son ¬ďfichas¬Ē de parapol√≠ticos, de paramilitares,¬† narcotraficantes y de otros actores del conflicto interno armado que vivimos.

Esa es la amarga realidad y cualquier analista sensato se percata que con tal Congreso no debe nadie hacerse ilusiones, ni creer que de √©l podr√° salir una reforma electoral, o una reforma pol√≠tica como la que el pa√≠s necesita. ¬ŅAcaso van a ser tan torpes como para suicidarse pol√≠ticamente? Todo seguir√° siendo una mascarada y el aguacero de denuncias y se√Īalamientos nos acompa√Īar√°n por cuatro a√Īos m√°s.

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