Color esperanza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-24 05:00:00

Color esperanza

Durante los a√Īos en que he estado vinculado a procesos de formaci√≥n ciudadana, promoviendo la participaci√≥n, la convivencia y el control social a la gesti√≥n p√ļblica, me queda claro que todos los ciudadanos quieren que los recursos p√ļblicos se inviertan de manera eficiente y transparente en las obras y programas que son para su beneficio; pero tambi√©n queda claro que la mayor√≠a acepta, con resignaci√≥n, que en el proceso de contrataci√≥n siempre hay una ¬ďmordida¬Ē para alg√ļn funcionario o el intermediario que hizo posible el contrato.
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La tolerancia o indiferencia con la corrupci√≥n ha sido una constante en la cultura pol√≠tica de los colombianos, pues pareciera que esto es un mal que tiena contaminada a toda la estructura social, que se ha desbordado del √°mbito de lo p√ļblico hacia sectores de la econom√≠a privada y las relaciones sociales en general, expresado en lo que llaman la ¬Ďcultura del atajo¬í.

En este panorama la lucha contra la corrupci√≥n ha sido un esfuerzo infructuoso, un caballo de batalla que ¬Ďno vende¬í, una situaci√≥n que hay que ¬Ďdejar as√≠¬í. Por esta raz√≥n muchos ciudadanos y especialmente los j√≥venes no creen en la pol√≠tica a la que consideran un escenario de negociaciones oscuras y a los pol√≠ticos como mercaderes de puestos y contratos.

Sin embargo, la puesta en escena de una propuesta basada en la legalidad y la idea de que los recursos p√ļblicos son sagrados, ha sido un llamado a la puerta de la sensatez, una invitaci√≥n a la reflexi√≥n¬† sobre una forma de hacer pol√≠tica de manera franca, directa y sin maquinarias, que en pocos d√≠as ha crecido de manera exponencial.

Hoy, la idea de un gobierno eficiente, que d√© garant√≠as de transparencia en la contrataci√≥n p√ļblica y de rectitud en el comportamiento de sus funcionarios, ha despertado la ilusi√≥n de millones de j√≥venes y el inconformismo de los mayores quienes durante toda su vida han sido enga√Īados y defraudados en cada proceso electoral.

Hoy Colombia reverdece, nuevos pastos crecen en el jardín de la política y el ciudadano empoderado hará las veces de jardinero: cortando la maleza para que surja la nueva flor.

 

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