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El ejercicio del poder | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-08 05:00:00

El ejercicio del poder

El poder es ante todo una posici√≥n, una situaci√≥n de control que permite a quien lo ejerce el privilegio de contar con la fuerza, la prerrogativa de dar √≥rdenes, de organizar la producci√≥n y distribuir los beneficios, la posibilidad de castigar o recompensar, es m√°s, se convierte en el dominio de unos hombres sobre otros y as√≠ ha sido la constante hist√≥rica de la humanidad. Es el poder, la transformaci√≥n de relaciones arbitrarias en relaciones de legitimidad a trav√©s de mecanismos instituidos en la Constituci√≥n Nacional y en las leyes de la Rep√ļblica. Estos criterios o par√°metros de comportamiento son las pautas que gobiernan toda sociedad.
El ejercicio del poder

Este patrimonio socio-político es el que corre el riesgo de perderse paulatinamente en cualquier país, cuando los gobiernos en forma débil, contemporizadora e ingenua enfrentan los factores de violencia. Y puede perderse periódicamente porque a los gobernantes se les olvida que el poder debe ejercerse cotidianamente, en la acción de todos los días que fueron elegidos para ello, que su mandato no puede ser claudicante y timorato, y por ninguna circunstancia deben ceder ante el chantaje y el terrorismo. El costo de las posiciones débiles y cojeantes es que se atenta contra los principios de legalidad y autoridad que siempre buscarán ultrajar unas minorías insensatas que le huyen al juego limpio del poder.

Cuando se gobierna hay que estar dispuesto a pactar dentro de los l√≠mites que exige una sociedad civilizada, cuyos principios legales y √©ticos son los que la mantienen y la hacen respetable, no solo interna sino m√°s all√° de las fronteras. Pero pactar o negociar no debe implicar jam√°s entregar las columnas que sostienen el edificio de la Rep√ļblica. A este pa√≠s que ya le ha sucedido de todo, le sobran m√°s demostraciones de terror. Hemos vivido en √©l desde hace muchos a√Īos. Desde muy temprana edad nuestros mayores a manera de anecdotario hist√≥rico nos han referido las tragedias casi apocal√≠pticas a que se ha visto avocada nuestra Naci√≥n. Quisi√©ramos nosotros no tener que referir un cuadro similar a nuestros nietos. Cuando el vandalismo artero arrecia podemos recordar una de las frases escritas por Maquiavelo en su obra ¬ďEl Pr√≠ncipe¬Ē al final del cap√≠tulo VIII: ¬ďH√°ganse de una vez todas las ofensas, que no hieren demasiado si no tornan a repetirse¬Ē.

Tengamos siempre presente los colombianos que las √ļnicas relaciones de dominaci√≥n que reconocemos son las que emanan del ejercicio de la democracia. No aceptaremos totalitarismos o dictaduras, pues hemos sido una sociedad libre y as√≠ deberemos permanecer. Es preciso que los hombres sean esclavos del deber, de las leyes, de lo contrario ser√°n esclavos de la fuerza.

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