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Lo bueno, lo malo y lo feo de Mockus | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-05 05:00:00

Lo bueno, lo malo y lo feo de Mockus

El innegable fenómeno político que representa el ascenso de Antanas Mockus en la contienda presidencial, acaso comparable con lo que constituyó en su momento Álvaro Uribe, nos obliga a referirnos a una candidatura hoy más que nunca posible, llena de virtudes pero no siempre exenta de pecados.
Lo bueno, lo malo y lo feo de Mockus

Muchas cosas buenas tiene la aspiración de Mockus: significa un relevo necesario, simboliza la lucha contra la corrupción y a la vez sería la constatación de que esta es una democracia que cree en los partidos y premia a quienes, a pesar de que en algún momento criticaron su existencia, después de un largo proceso han aprendido que la idea de una colectividad es no sólo necesaria sino plausible (Noemí y Antanas).

Si yo estuviera en la campaña de Mockus, haría especial énfasis en la figura de autoridad que también el ex alcalde representó en su paso por la administración de Bogotá, especialmente en su primer periodo. Antanas acompañó siempre la zanahoria del garrote: fue especialmente duro en las sanciones por infringir normas ciudadanas básicas y en los intentos de paro ilegales de los transportadores, nunca cedió. Su trabajo en equipo con la Policía bien pudiera repetirse con el Ejército, pero aún muchos seguimos sin encontrar definición suficiente de Mockus en ese sentido y esperaríamos mensajes nítidos sobre seguridad rural y urbana para sentirnos más tranquilos.

Y si a Juan Manuel Santos le critican su poca capacidad oratoria, a Antanas habrá  que censurarlo por la falta de nitidez y concreción en su discurso. Serán menos de dos meses para demostrarle al electorado que puede ser más claro, pero en el camino también tendrá que asumir el reto de ‘desbogotanizar’ su campaña y acercarse a ciudades intermedias y zonas campesinas donde el candidato del Partido Verde es perfectamente desconocido.  

Su aceptación en las redes sociales no puede llevarlo al espejismo de que todo está  ganado pues tristemente muchos de los jóvenes que manifiestan entusiastas su adhesión a la campaña terminan no votando por pereza o tradición.

Nos queda lo feo: si su ex asesora y mano derecha – e izquierda –, la santandereana Alicia Eugenia Silva, tiene razón, Antanas deberá explicarnos hasta dónde estará dispuesto a hacer alianzas para ganar, como les pasó a los ‘verdes’ en las elecciones parlamentarias.  

Dice Alicia que “Mockus permitió sin compunción el apoyo de Christian Moreno, Gobernador de Cesar, a su candidato Félix Varela. Y no le incomodó la cercanía de sus compañeros de partido santandereanos a Luis Alberto Gil, antiguo senador de Convergencia Ciudadana, hoy detenido en la cárcel La Picota por escándalos de para-política”. ¿No dizque el fin no justifica los medios?  

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