HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-03-30 05:00:00

HAGASE OIR

Mitos, Leyendas y relatos del Río Magdalena En reciente viaje con la Academia de Historia a Mompox el académico Luis Eduardo Cabrales Jiménez puso en nuestras manos el interesante libro de su autoría.
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Si mitolog√≠a viene de la palabra griega Mitos, f√°bula y logos discurso, la tal definici√≥n se la dan a leyendas, cuentos, f√°bulas de un pueblo o una cultura, y desde luego el pueblo coste√Īo no es la excepci√≥n. Los mitos y leyendas est√°n llenos de s√≠mbolos que desentra√Īan el origen del mundo, el hombre o una civilizaci√≥n. En los relatos del Magdalena hay conjuntos de im√°genes y seres a los que da vida la propia fantas√≠a de formas, tiempo y de terror.

Por ello la mitolog√≠a se hace indispensable. Entonces aparece la ¬Ďcreaci√≥n¬í, conjunto de leyendas sobre la formaci√≥n del hombre. Los Teog√≥nicos, historia de los dioses. Cosmog√≥nicos, aparici√≥n del mundo. El Yurupary donde hay ra√≠ces de identidad. El arco iris, el eco con mitos astron√≥micos. El tabaco de los indios Kogi que dicen como la planta del tabaco era una persona. El Moh√°n dios de las aguas, Madremonte, indios Cat√≠os, mujer de cabellos de serpiente, la patasola, la llorona, a la cual se le ha compuesto una canci√≥n. La madre del agua, el hombre caim√°n que se llamaba Sa√ļl Montenegro de la poblaci√≥n de El Plato, donde se convirti√≥ un hombre en animal.

La leyenda de Francisco el hombre que le gan√≥ al diablo tocando su acorde√≥n y primera persona que toc√≥ el instrumento en la Costa; se llamaba Francisco Moscote nacido el 24 de abril de 1880 en el pueblo de Tomarraz√≥n. El duende, las mandingas, el cura sin cabeza, el jud√≠o errante de nombre Belibelth Ashaverus, un carpintero de los tiempos de Jes√ļs.

Julio Valdivieso Torres

Una magnífica obra

De vez en cuando corremos con suerte, pues llega a nuestras manos un buen libro. Es lo que me ocurri√≥ la semana pasada en la Academia de Historia de Santander cuando el Doctor Gonzalo Afanador Afanador me obsequi√≥ su √ļltima obra titulada Compendio de Derechos Humanos.

La he le√≠do varias veces con bastante provecho y suma complacencia. Me impresion√≥ fuertemente el cap√≠tulo referente al problema de la esclavitud. Incre√≠ble el vil tr√°fico del mercado humano realizado en la ciudad de Cartagena durante largos a√Īos. Leyendo lo concerniente a la cacer√≠a de negros en el √Āfrica; la marcha de √©stos hasta los barcos, la traves√≠a del mar, los avisos de remate y dem√°s extrav√≠os y aberraciones de la conducta humana, un sudor fr√≠o nos baja por la espalda. ¬ŅC√≥mo es posible que el ser humano sea capaz de cometer, en forma impasible, semejantes canalladas y desafueros? Definitivamente en algunos per√≠odos de la historia el hombre ha sido una fiera, una bestia salvaje, que ni las religiones o el horror del infierno lo detiene.

En la ciudad de Cartagena también se hizo presente la Santa Inquisición. Hay fuertes indicios de que allí se torturaba al prójimo. Menos mal que apareció, como una bendición de Dios, el apóstol San Pedro Claver cuya presencia y actitud sirvió para mitigar los sufrimientos de estos pobres negros esclavos.

Felicitamos al doctor Gonzalo Afanador por este extraordinario libro.

Guillermo Reyes Jurado

Para los buenos gobernantes

Por qu√©, por qu√©, se√Īores gobernantes/ no se cumplen las leyes en Colombia,/ por qu√©, el crimen, en formas alarmantes/ por qu√©, hay tanta corrupci√≥n que nos asombra.

Por qué es, que no se castigan los delitos/ por qué se concita con tantos delincuentes,/ por qué, el tránsito, con cobros millonarios/ por qué la mar de muerte, en accidentes.

Por queé no castigar a comandantes/ o a gobernantes, con delitos de omisión,/ por qué, permitir, ignorantes y farsantes/ que nunca cumplen cabal la comisión.

Por qu√© jurar el santo nombre en vano/ por qu√© perjuros, en nuestra sociedad,/ una verg√ľenza, injusticia y un descaro/ hay gobernantes que carecen de equidad.

Por qué seguir caminando entre lo obscuro/ si hoy la ciencia, es luz en sociedad,/ hoy los sistemas, son luz y son escudo/ para filmar del entorno la maldad.

Hoy debe verse a plena luz del día/ el delito, el crimen, la querella,/ si es que donde haya, un control de policía/ ahí, debe estar, la cámara y la huella.

A los buenos gobernantes, se les pide/ cumplirle a dios y al pueblo cabalmente,/ que nuestro suelo nunca se descuide/ para seguir viviendo, honestamente.

Alberto Flórez Flórez


Llenar vacíos

Leyendo el art√≠culo sobre jubilaci√≥n me asalta el deseo de manifestar mi punto de vista sobre la doble interpretaci√≥n del ocio o vagancia remunerada. Si de intelectualidad se trata, aquel que la aprovech√≥ a su debido tiempo querr√° al llegar a ¬ďviejo¬Ē, hacer lo que no hizo en su juventud, como labores manuales, construcci√≥n, carpinter√≠a, mec√°nica, si no dedic√≥ su juventud a lo intelectual entonces se dar√° la dial√©ctica y querr√° en su vejez, ya ¬Ďmamado¬í, hacer lo relacionado a juegos intelectuales sudoku y crucigramas; es decir llenar vac√≠os.

Un ejecutivo por ejemplo con aire acondicionado, secretaria privada y bella, oficina plus-ultra, magnífico sueldo, va a querer jubilarse a los 90 pues en su oficina es rey y dios con su ego bien inflamado; pero en cambio un intelectual que por irracionalidad económica o abandono del gobierno debe someterse a la subutilización o subempleo realizando labores poco coherentes a su misión, sobrevivir con un sueldo mediocre, inestable, querá descansar de esta tortura. Después de este breve diagnóstico, sabrá amigo lector quién quiere o no jubilarse.

Estimado lector en Europa o E.U. un empleado o trabajador se j... pero goza de toda prebenda de patrón millonario y menos egoísta, en esa condición llega a viejo sin vacíos. Si Colombia nos quiere dilatar la libertad (cuesta plata) como hace con sus obligaciones y exprimir miserablemente hasta los 90, mejor piense en jubilar y ceder paso a la juventud ansiosa y necesitada de llenar vacíos y apetencias y sobre todo preparados.

Edgar Sanabria Becerra

 

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