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Genio y figura… | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-15 05:00:00

Genio y figura…

Genio y figura…

En el que va dirigido hacia lo físico, la persona se dedica más a su belleza personal, a arreglarse estéticamente, y para ello usa la cirugía plástica, los cosméticos, maquillaje, etc… Esto cada día le trae más problemas porque vive sólo de las apariencias físicas y tanto manipula su cuerpo que un cierto día éste protesta y con razón porque no deja que la naturaleza se desarrolle sola sino que la coarta y castiga.

Un adagio “Genio y figura hasta la sepultura”, se está poniendo en tela de juicio, pues la figura se puede cambiar, lo mismo que el genio, con todas las ciencias que tenemos a nuestra disposición.

El orgullo generalmente es una persona arrogante, prepotente, imperativa, agresiva, violenta, convirtiéndose en un “asocial” que sin querer, aleja a los demás de su entorno. La soledad le trae angustia, depresión, neurotismo, es decir, que su físico es bello por fuera, pero por dentro su salud mental está destrozada; es verdad que el mundo lo componemos todos para ser una unidad, pero unidad no viene de uno, sino de unión y como dicha persona se siente sola, hace que en la cadena falte un eslabón que quita fuerza a la comunidad haciendo que la salud social, tanto física como mental, se deteriore.

Mis virtudes y defectos repercuten en los demás, lo que cada vez comprueba que el hombre no puede actuar solo por su cuenta y riesgo, sino que debe contar con lo bueno y lo no bueno de los demás.

El orgullo también se puede dirigir a la mente, a lo intelectual; la persona en este caso se siente más sabia que los otros y quiere que sus “opiniones” se conviertan en realidades, que sus ideas sean las únicas que tienen valor. Esto no es posible todas las veces, porque con seguridad que como ser humano se puede equivocar, entonces qué pasa, vienen las frustraciones, los dolores de cabeza, las úlceras de todo tipo, la neurosis.

Para todo existe un antídoto, que es la virtud de la “humildad” o de la “realidad”, que no es otra cosa que reconocer lo que yo soy con defectos y cualidades, con valores y antivalores, y si soy capaz de reconocerme tal y como soy, seguramente comprenderé mejor a los demás.

 

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