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¬ĎLas otras¬í son la versi√≥n moderna de la esclavitud | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-04 05:00:00

¬ĎLas otras¬í son la versi√≥n moderna de la esclavitud

Son consideradas las ¬Ďotras¬í; a las que a nadie les importa o les duele, no son ciudadanas porque en su mayor√≠a son extranjeras, ¬Ďsin papeles¬í, sin derechos, sin voz. No se les reconoce como ¬ďv√≠ctimas¬Ē porque muchas saben que llegan a Espa√Īa a vender sus cuerpos o quedan obligadas a pagar una deuda con aquellos que las empujaron a cruzar el continente.
¬ĎLas otras¬í son la versi√≥n moderna de la esclavitud

Conforman un ¬Ďej√©rcito¬í de distintas nacionalidades: colombianas, brasile√Īas, nigerianas, rusas, rumanas, y chinas que representan el 85% de las cerca de 300.000 mujeres que ejercen la prostituci√≥n en Espa√Īa, reclutadas, voluntaria o forzadamente, incluso coaccionadas mediante la pr√°ctica del vud√ļ (en el caso de las africanas) por mafias especializadas en la trata de personas con fines de explotaci√≥n sexual, una versi√≥n moderna de la esclavitud.

A las arcas de las redes de proxenetas en Espa√Īa les entran la no despreciable suma de 18.000 millones de euros cada a√Īo. Sin lugar a dudas, la faceta m√°s lucrativa, y s√≥rdida, del negocio de la prostituci√≥n.

Huir o callar es la √ļnica opci√≥n para muchas. Pero no es tan f√°cil. En casi todos los casos, estas mujeres, no denuncian por el miedo o las amenazas, adem√°s no tienen papeles o el pasaporte es retenido por los traficantes, asegura June Fern√°ndez Casete, licenciada en Periodismo y quien es miembro de SOS Racismo, una organizaci√≥n que vela por la igualdad y lucha para erradicar la discriminaci√≥n en todos los sentidos.

La representante de esta ONG internacional concedi√≥ una entrevista a Vanguardia Liberal, donde califica de censurable la falta de valent√≠a del Gobierno espa√Īol para regular de alguna manera la prostituci√≥n y en cambio, opte por deportar a estas mujeres que antes que ¬ďextranjeras¬Ē, ¬ďson v√≠ctimas¬Ē, recurriendo a la Ley de Extranjer√≠a.

Desterrar estereotipos

Vanguardia Liberal: ¬ŅCu√°l es el perfil de las mujeres que son v√≠ctimas de explotaci√≥n sexual en Espa√Īa,¬† y qui√©nes las someten?
June Fern√°ndez: S√≠ que conviene desterrar estereotipos. La mayor√≠a no son jovencitas secuestradas y obligadas a prostituirse, idea que prevalece en el imaginario colectivo. En buena medida, saben a qu√© vienen y lo aceptan como una estrategia para migrar dado que el blindaje de fronteras les impide migrar libremente. Muchas de ellas incluso ya ejerc√≠an la prostituci√≥n en sus pa√≠ses de origen. He o√≠do que es el caso de las chicas de Pereira, la principal ciudad de Colombia exportadora de mujeres para fines sexuales. En el caso de las africanas, es frecuente que las que han sido traficadas se conviertan en proxenetas e introduzcan en su red de trata a chicas de sus familias. As√≠ que la dominaci√≥n es m√°s sutil, ya que la dependencia emocional y los chantajes sentimentales juegan un papel importante. El enga√Īo y el abuso suelen tener que ver con las condiciones.

¬ŅA qu√© se ven obligadas?
Por ejemplo, se les impone una deuda desorbitada por los gastos de viaje y de falsificaci√≥n de documentos que las someten durante a√Īos y a√Īos. En el caso de las africanas, a la prensa espa√Īola le gusta mucho hablar de que son sometidas mediante ritos de vud√ļ. Es cierto que realizan pactos de vud√ļ sagrados para ellas, pero no las caricaturicemos; pensemos que en las sociedades cristianas tambi√©n consideramos sagrados los pactos religiosos (como el matrimonio, por ejemplo). Y ya he citado antes que uno de los principales modos de someterlas es retenerles la documentaci√≥n para que no puedan escaparse ni pedir prestaciones sociales o regularizar su situaci√≥n por s√≠ mismas, amenaz√°ndolas adem√°s de que si escapan y la Polic√≠a les pilla ser√°n deportadas.

¬ŅSe reconocen como ciudadanas, prostitutas o delincuentes?
Como son extranjeras, no se las reconoce como ciudadanas. Esto dificulta que la sociedad lo perciba como un problema propio, porque quienes lo sufren son ¬ďlas otras¬Ē. No siendo ciudadanas, la tendencia es o bien estigmatizarlas por ser prostitutas e inmigrantes irregulares (mal llamadas ilegales), o infantilizarlas en exceso, trat√°ndolas de pobrecitas. Yo digo que no se trata de salvarlas, sino de reconocerlas como ciudadanas. Si han sido v√≠ctimas de abusos ha sido precisamente porque no se han reconocido sus derechos.

¬ŅLas mujeres, en especial, extranjeras, como las colombianas, quedan entre la espada y la pared; es decir entre los tratantes de las mafias y las exigencias del Estado para garantizar su protecci√≥n?
Exacto. Como ocurre con las mujeres víctimas de violencia de género, socialmente se vuelca la responsabilidad sobre ellas, pidiéndoles que denuncien cuando todavía están inmersas en una experiencia traumática, y sabiendo que las mafias pueden tomar represalias contra sus familias. Insisto en que hay que priorizar su protección y atención incondicional.

¬ŅY el Gobierno espa√Īol las defiende?
Existe un Plan Integral contra la trata, a través del cuál todos los ministerios colaboran para prevenir, sensibilizar y combatir el fenómeno. El problema es que la protección a las víctimas depende de que colaboren con la Policía. Si lo hacen, se estudia su caso: si es mejor que vuelvan a su país o facilitarle permiso de residencia y proporcionarle ayudas de inserción social. Si no colaboran con la Policía, se les abre una orden de expulsión. Cabe destacar, en cambio, el valioso papel de las organizaciones pro derechos humanos como Proyecto Esperanza, las cuáles sí que ofrecen ayudas como atención sicológica, orientación laboral y pisos de acogida sin exigirles que denuncien.

¬ŅSe puede combatir la trata de mujeres con las leyes espa√Īolas?
En mi opini√≥n, la Ley de Extranjer√≠a y, en general, el blindaje de fronteras, alimentan el fen√≥meno, aunque la clase pol√≠tica europea se empe√Īe en afirmar que es necesario blindar las fronteras contra las mafias. La Ley de Extranjer√≠a espa√Īola, en primer lugar, obstaculiza que las mujeres migren de forma aut√≥noma, por lo que conf√≠an en las redes para obtener facilidades, y limita sus opciones de trabajo a los sectores de limpieza, cuidados y prostituci√≥n. En segundo lugar, lo primero que hacen las mafias es retener el pasaporte de las mujeres para controlarlas y amenazarles con que si huyen ser√°n detenidas por estar indocumentadas. Y, sobre todo, el miedo real a ser expulsadas les frena a la hora de acudir a la Polic√≠a. Por todo ello, creemos que no se puede combatir la trata sin cuestionar las Leyes de Extranjer√≠a.

Otras facetas del delito

Otra cara de este delito, es el fenómeno de la esclavitud que se ejerce sobre las mujeres inmigrantes o indocumentadas en el ámbito doméstico…
La mayor parte de mujeres inmigrantes encuentra empleo como trabajadoras del hogar, muchas de ellas como internas. El trabajo dom√©stico est√° regulado de forma diferenciada al resto de trabajos, por lo que a quienes lo ejercen se les niegan derechos b√°sicos y se encuentran muy desprotegidas. Algunos estudios en el Pa√≠s Vasco indican que algo m√°s del 50% de trabajadoras dom√©sticas, ha sufrido acoso sexual por parte de sus contratantes. Las internas dedican toda la jornada a trabajar, no cuentan con intimidad, no pueden reagrupar a familiares porque no tienen vivienda propia, y sus sueldos son irrisorios. Se habla mucho de la prostituci√≥n (tema que nos mueve mucho porque entran en juego cuestiones morales) y muy poco de esta otra forma de explotaci√≥n. Adem√°s, no toda trata tiene fines sexuales, sino que algunas trabajadoras dom√©sticas tambi√©n son v√≠ctimas de trata, y esta es una realidad a√ļn muy desconocida.

¬ŅEn estos √ļltimos a√Īos en lucha contra este fen√≥meno, ha habido avances significativos, especialmente en lo referente a sensibilizaci√≥n social y al delito?
Las principales cr√≠ticas son las de obligar a las mujeres a colaborar con la Polic√≠a, que se olvida de otras formas de explotaci√≥n (tr√°fico de √≥rganos, trabajo dom√©stico en r√©gimen de esclavitud, etc.) y que da por bueno que la mayor√≠a de prostitutas son tratadas, mientras que las asociaciones pro derechos de las trabajadoras sexuales afirman que las v√≠ctimas de trata son una peque√Īa minor√≠a. Yo no creo que sea buena esa guerra de cifras: creo que entre lo forzado y lo voluntario hay un mont√≥n de estadios intermedios que hay que estudiar debidamente.

En Italia es un delito la prostituci√≥n y cuando la ejercen mujeres inmigrantes o extranjeras indocumentadas, pues las deportan, ¬Ņqu√© opini√≥n le merece esa situaci√≥n?
No conozco a fondo la situaci√≥n de Italia. Creo que es inadmisible que la decisi√≥n pol√≠tica de ilegalizar la prostituci√≥n castigue a las mujeres. No soy abolicionista, pero en todo caso habr√≠a que apostar por un modelo como el sueco, en el que se persigue a los clientes y no a las prostitutas. Respecto a que las deporten, creo que la igualdad de derechos es un principio b√°sico de toda democracia. Hay que fijar la misma sanci√≥n para un mismo delito; no puede ser que la aut√≥ctona pague multa y a la extranjera se le deporte. La situaci√≥n no es muy diferente en Espa√Īa. Dado que la prostituci√≥n no es ni ilegal ni est√° regularizada, se ha puesto tristemente de moda quitarse el problema de encima abriendo √≥rdenes de expulsi√≥n a las prostitutas inmigrantes.

La responsabilidad de los clientes

La prostituci√≥n y la trata existen porque hay demanda,¬† ¬Ņqu√© pasa con los clientes masculinos,¬† quienes son en √ļltimas los que alimentan y ¬Ďfinancian¬í el comercio y la explotaci√≥n sexual?
Existen dos corrientes de opini√≥n, seg√ļn el posicionamiento que se tenga ante la prostituci√≥n, que en Espa√Īa no es catalogada como delito pero s√≠ la explotaci√≥n sexual de personas contra su voluntad. Quienes abogan por abolirla s√≠ que insisten en interpelar a los hombres, mostr√°ndoles que si son clientes pueden ser c√≥mplices de la trata. Varios Ayuntamientos (Alcald√≠as) espa√Īoles han iniciado campa√Īas publicitarias para desincentivar la demanda, algo a lo que han instado tambi√©n diversos organismos europeos. La otra corriente, la que defiende los derechos de las trabajadoras del sexo, prefiere hacer hincapi√© en un consumo responsable de prostituci√≥n, sensibilizando a los hombres para que si tienen sospechas de que la prostituta con la que se encuentran es v√≠ctima de trata, la asesoren explic√°ndole que puede salir de esa situaci√≥n, facilit√°ndole n√ļmeros de tel√©fono a los que llamar, etc. Yo creo que ambas estrategias pueden ser compatibles. Si sabiendo que puedes estar contribuyendo a una situaci√≥n de explotaci√≥n, decides seguir siendo cliente, al menos s√© responsable y coopera.

Hay quienes opinan que la trata de mujeres es un tipo de violencia de g√©nero, ¬Ņusted piensa lo mismo?
En Espa√Īa tenemos una Ley Org√°nica contra la Violencia de G√©nero (otro gran hito, aprobada en 2004; hasta entonces se penaba indistintamente toda violencia dom√©stica), en la cu√°l s√≥lo se enmarcan las violencias cometidas por un hombre contra su pareja o ex pareja mujer. Esto es algo criticado porque deja fuera de esa definici√≥n otro tipo de violencias contra las mujeres, como las agresiones sexuales en la calle o la trata. Qu√© duda cabe que la trata de mujeres es un tipo claro de violencia contra las mujeres y violencia machista, ya que son las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres uno de los principales elementos que la explican. Por eso es imprescindible abordarla con perspectiva de g√©nero.

¬ŅC√≥mo abordan el periodismo espa√Īol y la sociedad civil el tema de la trata de mujeres?
Existe una especie de desdoblamiento entre la actitud general (las buenas intenciones) y la pr√°ctica cotidiana. Se habla de la trata de mujeres como la esclavitud del siglo XXI y se impulsan diversas campa√Īas de sensibilizaci√≥n. Sin embargo, las noticias de los medios generalistas son simplistas, estereotipan y son muy mon√≥tonas, casi id√©nticas, lo que produce un efecto narcotizante. As√≠ pues, la atenci√≥n no se centra en las v√≠ctimas sino en las haza√Īas de los proxenetas. Casi nunca se nos cuenta en qu√© situaci√≥n han quedado las v√≠ctimas, y a veces incluso se reconoce, sin darle seguimiento ni emplear un tono de cr√≠tica, que fueron detenidas por estancia irregular en el pa√≠s. Respecto a la sociedad civil, otro tanto: grandes palabras, la gente se escandaliza al conocer las noticias, pero la situaci√≥n no moviliza, en gran parte por la falta de empat√≠a hacia las v√≠ctimas, consideradas ¬ďlas otras¬Ē.

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