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El arte de tejer recuerdos que marcan la memoria de la ciudad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-18 05:00:00

El arte de tejer recuerdos que marcan la memoria de la ciudad

Tres grandes obras del pintor y escultor Guillermo Espinosa, no s贸lo dan testimonio de su carrera art铆stica, sino que se convierten en piezas clave para reconstruir parte de la historia de parques y avenidas de la capital santandereana.
El arte de tejer recuerdos que marcan la memoria de la ciudad

M谩s de cinco d茅cadas plasmando sobre lienzo y papel sus trazos. Cinco decenios en los que durante varias horas al d铆a, acompa帽ado de m煤sica y de la naturaleza, Guillermo Espinosa se ha dedicado a convertir objetos simples y cotidianos como palas, picas, alpargates, bicicletas y hachas en los mejores modelos para una obra de arte que en algunos casos, ha decidido moldear en hierro y rellenar de concreto.

Han sido cinco per铆odos que lo han llevado a la madurez art铆stica y a reconocer que s贸lo hasta ahora se est谩 encontrando con su verdadera identidad.

Sin embargo, en medio de esa b煤squeda, hace un alto en el camino y decide hablar de la aventura que ha sido su recorrido por el arte y de lo importante que ha sido Bucaramanga en su consolidaci贸n art铆stica.

Se sienta en un taburete en el jard铆n de su casa, bebe unos sorbos de un jarabe de hierbas tra铆do del Brasil para mejorar su salud, da instrucciones a sus ayudantes y conversa con V铆ctor 聭El c铆nico聮 y An铆bal 聭El sapo聮, dos p谩jaros que lo visitan diariamente, antes de dar la se帽al para prender la grabadora.

En el momento justo de oprimir 聭rec聮, Guillermo Espinosa se conecta con su historia. Mientras la cuenta, la entreteje con la historia de Bucaramanga, con los recuerdos de su ni帽ez en medio de talleres de mec谩nica, herrer铆as y zapater铆as ubicados en la carrera 16 No 18 聳 35, con sus primeras labores como limpiador de letreros donde finalmente termin贸 siendo dibujante.

Entrelaza su historia revelando que su inspiraci贸n es muchas veces mirar los trabajos de otros artistas y que le es dif铆cil fijar su mirada en uno en particular.

Por momentos desteje sus recuerdos hablando sobre el arte en Santander, del que afirma que hay mucha gente sensible con ganas de hacer arte, pero que en esta dura tarea pocos tienen la capacidad de enfrentarse a la esencia de este oficio.

Definitivamente regresa a la trenza cuando se detiene en su jard铆n y ve una r茅plica de la escultura 聭Tubos y Tornillos聮, que lo inspir贸 en una de las obras m谩s importantes que hoy se conservan en Bucaramanga: La baranda del viaducto La Flora.

All铆 fija su recuerdo y comienza a relatar la historia de tres de las obras art铆sticas que hoy son m铆ticas en la capital santandereana: El Clavijero del Parque de Los Ni帽os, El Camino de las Hormigas de la Puerta del Sol y por supuesto, la baranda del viaducto La Flora.聽 聯Son mi testimonio como artista de esta ciudad聰, asegura.

-A prop贸sito, le pregunto, 驴ha pensado en un lugar espec铆fico de la ciudad donde le gustar铆a ver una de sus obras?
-No, por ahora trabajo en eso. Lo que s铆 puedo decir recordando estas obras, es que compr茅 mi libertad vendiendo cuadros y esculturas y todo gracias por la generosidad de los santandereanos, afirma.

El camino de las hormigas en la Puerta del Sol

En 1988 tropas revolucionarias entraron en filas cargando sus armas de guerra con el objetivo de tomarse el caser铆o de la Puerta del Sol. Los recibi贸 y enfrent贸 un pelot贸n de m谩s de 400 hombres mandados por el gobierno. Durante varios d铆as se libr贸 una de las primeras batallas hist贸ricas en Santander que pretend铆a tomarse la ciudad.

Durante el hostigamiento murieron m谩s de 300 hombres. Los pocos sobrevivientes lograron salir a caballo y huir del lugar en medio de heridos, cad谩veres, animales, ciudadanos y destrozos.

Unos sub铆an y otros bajaban. A lo lejos, el cuadro se divisaba como un mont铆culo de hormigas arrieras tratando de ir en hilera, transportando sobre su cuerpo pedazos de hojas. 聽

Dos siglos despu茅s se escribi贸 otra historia de este lugar. 聯Yo estaba leyendo la prensa y entr贸 uno de mis trabajadores a decirme que tocaba ir por veneno porque las hormigas se estaba tragando Los Crotos (plantas) del jard铆n, que ven铆an desde la casa vecina y que iban a acabar con todo聰, cuenta Guillermo Espinosa.

聯Mir茅 lo que pasaba y de verdad que era un batall贸n. Sin exagerar ten铆a transitando por mi jard铆n una hilera de cinco cent铆metros de ancho, en orden, comandadas qui茅n sabe por qui茅n, que llegaban a un sitio donde unas tomaban a la izquierda y otras a la derecha. Cada una cargaba un pedazo de hoja en su espalda y se entremezclaban.

Pens茅 que ven铆an a una guerra, pero ante tremendo espect谩culo, llam茅 a mis hijos para que las miraran. No pude evitarlo, me tir茅 al piso y puse mi o铆do sobre la hilera y escuch茅 una conversaci贸n confusa. Mis hijos cuchichearon: 驴ser谩 que mi pap谩 se volvi贸 loco?

Al final aceptaron que hab铆a belleza y pens茅 en alg煤n d铆a hacer una obra con el camino de hormigas聰, relata el pintor.

As铆 naci贸 uno de los murales m谩s emblem谩ticos que tiene Bucaramanga聽 desde hace m谩s de 10 a帽os, que hizo parte de una campa帽a de recuperaci贸n de paredes de puentes y andenes sobre importantes v铆as de la ciudad.

El extenso y ancho muro no resist铆a s贸lo una pintura seg煤n los administradores municipales de esa 茅poca. Se necesitaba una obra agresiva, un referente simb贸lico de la tradici贸n santandereana, que fue entregado a Espinosa para que hiciera historia.

聯Hice fotos del muro y dibuj茅 las hormigas con tinta china sobre las fotograf铆as. Cuando llevamos la propuesta a la Alcald铆a a todos les gust贸 y fijaron como fecha de entrega la celebraci贸n del cumplea帽os 468 de Bucaramanga. Se convocaron empresas privadas y p煤blicas para que dieran una donaci贸n y yo, la verdad, no cobr茅 mucho聰, cont贸 Espinosa.

Hechas en l谩minas gruesas de hierro y empotradas en la pared, el camino de hormigas no ha pasado desapercibido despu茅s de una d茅cada de su creaci贸n. Aunque ha padecido la baja de m谩s de 100 de sus militantes, la hilera sigue viva como s铆mbolo de Santander. 聯Alg煤n d铆a la gente se cansar谩 de perseguirlas y de robarlas聰, asegur贸 Espinosa.

La baranda del viaducto La Flora

聯Visito un lugar campestre cerca de mi casa (v铆a a Piedecuesta) donde constru铆 un taller en medio de una ca帽ada. Es peque帽o, con paredes de aluminio y techo de vidrio para ver toda la belleza del lugar. Por all铆 pasan armadillos y mariposas gigantes, y en las noches, cuando uno se queda callado, se siente el sonido de una mini selva.

Un d铆a estaba acostado mirando para el cielo y not茅 como la brisa acomodaba a su antojo una cantidad de gajos de dos 谩rboles ubicados a cada extremo de la loma. Estuve mir谩ndolos durante horas y no resist铆 tomar un l谩piz y un papel y dibujar el entramado.
Al otro d铆a consegu铆 unos cartones grandes, de 2 metros por 2 metros, e hice dos cuadros de ese entramado. Lleg贸 un loco que qued贸 fascinado con la obra y me los compr贸聰.

Esto recuerda Guillermo Espinosa de su escultura 聭Tubos y Tornillos聮, obra que lo inspir贸 en el dise帽o de las emblem谩ticas barandas del viaducto La Flora.

Un objetivo claro ten铆a la administraci贸n municipal de 1995 que le encarg贸 el dise帽o de este balaustre de hierro: evitar que los suicidas encontraran un segundo lugar para lanzarse al vac铆o y as铆 reducir los 铆ndices de muertes que llegaban a 300 en el viaducto Garc铆a Cadena, una realidad聽 que sin tomar respiro, era registrada por los habitantes del barrio San Mart铆n, quienes ve铆an caer cuerpos como cae la noche, las hojas o la lluvia a trav茅s del techo de vidrio que tiene Espinosa en su taller de la monta帽a.

Desde el municipio de Cerinza en Boyac谩, fue tra铆do un grupo de hombres amantes de las alturas para trabajar en la construcci贸n de la mole de 318 metros donde a煤n reposa la baranda inspirada en la naturaleza y el aire.

Datos de la 茅poca de la construcci贸n del viaducto La Flora muestran que su costo total fue de 3 mil 978 millones de pesos. Guillermo Espinosa, como en otros momentos de su historia, se guarda la cifra que le pagaron por este dise帽o, y aprovecha聽 para pedir a los encargados de su mantenimiento que velen por ella, pues como una rama que se despega de un 谩rbolde la noche a la ma帽ana, puede provocar una tragedia.

EL CLAVIJERO DEL PARQUE DE LOS NI脩OS

En el siglo pasado, espec铆ficamente en 1910, un lugar comenz贸 a marcar la pauta como modelo de parque en Bucaramanga: El Parque de Los Ni帽os. Rompiendo con el formato cuadrangular de pocas sillas y s贸lo 谩rboles, el lugar levantado en la administraci贸n del alcalde Sinforoso Garc铆a cont贸 con senderos peatonales, juegos infantiles y un terreno m谩s amplio para que se tejieran historias de amor y complicidad, y los amantes de la naturaleza encontraran a las afueras de la ciudad un lugar de descanso.

El Parque de Los Ni帽os, compuesto por cinco cuadras y media, bordeado de pomarrosos y sarrapios, floreci贸 en una 茅poca pr贸spera, en medio de la bonanza del tabaco y de la apertura del comercio de la ciudad hac铆a el oriente. 聽

El lugar fue protagonista y testigo de los primeros encuentros de los santandereanos con la cultura, de las presentaciones de la banda municipal en las retretas de domingo, de las escapadas de aquellos que quer铆a interpretar el tiple y dedicar sus composiciones a los amores imposibles.

El que no ten铆a instrumentos tambi茅n llegaba y se sentaba bajo los kioscos a escuchar las melod铆as, a pasar la tarde.

Guillermo Espinosa nunca se imagin贸 que una de sus obras 聳El Clavijero- har铆a parte de este lugar y menos que con ella le rendir铆a homenaje a uno de los instrumentos que siempre quiso interpretar: El tiple. 聽

聯El Clavijero naci贸 porque gan茅 una convocatoria que se hizo a artistas santandereanos para hacer un monumento en homenaje al maestro Jos茅 A. Morales. Me entusiasm贸 participar porque trajo a mi memoria la 茅poca en que compr茅 un tiple, le pegu茅 dos suanasos y luego lo colgu茅 en mi pared, pues nunca aprend铆 a tocarlo聰, comenta.

聯Para el dise帽o de esta obra me dije: No necesit茅 hacer todo el tiple; adem谩s, voy a enterrar en el parque. Los dise帽茅 y cada clavija la hice con picas. Creo que me pas茅 un poco y termin茅 al estilo Julio Iglesias (rom谩ntico)聰, sonr铆e al contar la historia.

Hoy d铆a parte del boceto de El Clavijero yace en el jard铆n de la casa de Guillermo Espinosa. Ante su fracaso en la m煤sica lo reconforta el hecho de que su hijo Mauricio sea m煤sico y que viva de su trabajo.

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