Final del viaje | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-10 05:00:00

Final del viaje

Vamos a bordo de un camión Chevrolet 56. Al volante, el señor Jorge Ramírez, de 70 años, experto conductor de escenografías de obras de teatro desde hace ya algo más de 40 años.
Final del viaje

Ha visto y transportado un sinnúmero de objetos escénicos en su trabajo desde el año 1988 hasta el día de hoy, no sólo para el Festival, sino para otras tantas actividades teatrales de grupos de la Ciudad. Mientras llovizna en la fría noche bogotana, avanzamos en su camión y hacemos el balance del Festival.

Don Jorge habla con propiedad; tiene una vasta experiencia como espectador. Me gustó de Alemania el Teatro Delusio con su obra la Familie Fioz, dice. Esta obra pertenece al género de máscaras y teatro gestual. La escenografía es sencilla. La historia conmueve al espectador por el humor sencillo y eficaz y la capacidad de hacer real un mundo de figuras estrafalarias que luchan por encontrar sus vidas y su felicidad.

Frena. Semáforo en rojo. Piensa y sigue…

Marionetas para adultos

Me llamó la atención el grupo Stone River –prosigue don Jorge–, un grupo intercultural que hace marionetas para adultos. Se presentó en la Carpa de Marionetas de Ciudad Teatro. Su estética teatral se nutre de una intensa búsqueda de signos y gestos, y crea una dramaturgia que ha derivado en montajes y creación de elementos, máscaras y marionetas que encarnan vivencias, sueños y memorias. Don Jorge dice conocer a uno de sus miembros fundadores, el colombiano Nelson León, pereirano, quien junto a su compañera, Daisy Watkiss, de Inglaterra, ha viajado por el mundo de las compañías Footsbam Theater de Inglaterra y Ton und Kirschen de Alemania presentando sus espectáculos, a veces, en carpas o de pueblo en pueblo montando las graderías bajo el cielo, tarimas en la calle, tapetes en la plaza o grandes escenarios de ciudades como París o Berlín. Las obras realizadas con destacados actores, directores y músicos han influido en la evolución de Stone River y en la estética que los caracteriza. A mí me gustó el resultado de esa obra de marionetas –afirma don Jorge–. Es un espectáculo de atmósferas sencillas y dinámicas. Me gusta como incorporan pequeños elementos para sugerir la fantasía, y creo que esa es la esencia de su trabajo.

Coproducciones Fitb

Cada dos años el Festival, junto a grupos de la ciudad de Bogotá (casi siempre los mismos) –a veces de Medellín o Cali–, hace coproducciones; es decir, financia parte de la elaboración y los gastos del espectáculo que se estrena. Este año no fue la excepción, y, al sentir del transportista don Jorge Ramírez, fueron muchas las decepciones. El proyecto ‘Cien días’, una trilogía del Teatro Petra, el Colectivo Inédita y el Grupo Tabula Rasa, no estuvo a la altura de lo esperado, puntualiza don Jorge. A esas obras les falta aún mucho por madurar; las veo inacabadas, inexploradas, confusas, extrañas.

La noche es larga. A don Jorge aún le queda mucho por llevar, por traer; el trabajo en época de festival es fuerte en el día, llevando, cargando, descargando; y en la noche, simplemente contemplando las obras, mientras espera la agenda del día siguiente. El Festival termina: desde lejos llegan el murmullo, los gritos, los fuegos artificiales y las luces de la fiesta lumínica de clausura en el Parque Simón Bolívar que hacen estallar la fría noche bogotana. Ahora, a esperar otros dos años más, para la próxima fiesta teatral. El viaje ha terminado.

Bailarines que vuelan

Dentro de la gama de macroespectáculos que siempre trae el Festival, se destacó la compañía argentina de danza aérea de Brenda Angiel con su obra ‘Condición aérea’.  Don Jorge Ramírez, de profesión transportador, acota que ese tipo de obras es suntuosa y costosa por el nivel de tecnología que utiliza, por sus estructuras gigantes y pesadas, “que a mí no me descrestan”, puntualiza. La música en vivo anima los cuerpos de los bailarines a volar por el aire, mientras se dejan llevar por el ritmo sensual de tangos y milongas rockeadas. Música, muchas luces, imágenes reales y virtuales y bailarines que danzan en el aire, o, a veces, como si estuvieran flotando en el agua.

 

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