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El metro de Mosc√ļ recupera su frenes√≠ tras los brutales atentados suicidas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-03 14:39:14

El metro de Mosc√ļ recupera su frenes√≠ tras los brutales atentados suicidas

El metro de Mosc√ļ, el m√°s utilizado del mundo y uno de los principales destinos tur√≠sticos de la capital rusa, recupera poco a poco el frenes√≠ que le caracteriza tras los brutales atentados suicidas de esta semana.
El metro de Mosc√ļ recupera su frenes√≠ tras los brutales atentados suicidas

"No tenemos miedo. Hoy, el metro debe ser el lugar m√°s seguro de Mosc√ļ. Mire cu√°ntos polic√≠as", se√Īal√≥ Jes√ļs, ingeniero mexicano, al tiempo que revisaba detenidamente el mapa del laber√≠ntico subterr√°neo moscovita.

Aunque no era la primera vez que el terrorismo golpeaba el metro de la capital rusa, la brutalidad del doble atentado del lunes, en las estaciones de Lubyanka y Park Kultury, conmocionó a los moscovitas.

Las explosiones ocurrieron un lunes a hora punta en la línea roja, una de las más concurridas, y acabaron con la vida de gente de diferente origen y condición.

De las 40 v√≠ctimas mortales, menos de la mitad eran originarios de Mosc√ļ (18), mientras el resto proced√≠an de la parte europea de Rusia, Siberia y otros pa√≠ses como Ucrania o Tayikist√°n.

El √ļltimo herido en perder la vida el viernes fue Mija√≠l Jarch√©vnikov, funcionario de Rosoboronexport, la corporaci√≥n estatal que monopoliza la exportaci√≥n de armas.

El azar hizo que varias de las v√≠ctimas, cinco heridos a√ļn se encuentran en estado cr√≠tico en los hospitales, optaran contra su costumbre habitual, por subir al metro para desplazarse por la ciudad.

Algunos decidieron utilizar el metro porque la polic√≠a les retir√≥ el carn√© de conducir, otros estaban de paso por Mosc√ļ para ver a sus familiares y tambi√©n hay quienes se pasaron de parada.

El estudiante de cibernética Maxim Maréyev se olvidó el móvil en casa y volvió a recogerlo, decisión considerada un mal presagio en Rusia y que, a la postre, le costó la vida.

Tras el doble atentado, las autoridades municipales decidieron multiplicar la presencia de efectivos de la policía y el ministerio del Interior en los vestíbulos y corredores del metro.

Estos días los viajeros se topan en cada esquina con patrullas formadas por tres uniformados de las tropas del Interior, policías equipados con armas de fuego, chalecos antibalas y perros adiestrados.

No obstante, "Mosc√ļ no cree en l√°grimas", seg√ļn reza el famoso dicho ruso que dio t√≠tulo a una famosa pel√≠cula sovi√©tica que recibi√≥ el Oscar a la mejor pel√≠cula extranjera en 1980.

Seg√ļn el metropolitano, el n√ļmero de usuarios del metro cay√≥ un 6 por ciento en los primeros dos d√≠as de la semana, pero a partir del jueves los moscovitas volvieron a acudir en masa al trabajo en ese medio de locomoci√≥n.

Y es que el metro es fundamental para los habitantes de esta ciudad de 10 millones de habitantes, famosos por su mal humor y falta de escr√ļpulos, y que sufre diariamente atascos kilom√©tricos.

"No podemos dejar de vivir. Los rusos estamos acostumbrados a sufrir", se√Īal√≥ Masha, universitaria de 22 a√Īos, que esperaba tranquilamente a su novio en un banco de la estaci√≥n K√≠evskaya.

Con motivo de la Pascua, la administraci√≥n del metro decidi√≥ prolongar los servicios de subterr√°neo desde la 01:00 hasta las 02:00 de la ma√Īana para que los moscovitas puedan acudir a las iglesias y cementerios, y regresar a tiempo a sus casas.

El metro de Mosc√ļ es una aut√©ntica ciudad subterr√°nea donde el viajero puede desplazarse, comprar la prensa, comer y beber, adquirir entradas para el teatro o el ballet, e incluso hacerse con un diploma universitario por un m√≥dico precio en el mercado negro.

Las autoridades municipales presumen de que el metro de Mosc√ļ -178 estaciones y casi 300 kil√≥metros de largo- es el m√°s utilizado del mundo con m√°s de 9 millones de usuarios, por delante del subterr√°neo de Tokio.

Muchos de los vagones son viejos, huelen mal, la megafonía es estruendosa y es difícil encontrar asiento, pero los trenes vuelan sobre los raíles a una velocidad endiablada y el viajero apenas tiene tiempo para contar los minutos.

Con todo, no es la velocidad lo que ha convertido al metro en parada obligada para los turistas, sino su belleza, ya que algunas de sus estaciones son auténticos monumentos arquitectónicos.

Las primeras estaciones fueron inauguradas en 1935 por orden de Stalin, que quería proporcionar a la capital soviética con un medio de locomoción para la clase trabajadora.

En concreto, la estación Kíevskaya es un auténtico museo de arte con mosaicos que describen las proezas de los revolucionarios bolcheviques y otras escenas impregnadas de realismo socialista.

Uno de los mosaicos más famosos es el retrato de Lenin, el fundador de la URSS, que no ha sido retirado por las autoridades, como sí ha ocurrido con los de Stalin, que se refugió en el metro de los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

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