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Los más pequeños, los más maltratados | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-24 23:24:17

Los más pequeños, los más maltratados

El maltrato infantil se mantiene en la región como uno de los problemas que más afectan a la comunidad barranqueña.
Los más pequeños, los más maltratados

Aunque las cifras demuestran que se ha reducido el número de casos de violencia a menores de edad, aún siguen siendo altos los índices de agresión dentro de los hogares.

De hecho, 1.156 casos de maltrato infantil e intrafamiliar se han atendido hasta marzo de 2010 en la Comisaría de Familia, frente a los 1.494 casos reportados el año pasado en el mismo periodo, es decir, 338 denuncias menos.

Luis Alejandro Rivera, director regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, afirma que “las estadísticas demuestran que aún se mantienen el maltrato contra los niños en la región. La agresión física y verbal y la negligencia siguen siendo una constante en el departamento”.

Para Teresa Ellis Pacheco, comisaria de familia, “las cifras son muy altas. La violencia no cesa, hay desconocimiento total de las normas de convivencia y falta de comunicación”.

Al leve descenso de casos reportados sobre violencia infantil, se le agrega que se han dejado de presentar historias de menores con señales de tortura.

“Afortunadamente, ya no se registran casos tan aberrantes como en años anteriores en que los más pequeños eran quemados con cucharas, ollas o les ponían sus manos en la estufa. Esos casos desencadenaron, desde huellas imborrables de violencia en sus cuerpos, hasta la muerte de los menores. Hoy podemos decir que ya no se presenta este tipo de ataque en la infancia santandereana”, indicó Rivera.

Una de las posibles razones por las cuales se mantiene el maltrato, se resume en que aún se cree que el menor sólo aprende con golpes y castigos físicos. No obstante, “el niño hay que educarlo con amor, cuando se le habla desde pequeño, el niño va a entender. La gente cree que los menores no piensan y no es así. El cerebro de ellos es como una computadora que va grabando todo lo que se les enseña”, recalcó Ellis Pacheco.

Rivera también reconoce que no se debe tolerar el maltrato. Por tal razón, a la hora de educar, se debe recurrir sólo a “castigos que podrían ir de la restricción al salir a jugar hasta establecerle normas para el acceso a Internet o televisión. Hay que pensar en castigos que le enseñen de verdad a los menores, antes de levantarles la mano, en decirles las cosas, hablarles. El castigo físico y psicológico le causa un daño enorme a nuestra niñez”.

LA VOZ DEL EXPERTO

Neila Mendoza Sánchez
Trabajadora social de la Comisaría de Familia

“Es muy importante que los padres estén muy pendientes de sus hijos. Qué bueno sería que el día de los niños fuese todos los días para que las  familias jueguen todos los días y dialoguen. Pero, cuando hay maltrato, hay miedo a denunciar. A veces el padre de familia reacciona negativamente cuando otra persona lo cuestiona. Por tal razón, hay que denunciar el más mínimo maltrato para prevenir que los conflictos sean cada vez mayores en el hogar. Ya instaurada la denuncia, se citan a los padres, se abre una historia socio-familiar para luego verificar qué clase de maltrato se cometió”.

Formas de maltrato

No sólo el castigo físico es considerado como maltrato a los niños. Insultarlos, gritarlos y hasta ignorarlos podrían ser otras formas de agredir a los menores.

“El maltrato psicológico es un castigo que no se puede ver. Aparentemente, se cree que no se hace daño con un grito porque no hay morados, rasguños, sangre o algún otro indicio físico de agresión. Pero las palabras tienen un impacto casi tan profundo como una palmada en el niño, por eso cuando les decimos: usted no sirve para nada, yo no lo quería tener, qué más se podía esperar de usted; estamos dejando huella de maltrato en su desarrollo personal y en su proyección como persona en la sociedad”, expuso Rivera.

Además de la agresión verbal, existe el maltrato negligente. Aunque no se diga nada de palabra que afecte su estado emocional, ni se golpee al pequeño, sí se ignoran sus necesidades básicas como no llevarlo al colegio, no alimentarlos bien, encerrarlos en la casa o no prestarles atención. Esta forma de maltrato vulnera el derecho a la educación, recreación, a gozar de una seguridad social o al de una verdadera familia”.

Por su parte, el coronel Germán Perdomo, comandante del Departamento de Policía del Magdalena Medio, dijo que “el llamado es a que las parejas respeten los derechos de sus hijos. De no ser así, ellos serán quienes maltraten a sus parejas. Debemos hacer uso de las Comisarías de Familia y la Inspección de Policía para establecer control sobre estas acciones”.

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