No tenemos ciudad bonita | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-24 05:00:00

No tenemos ciudad bonita

Se repite que vivimos en la Ciudad Bonita como se pega un chicle al zapato.¬† Es evidente que no corresponde a la realidad.¬† Es lugare√Īismo llamar bonito este proyecto de ciudad que motiva las angustias de varios comentaristas.¬† Se trabaja para lograrlo (el caso del agua lo patentiza), pero la autoridad atiende problemas que debieron resolverse mucho antes. Preguntamos si Metrol√≠nea arreglar√° el caos circulatorio, o solamente un aspecto. El caso de los suicidas de motos es agudo y la direcci√≥n de tr√°nsito no dicta reglamentaci√≥n para tal sistema de transporte; es oficina esperanzadora, pero es grande el problema circulatorio.¬† ¬†
No tenemos ciudad bonita

Seguimos movi√©ndonos por la selva de cemento que somos, con transporte pesado en horas diurnas, gigantescos carros repartidores (agua, gaseosa, cerveza, materiales de construcci√≥n) que podr√≠an hacerlo en horas nocturnas. Los pudientes con mascotas hacen dif√≠cil cumplir la orden m√©dica de caminar, no usan guantes para recoger desechos de sus compa√Īeros de caminatas, que precisamente es lo usual para su defecaci√≥n.¬† Es cuesti√≥n de cultura ciudadana, que requerir√° intervenci√≥n de autoridad (bastante ocupada en sus graves menesteres); adem√°s desapareci√≥ la colaboraci√≥n hogare√Īa para las basuras.

Se anuncian magn√≠ficas iniciativas para el parque Centenario, la reaparici√≥n del teatro Santander y del centro cultural del oriente.¬† La ocupaci√≥n del espacio p√ļblico dificultar√° esos beneficios indudables; la peatonizaci√≥n de algunas calles no logr√≥ el objetivo de darles buen uso.

Las ventas de licores y estupefacientes en derredor de escuelas y universidades neutralizan los esfuerzos educativos, buscan clientela de consumidores potenciales.

En parte es el rebusque de inmigrantes.  Sin reorientar la división político- administrativa con funcionamiento de provincias y regiones, no se aliviará el éxodo de ellos hacia el área metropolitana, que lo sufre, se necesita cambiar lo actual.  No hay posibilidades industriales en la periferia, pero cabría estimular los recursos turísticos, mejorando vías, abriendo albergues cómodos en residencias locales, creando cultura de atención al visitante, que ha de comenzar por servicios gastronómicos.  La atención local para visitantes requerirá vigilancia de ayuda, de poco costo pero exigente, básicamente en su limpieza.

No es cierto que atreverse a pensar es comenzar a luchar en vía armada.  Pero será el comienzo afortunado de una buena tarea para mejorar.  Si pensamos en mejorar y en no deteriorar más, hacemos lo correcto: Construir puentes en vez de abismos; convivencia en vez de muros entre la gente.

 

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