La meritocracia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-06 05:00:00

La meritocracia

El pa√≠s ha anhelado, desde hace muchos a√Īos, poner coto a los vicios que se han adherido al nombramiento de empleados y funcionarios p√ļblicos ¬ďa dedo¬Ē. Como una panacea lleg√≥ a nosotros la teor√≠a de la meritocracia y en ella se depositaron todas las esperanzas.
La meritocracia

Comenz√≥ as√≠ la lucha por volver realidad la carrera administrativa y el que las vacantes en el sector p√ļblico se llenen por concurso de m√©ritos. Mucho tiempo, papel, espacio y tinta ha dedicado la prensa a publicitarlo. Pero m√°s de una vez el programa ha sido v√≠speras de mucho y d√≠as de poco.

El paso del tiempo ha puesto en evidencia que tanto la carrera administrativa como la meritocracia tienen m√°s grietas y peros de los imaginados.

La carrera administrativa ha solucionado problemas en el sector p√ļblico, pero a su vez ha permitido que empleados ineficientes y llenos de ma√Īas se atornillen a sus cargos lo cual ha hecho que en la gesti√≥n estatal haya dolores de cabeza y ¬ďperlas¬Ē de corrupci√≥n.

Cubrir las vacantes por méritos es un ideal. A principios del primer gobierno del presidente Uribe Vélez, el vicepresidente Francisco Santos dedicó buena parte de su tiempo a promover la meritocracia, a resaltar sus bondades y a impulsarla.

Pero las necesidades del gobierno, por un lado, y por otro las ¬ďavivatadas¬Ē de nuestra condici√≥n humana, fueron superiores a los prop√≥sitos y a la legislaci√≥n que regula la provisi√≥n de cargos p√ļblicos por m√©ritos.

El examen de conocimientos que hace meses presentaron los funcionarios de la Fiscal√≠a General de la Naci√≥n para justificar su permanencia en los cargos, tuvo resultados desastrosos. Miles de palos le han atravesado a la rueda quienes se ¬ďrajaron¬Ē para seguir en sus puestos.

La designación de Notarios por concurso de méritos es capítulo aparte. Acciones de inexequibilidad de las normas que lo regulan, demandas administrativas, acciones de tutela, exámenes de conocimiento, recursos contra los resultados de éstos, fraudes y delitos para acreditar méritos que no se tienen, son algunos de los obstáculos puestos.

¬ŅQu√© hacer? Se responder√° que aplicar severamente la Ley, ser intransigentes. La posici√≥n es atinada, pero hay algo m√°s y de fondo. Esas ¬ďavivatadas¬Ē ponen en evidencia que la tabla de valores que como sociedad tenemos falla y debe ser revisada profundamente.

Expertos en educaci√≥n han dise√Īado y puesto en pr√°ctica en los √ļltimos 40 a√Īos, varias reformas al pensum educativo que deben seguir los colegios. Se han intensificado las asignaturas de idiomas, computadores, etc., pero en aquellas que transmiten a los ni√Īos valores, nos hemos descuidado. Y los resultados saltan a la vista.

No es que la meritocracia haya hecho crisis, los que est√°n en crisis son los valores que inculcamos en el proceso educativo y formativo. Mientras no los revisemos, seguiremos padeciendo consecuencias tales como las rese√Īadas.

 

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