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Quienes votan por el ganadorÂ… | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-05 05:00:00

Quienes votan por el ganadorÂ…

Una de las “políticas” de Leonor Larrota era demorar el pago de la nómina, sencillamente porque “con eso se deja que la plata ‘trabaje’ (?) en el banco, y porque –además– la gente puede esperar”. Así lo hacía con los profesores de una universidad, que debían esperar quince días del mes siguiente para recibir su paga, o más de un mes, si era fin de año; y así pretendió hacerlo también en otras instituciones en donde por razones del destino o por imposiciones de funcionarios amigos, como Martha Vega Blanco, llegaba con intenciones de imponer sus pretensiones.
Quienes votan por el ganadorÂ…

Otra de sus “políticas” era “votar por quien va a ganar”. En los días de la contienda entre Rafael Ardila e Iván Moreno para la alcaldía de Bucaramanga, cuyas propuestas se fundamentaban en el fortalecimiento de la empresa local y el vaso de leche para los pobres, respectivamente, el análisis de Larrota no vio las posibilidades que se abrían para que los pobres crearan sus propias empresas, ni la apertura de trabajo que generaba la creación y el fortalecimiento de esas empresas; ni vio que enseñar a pescar es mejor que repartir peces o –para este caso– vasos de leche. Ella no sopesó ni tuvo en cuenta lo que decía el uno o decía el otro; su argumento fue, simplemente, que tocaba votar por Moreno porque era el que iba a ganar.

¿Y cómo estaba tan segura?; ¿y cómo podía adelantarse a las elecciones? Posiblemente, por los resultados de las encuestas, porque se supone que, como la moda, ellas definen las tendencias de los electores. No y sí. No, porque las encuestas no definen muestras representativas y casualmente muestran resultados que favorecen a los grupos políticos de las empresas que pagan estas encuestas. Y sí, porque, en definitiva, estos estudios no se hacen pensando en lo que pasa, sino en lo que pasará; es decir, que si las encuestas dicen hoy que el candidato que va adelante es Juan Manuel Santos, pues la gente comienza a cambiar su decisión frente al voto, buscando apoyar al que (supuestamente, y a la postre) ganará. Como un rumor; tal cual. Los electores se pegan al posible ganador para certificar votos y cobrar dádivas; así funciona nuestra “democracia”.

Ahora, si las encuestas dicen que puntea una oportunista como Nohemí Sanín, pues la gente vocifera y echa madres, y lo que sea, pero termina votando por ella. Lo mejor en estos casos, y para beneficio de todos, sería que se callaran las encuestas. Sería sensato, justo y democrático.

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