La transmisión de Telesur | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-04 05:00:00

La transmisión de Telesur

El d√≠a de la liberaci√≥n del ahora sargento Moncayo, quien estuvo doce a√Īos en poder de la guerrilla y logr√≥ salir libre gracias a las gestiones de la Senadora Piedad C√≥rdoba y de la Iglesia Cat√≥lica, todo lo que desvel√≥ al Comisionado de Paz no fue tanto el proceso de liberaci√≥n en s√≠ mismo y su adecuado desarrollo, sino el hecho de que ¬Ėseg√ļn concluy√≥ unilateralmente de manera precipitada y sin preguntar a los testigos- hab√≠a c√°maras del canal ¬ď Telesur¬Ē en el sitio de la entrega.
La transmisión de Telesur

Con espontaneidad y tranquilidad, cuando fueron informados ¬Ėdespu√©s del comunicado que los inculpaba, sin pruebas de no haber hecho respetar los acuerdos de seguridad-, tanto la Senadora C√≥rdoba como Monse√Īor Leonardo G√≥mez Serna afirmaron ¬Ėno veo la raz√≥n para no creerles- no haber visto en el lugar de la entrega c√°maras del mencionado medio de comunicaci√≥n.

No hay que especular mucho para concluir que la guerrilla tiene tecnolog√≠a; que tiene c√°maras, que le gusta grabar los acontecimientos de su inter√©s, que tiene internet, que puede enviar se√Īales y documentos, que ya ha filmado las pruebas de supervivencia de los secuestrados. Y que ninguno de los asistentes al acto de recuperaci√≥n de libertad del secuestrado estaba en otra cosa diferente de la entrega misma, que era lo realmente importante. Adem√°s, si ¬ĎTelesur¬í, como otros medios internacionales, recibi√≥ las im√°genes, pod√≠a transmitirlas. La verdad es que nadie se lo pod√≠a prohibir.

Habr√≠a que preguntar la raz√≥n √ļltima para que en los medios de comunicaci√≥n, tanto los colombianos como los extranjeros, se haya podido mostrar al detalle todo lo ocurrido durante la operaci√≥n ¬ĎJaque¬í y no sea l√≠cito, en cambio, presentar im√°genes referentes al momento de entrega del sargento Moncayo. All√≠ no se estaba destacando el delito, sino que se subrayaba, por el contrario, la buena noticia de que se pon√≠a fin a un insoportable e injusto cautiverio de doce a√Īos. Eso era lo de fondo, y lo que se deb√≠a celebrar, como claramente lo dijo el prelado cat√≥lico.

Desde luego, tampoco es como para aplaudir a las Farc por devolver al seno de su familia a una de sus v√≠ctimas. Jam√°s han debido secuestrarlo. Ni a √©l, ni a ninguno de quienes tuvieron o tienen en cautiverio. El caso es que contin√ļan cometiendo un delito atroz que no podr√°n justificar, ni con estas ni con otras im√°genes de televisi√≥n.

Lo que ser√≠a injusto desconocer es el esfuerzo enorme de Piedad y de Monse√Īor G√≥mez Serna, quienes cumplieron su tarea con dedicaci√≥n y generosidad encomiables, para decir ahora que incurrieron en omisi√≥n y que permitieron una propaganda a la guerrilla. No hay derecho a descalificar as√≠ la labor de personas que contribuyen a la paz, de la cual tanto necesitamos los colombianos.

Tambi√©n es preciso reconocer la actitud del Gobierno en esta ocasi√≥n, pues facilit√≥ el proceso de liberaci√≥n; suspendi√≥ las operaciones militares en la zona y prest√≥ su concurso en lo que le correspond√≠a. L√°stima que todo lo empa√Īe ahora con esta in√ļtil pol√©mica sobre las c√°maras de televisi√≥n.

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