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¿Que te vienes a vivir aquí? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-22 05:00:00

¿Que te vienes a vivir aquí?

Un día llegó su novia a su apartamento y traía en su mano una gran maleta. Usted le preguntó ¿Te vas de viaje? Y en ese momento ella le respondió: “No es ningún viaje, la verdad es que me vengo a vivir contigo”.
¿Que te vienes a vivir aquí?

Cuando usted escuchó ese detonante sintió que retumbaba todo a su alrededor.

Llegaron las imágenes de esos domingos en los que prefería quedarse todo el día en casa y pedir una pizza, o esas noches “solo para hombres” donde disfrutaban de un buen trago o de una noche de cartas.

Después de venir a su mente esas escenas maravillosas, empezaron a llegar otras imágenes y preguntas como: ¿por qué no te has levantado? “Acompáñame a trotar”, “quieres que entre los dos preparemos el desayuno”.

¡No! A pesar del gran amor y de la relación estable que compartía con su pareja, no estaba preparado para empezar a compartir su espacio.

Pero el miedo se apropió de usted cuando pensó decirle la verdad. Sintió temor de que ella pensara que la tenía como juego, que la relación no iba para ningún lado o que terminaría firmando su acta de muerte.

De ser usted el gran protagonista de esta historia, ¿qué haría?

Los expertos consultados dieron sus opiniones frente a determinadas escenas.


Primera escena

No, rotundamente es un no

Usted siempre se ha considerado una persona demasiado sincera. Es usted de las personas que “al pan pan y al vino vino”. Por eso no dudaría en decirle a su pareja que “no”. Tiene tan clara la importancia de su espacio y de su relación, que no quiere que ésta termine acabándose por miedo a no decir lo que siente respecto a la noticia.

Los expertos explican que es un buen paso mantener la sinceridad por encima de todo. Pero eso sí, después de dar el “no”, no olvide dar las razones, argumentos, comentarios sobre lo que sería ideal, sobre el orden de las cosas. Esto le evitará a la otra persona armarse películas en su cabeza como “no me quieres”, “me tienes como un juego” o “no me amas como yo a ti”.

Segunda escena

Podríamos intentarlo

Un tal vez sí, un tal vez no, puede ser peligroso. De intentarlo sin poner reglas de juego desde el comienzo podría dar pie para que uno de los dos salga lastimado. Si se deja llevar por la emoción del momento, pero no tiene claro las implicaciones que trae consigo compartir su espacio, va por mal camino. De intentarlo, deben establecer fechas provisionales, así como compromisos a futuro.

Tercera escena

¡Tengo problemas en mi casa, no soporto a mis padres y vine a vivir contigo!

En este tipo de casos usted debe manejar la situación con guantes de seda. Es posible que la pareja tenga graves problemas en casa, que en realidad esté atravesando por situaciones bastante complicadas. Seguramente usted no le lanzaría la puerta por la cara, pero sí tendría que establecer una fecha límite para que ella arregle sus problemas y vuelva a casa. Para la psicóloga Maritza Rodríguez, “si la pareja atraviesa por una situación muy fuerte se debe brindar el apoyo pero no decir solo “trae la ropa y quédate aquí. Es bueno establecer los días desde el principio”.


Cuarta escena

Si estudiamos la misma carrera, ¿por qué no vivir los dos en tu apartamento?

Puede resultar bastante tentador que su pareja quiera compartir los gastos con usted, que sea más fácil disfrutar ese idilio, ir a la universidad juntos, compartir un espacio propio con esos amigos en común.

Pero el problema es que para convivir con alguien se necesita madurez emocional. La psicóloga Maritza Rodríguez explicó que ese tipo de situaciones no son convenientes en universitarios que aún están atravesando un proceso. Esto tarde o temprano incomodará a otras personas que vivan con ellos, afectará su rendimiento académico si no saben medir su grado de responsabilidad y les traerá problemas con sus padres, pues son ellos los que le envían dinero para sus gastos.

“En la universidad las relaciones aún son inmaduras, además ellos dependen de los ingresos de sus padres. Al principio puede parecer hasta práctica la idea, pero al final solo quedará invasión del espacio del otro. Incluso, se obligan a madurar la relación antes de tener claro si quieren formar un proyecto de vida, incluso entorpece ese momento especial de conocerse el uno al otro”.

Quinta escena

Está bien, me sacrifico

Cuando usted utiliza la palabra “sacrificio”, de entrada ya tiene una gran barrera pues sabe que prefiere estar solo que con su pareja. Esos sacrificios tarde o temprano terminan en un caos, pues su mentalidad seguirá siendo la siguiente: Su pareja vino a invadir su espacio, sigue siendo su apartamento y no el de los dos, siguen siendo sus cosas y no las de ella, siguen siendo sus órdenes y no las reglas de los dos. Al final solo habrá un desenlace esperado: la ruptura.

sexta escena

¡Súper! Ya lo veníamos hablando y lo habíamos soñado

Si reiteradas veces tocaron el tema en pareja, si lo soñaron, pero más allá de la emoción aterrizaron las ideas y dijeron ¡qué bien!, ¡sería interesante!, la decisión podrá ser acertada para los dos. Tienen claro que es un paso bastante serio y están dispuestos a comprometerse como pareja. Si es así, el éxito será claro.

Frente al tema, el psicólogo Felipe Andrés Moreno explicó que “desde ese momento la pareja debe entender que la relación comienza de cero y deben repartir obligaciones, gastos, así como quehaceres domésticos”.

De esta forma ninguno de los dos se sentirá que invade el espacio del otro ni que existen reglas interpuestas por uno solo.

Séptima escena

“Como no me di cuenta de que ya estabas viviendo acá”

Aunque no lo crea, muchas personas pueden darse por desentendidas del asunto. Su pareja puede empezar llevando el cepillo de dientes, después la piyama, el vestido de baño y por último toda su ropa.

Frente a este caso, los expertos consultados explicaron que la culpa es de parte y parte.

Para el psicólogo Felipe Andrés Moreno Sánchez, “debe existir franqueza, esa sinceridad desde el primer momento en que se notan ese tipo de acciones y dejar claro que el hecho de permitir que sus cosas estén ahí no es sinónimo de que la persona ya vivirá con él”.

Definitivamente el éxito de una pareja está en hablar claro, decirse las cosas así duelan, para que no se pase a los atrevimientos, y todo porque emitió un mensaje de aprobación supuestamente o porque le dio luz verde para irse al apartamento del otro, agregó Moreno Sánchez.

“Si todo lo dejas a la comunicación implícita estás permitiendo que el otro vea lo que quiere ver. Por eso es tan importante que desde el mismo momento en que se ven esos comportamientos, se utilicen herramientas como preguntas al otro para que empiece a cuestionarse y encuentre una respuesta”, puntualizó la psicóloga Maritza Rodríguez.

preguntas y respuestas

Maritza Rodríguez

Psicóloga

¿Qué debe analizar la persona que recibe la noticia?

Al principio la persona que lo escucha lo ve como algo emocionante. Pero lo importante es analizar si esa relación es tan madura como para dar ese paso y si lo han preparado con anterioridad. El segundo paso es imaginarse cómo sería la situación para determinar si es viable o no la decisión para ambos.

¿De escuchar un ‘no’ como respuesta por parte de la pareja, cómo asumirlo?

Si la persona escucha un “no”, lo primero que debe hacer es mantener el control y decir “por qué”. Es necesario no hacerse películas en la cabeza, imaginarse cosas que no son. Si tienes la confianza de decirle a tu pareja que quieres irte a vivir con él, seguramente tendrás la confianza suficiente para escuchar el por qué no quiere, qué le molesta o qué cosas deben entrar a dialogar”.

Felipe Andrés Moreno Sánchez

Psicólogo

¿Qué puede pasar por la mente de una persona que escucha que su pareja va a irse a vivir con él?

La persona que es dueña del apartamento puede sentir un balde de agua fría porque pensará de inmediato que perderá su espacio, que se le acabó su libertad. Incluso se enojará porque su pareja nunca le consultó abiertamente que quería irse a vivir con él.

¿Qué posición debe tomar la persona que emite el mensaje?

Esa persona no debe suponer nunca que el otro va a decir que “sí”. Tan solo cuando los dos se hayan puesto de acuerdo, lo hayan consultado y hayan mirado los ‘pro’ y los ‘contra’. El problema se da cuando la persona cree que será bien recibida, porque el otro emitió unos mensajes equivocados. Eso lo que generará será un choque porque la pareja va a sentirse realmente afectada.

 

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