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Pescadores sobreviven a huracán 'Gustav' luego de tres días de naufragio | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-02 21:41:27

Pescadores sobreviven a huracán "Gustav" luego de tres días de naufragio

Cinco pescadores cubanos sobrevivieron de manera milagrosa despu√©s de naufragar, pasar 27 horas a flote aferrados a una tabla y un remo bajo el azote del hurac√°n "Gustav" y ser arrastrados a la deriva m√°s de 20 millas para ser encontrados casi tres d√≠as despu√©s del hundimiento de su barco.Jorge Amaya, de 31 a√Īos, tiene hoy la piel quemada y el rostro cansado despu√©s de que el s√°bado por la ma√Īana su nave zozobrara y √©l quedara a merced del cicl√≥n.
Pescadores sobreviven a huracán 'Gustav' luego de tres días de naufragio

Durante más de un día tuvo que esforzarse por mantenerse despierto entre las enormes olas y la amenaza de los tiburones, se alimentó con algas y se chupó los dedos con agua mar para no desfallecer.

Lo mismo les sucedi√≥ a Jos√© Miguel Cruz, Ismael Dom√≠nguez, Osniel C√°novas y Yasiel Vald√©s, quienes, junto Amaya, llegaron anoche al Surgidero de Bataban√≥, en el sur de la provincia de La Habana, donde viven y tiene su base la empresa industrial Pescahabana, a la que pertenec√≠a el barco, el "Langostero 100", hoy boca a bajo en alg√ļn punto del Caribe.

Los cinco fueron rescatados ayer por la tarde, después de que los efectivos del operativo de rescate que los buscaba desde el viernes inspeccionara las aguas al sur de la Ciénaga de Zapata, en la provincia occidental de Matanzas.

"Hemos estado en el infierno", dijo a Efe Amaya al resumir la experiencia que vivieron.

Lo que había comenzado el 24 de agosto como una simple travesía hacia el Golfo de México en busca de raya y tiburón estuvo cerca de acabar en tragedia de la mano del "Gustav".

El día 28 recibieron la llamada de la empresa pidiéndoles que regresaran a puerto ante la inminente llegada del ciclón, que el sábado atravesó el occidente de Cuba en forma de huracán de categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson.

"La planta -radio- se rompió y tratamos de llegar a puerto pero estábamos demasiado lejos", dijo Amaya.

La tripulación optó entonces por fondear a unos 30 metros de un cayo cercano a la Isla de la Juventud, lo que les permitió pasar la noche del viernes.

Pero el s√°bado por la ma√Īana, "Gustav" hizo su aparici√≥n en el sur del occidente cubano.

"El tiempo se puso muy malo y el barco remolineaba; el huracán nos levantó en el agua como si fuera papel y el cabo se rompió. Enseguida el barco viró y nos hundimos", dijo a Efe José Miguel Cruz.

Los pescadores quedaron a flote, con sus chalecos salvavidas, que varios tuvieron que ponerse ya en el mar, y aferrados a una tabla para, durante 27 horas, quedar a merced de las olas levantadas por el ciclón.

"Nos juntamos los cinco y nos ayudamos mutuamente, porque uno se desmayó tres veces y otro vomitó una pila de veces", dijo Amaya.

Cruz se√Īal√≥ que Osniel C√°novas, el patr√≥n del barco, sufri√≥ los desfallecimientos y el resto de los marineros lo reanimaron "d√°ndole pi√Īazos en la espalda y con respiraci√≥n boca a boca".

"No se veía nada, nos mirábamos las caras, tratábamos de que no se soltara nadie, de ir amarrados juntos, porque no se podía mirar a un lado, lo tuyo era mirar para arriba para sacar la cabeza porque el agua de lluvia y el mar no te dejaban respirar", dijo.

Arrastrados por la corriente llegaron a una boya de tr√°fico marino en la tarde del domingo.

"Allí estuvimos los cinco, unos llorando, otros delirando, otros tratando de dar ánimos hasta que recuperamos las fuerzas. Esa noche no pudimos dormir, estuvimos sentados, porque no había sitio para los cinco, tratando de sobrevivir con el frío", continuó Amaya.

Al salir el sol el lunes vieron, a "unas cinco o seis horas nadando", una plataforma de acopio para barcos y, con el mar en calma, dos de los marineros se tiraron para llegar al puesto con éxito.

Su localización por los efectivos fue cuestión de poco tiempo y el resto de la tripulación fue rescatada y llevada a casa en la noche del lunes.

"En el pueblo nos recibieron como si de verdad hubi√©ramos nacido, que fue lo que pas√≥, nacimos ayer", se√Īal√≥.

Hoy, tras quince a√Īos en la profesi√≥n, y el convencimiento de que "con el mar no se juega", Cruz no duda que saldr√° de nuevo a faenar, aunque no sabe cu√°ndo.

Para Jorge Amaya ésta era apenas su segunda marea, su primera incursión en alta mar. Hoy no está seguro de si volverá a zarpar en un barco, no por su miedo, sino por lo mal que lo pasó su familia, dijo; y recordó que el peor momento fue cuando se volteó el barco.

"No nos hablamos, pero todos sabíamos que desde donde estábamos para llegar a tierra firme era casi imposible. El ciclón no es que pasó cerca estábamos dentro del ciclón", dijo.

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