No es coincidencia, es ¬ĎDios¬Öidencia¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 02:26:55

No es coincidencia, es ¬ĎDios¬Öidencia¬í

¬ŅDios¬Öidencia?Esta palabra ni siquiera figura en el diccionario.
No es coincidencia, es ¬ĎDios¬Öidencia¬í

Sin embargo ese t√©rmino, as√≠ de enredado como se lee, sirve para explicarle que muchas situaciones de las que usted llama¬† ¬Ďcoincidencias¬í, se dan porque Dios permite que ocurran, s√≥lo para ajustarle algo a su vida.

Todo tiene una razón de ser y nada se da por capricho. La vida no es ni justa ni injusta; de todo se aprende.

¬°Claro! se preguntar√°: si eso es as√≠, ¬Ņpor qu√© la gente se enferma de c√°ncer?
El interrogante es bueno, pero sonar√≠a m√°s interesante si antes de cuestionarse el ¬Ďpor qu√©¬í de algo, se preguntara el ¬Ďpara qu√©¬í ocurre.
Tal vez no lo note en los momentos de adversidad, pero después cae en la cuenta de que lo que le sucedió le sirvió para despertarse del letargo en el que andaba.

A alguien lo echan del trabajo y se angustia. Llora, insulta y se rasca la cabeza.

¬°Es apenas normal!

Despu√©s, cuando arma su propia empresa o consigue un empleo con mejor remuneraci√≥n, entiende que hab√≠a pasado los mejores a√Īos de su vida esclavizado a un oficio que no lo dejaba crecer.

Lo que pasa es que así como usted se despierta, fácilmente se vuelve a dormir; al menos hasta que otro problema toca las puertas de nuestra casa.
Su mundo es como es, porque es el mundo que usted ha querido que sea.

Algunos le echan la culpa a Dios por las cosas que pasan, pero olvidan que son los grandes responsables de sus propias acciones.

Las cosas no ocurren por mera casualidad. Muchas veces una oportunidad suele estar presente ante sus ojos y usted es muy ciego para verla o comprenderla. ¬°Y eso que las oportunidades son¬† grandes, en comparaci√≥n con el mundo tan peque√Īo en el que usted vive!

Usted llega a su destino porque est√° listo para recibirlo.

Sí, es preciso en la vida reservarle a la casualidad la parte que le toca. Porque la casualidad, en definitiva, es una oportunidad que Dios le da para despertarse.

Es cierto: las cosas que le pasan son sencillas ¬ĎDios¬Öidencias¬í.

Para tener en cuenta

Las tempestades que lo sacuden tienen una razón de ser. Ha de saber que entre las nubes y los relámpagos, Dios conduce el carro de su vida; y lo mejor es que lo deja reluciente.

Cada adversidad es una oportunidad que Dios nos da para demostrar nuestras cualidades.

Viva cada día y deje que el futuro llegue a su tiempo. No sufra por lo que viene; a lo mejor ni llega y usted gasta tiempo preocupándose.
No sea supersticioso: a Dios no le son gratos ni el azar ni el esoterismo. La superstición es la religión de los espíritus débiles.

Escuche a su corazón: las respuestas sobre las angustias de su alma, no las tienen los demás. Usted es la autoridad de su propia vida.

No desista: nunca  se dé por vencido, piense que si Dios le ha dado la vida,  es porque sabe que usted puede con ella.
Sea recursivo: usted puede ser una lámpara en su habitación, para luego ser una estrella en el cielo.

DEBATIBLE

Si no se mueve la hoja de un √°rbol sin la voluntad de Dios, ¬Ņser√° que los terribles terremotos y las grandes enfermedades que matan a miles de personas, tambi√©n son su voluntad? ¬ŅAcaso √Čl, en su infinita sabidur√≠a, no puede frenar lo malo que nos va a¬† suceder?
Deberíamos tener mucho cuidado antes de afirmar que un desastre es un castigo. Y aunque lo fuera, no debería afectar nuestra compasión hacia los afectados.

Es cierto que en el Antiguo Testamento algunos de los desastres como el diluvio o la destrucción de Sodoma y Gomorra, son juicios de Dios. Pero, hay muchos otros desastres relatados en la Biblia, tales como la hambruna en Egipto en el tiempo de José, que no son considerados como un castigo de Dios, sino como un acontecimiento natural.
Reflexión: no podemos dar una explicación fácil para cada desastre. En cambio, deberíamos buscar cuáles son los propósitos de Dios en cada situación vivida.

Haga que las cosas le ocurran

Aprenda a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclama.
No sea una persona esclava del pasado y de los recuerdos tristes. No revuelva una herida que está cicatrizada.  No rememore dolores y sufrimientos antiguos.
Haga como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Contemple la meta y no vea qué tan difícil es alcanzarla. No se detenga en lo malo que ha hecho; camine en lo bueno que puede hacer. No se culpe por lo que hizo, más bien decídase a cambiar.

No trate que otros cambien; sea usted la persona responsable de su propia vida  y trate de cambiar usted.

Si su felicidad y su vida dependen de otra persona, despréndase de ella y ámela, pero sin pedirle nada a cambio.

Aprenda a mirarse con amor y respeto, piense en usted como en algo precioso.
Desparrame en todas partes la alegría que hay dentro de usted. Que su alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que le rodean.

No desprecie el oficio que le corresponde realizar en su vida. Ese puesto lo ennoblece, si lo hace con entusiasmo y amor. Ojo: no existen trabajos humildes.  Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Dios lo cre√≥ a usted, para realizar un sue√Īo.¬†Viva por √©l, intente alcanzarlo. Ponga su ¬†vida en ello y si se da cuenta de que no puede, quiz√°s entonces necesite hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en su¬† vida. As√≠, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo har√°.
Usted y sólo usted escoge la manera  en que va a afectar el corazón de otros, y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

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