Pecado mortal | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-07 05:00:00

Pecado mortal

Empiezo por confesar que soy católica por convicción. Esto no me impide ser crítica frente al comportamiento de quienes como opción de vida y por voluntad propia, decidieron ejercer como pastores de una iglesia que predica el amor, como postulado fundamental.  Las expresiones: “graves errores de juicio”, “falta de liderazgo”, “violación del sacramento del sacerdocio”, esgrimidas a modo de explicación por el Papa y algunos de sus prelados, sobre el gravísimo problema de pederastia en algunos sacerdotes, se quedan demasiado cortas para analizar lo que este horror significa.
Pecado mortal

El ser humano sano, cuando es niño, es la especie viva más vulnerable desde las esferas física, psicológica y social, y aprovecharse de esta condición para descargar el veneno y la depravación que llevan dentro algunos individuos, es una atrocidad. Y lo es más aún, cuando esta vulnerabilidad va acompañada de problemas o enfermedades. Y ni que decir de aquellos que se escudan detrás de una sotana o de su condición de “apóstoles del amor y la moral” para aprovecharse de quienes no pueden defenderse. Cometen  doble falta: Ser deshonestos y desleales con la iglesia y  la humanidad, y atropellar y pisotear la dignidad de las personas en formación.

Empeorando la situación, la iglesia es inequitativa para juzgar, condenar y penalizar las conductas de sus fieles. Siento que la severidad y condena social que se aplica a las mujeres que usan anticonceptivos o se divorcian, por ejemplo, no es la misma que se utiliza con los sacerdotes pederastas. ¿Por qué? ¿Cuál de estas conductas es más grave? Si hay que tener caridad con estos sacerdotes, como decía un prelado en sus declaraciones, ella debe aplicarse a todos los fieles, por igual. Además, frente al problema, la mayoría ha hablado en términos reactivos y muy pocos en forma prospectiva y preventiva. ¿Qué métodos emplea la iglesia para escoger a sus sacerdotes? ¿Qué controles utiliza para evitar el daño irreparable que puede ocasionarse a seres indefensos? Esta aberración no puede afrontarse con solidaridades mal entendidas ni con excusas, como el supuesto bajo porcentaje de sacerdotes abusadores: Un sólo sacerdote envilecido, un sólo niño vejado, debe llenar de vergüenza a la iglesia y a la sociedad, y requiere la toma urgente de medidas de protección y defensa de nuestros niños.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad