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De honores y glorias | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-10 05:00:00

De honores y glorias

Este a√Īo de Bicentenario nos evoca aquellas guerras revolucionarias consideradas ¬ďjustas¬Ē, por la causa que defend√≠an. Sometidos al yugo de la corona espa√Īola que nos hab√≠a colonizado en su expedici√≥n imperialista por las Am√©ricas, surgen los movimientos de independencia que defienden al oprimido y logran despu√©s de batallas heroicas la tan anhelada emancipaci√≥n. Hoy, despu√©s de 200 a√Īos, apelamos a esas causas y enarbolamos los nombres de h√©roes de anta√Īo como Bol√≠var, para hacer justas nuestras causas. Hace poco se volvi√≥ a revivir el tema de la espada del Libertador como s√≠mbolo de lucha por una Colombia justa y en los pa√≠ses de la otrora Gran Colombia, cada quien reclama como propias las ¬ďjustas causas¬Ē de aquellas gestas libertadoras.
De honores y glorias

Las ¬ďjustas causas¬Ē han tenido hist√≥ricamente grandes deformidades. En el nombre de Dios se realizaron las cruzadas. Los ataques de las torres gemelas y las bombas humanas en medio oriente se justificaron igualmente como parte de un mandato divino. Las madres chechenas alegando opresi√≥n del estado ruso, consideran leg√≠timo defender su causa inmol√°ndose en el metro de Mosc√ļ. Enarbolando la supremac√≠a de la pureza de una raza se construyeron los campos de Treblinka, Auschwitz y dem√°s. Por una ¬ďjusta causa¬Ē las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron consideradas necesarias para reclamar victoria.

La ¬ďlibertad¬Ē viene con un costo dir√≠an algunos pero si nos juzgamos con la medida que nosotros los humanos hemos sido hechos a la imagen de Dios, no s√© qu√© calificaci√≥n nos dar√≠a la historia frente al tratamiento que hemos dado a nuestro pr√≥jimo. La verdad es que en muchas ocasiones cuesta celebrar victoria al ver el costo de nuestras ¬ďjustas causas¬Ē.

Como colombiano me sent√≠ gran perdedor al ver regresar esta semana los restos del Coronel Guevara. M√°s de cuatro a√Īos negociando el reclamo de algo tan simple pero digno como una sepultura. Vencidos todos porque las ¬ďjustas causas¬Ē han ca√≠do bajo el maleficio de la l√≥gica perversa de la guerra donde todos argumentan tener la raz√≥n pero al final nadie podr√° reclamar la victoria porque las ¬ďjustas causas¬Ē han perdido su nobleza y dignidad. Como siempre sucede hay destellos que rescatan nuestra humanidad y reviven la esperanza. La humildad y fortaleza de Do√Īa Emperatriz, la madre del Coronel Guevara, me hizo pensar que si el hijo fue como la madre, no todo fue en vano. Hay luz al final del t√ļnel.

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