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Perdí las ganas de vivir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-04-25 05:00:00

Perdí las ganas de vivir

A mí madre le preocupa que yo tome una decisión tan radical como la que tomó la reconocida modelo y presentadora, Lina Marulanda. Para serle franca sí lo he pensado, porque a mis 30 años me considero una fracasada.
Perdí las ganas de vivir

Nada me sale bien. Terminé una relación de 4 años con el hombre que consideraba mi complemento y luego me arruiné con una papelería que monté.

Soy ingeniera industrial de la UIS. Busqué trabajo, pero al no tener experiencia me rechazaron. Monté un trabajo y me fue mal. Mis padres han sido mis únicos apoyos. Me da rabia defraudarlos porque soy una inútil.

Debo reconocer que soy malgeniada, exigente y delicada por todo. Realmente no sé qué hacer con mi vida. Se me están acabando las fuerzas para continuar.

Respuesta

Amiga mía: jamás se considere inútil, incapaz, fracasada, porque los resultados negativos son oportunidades maravillosas para crecer, para fortalecerse y para replantear el proyecto de vida personal y profesional.

¡Siéntese! Analice con serenidad todo aquello que pudo facilitar la pérdida del negocio como ubicación inapropiada del punto de venta, falta de mercancía, atención inadecuada, carencia de personal, desorden etc… Obtendrá una visión más clara sobre lo que pasó.

A nivel personal y afectivo debe ser realista, pensar en el momento presente, dejando atrás lo que pasó, recogiendo sus enseñanzas y preparándose con valor para enfrentar su más inmediato futuro.

Tenga presente: las experiencias buenas o malas son para su bien. Aprenda, crezca y agradezca.

Reflexión

Aprenda de las experiencias conservando el poder transformador de la fe, que todo lo puede a pesar del dolor o sufrimiento que se tenga. Nada por difícil que sea podrá destruir esa fuerza interior que percibe lo negativo como maravillosa oportunidad de crecimiento.

De ahí se desprende una verdad: sufrir nos conduce al despertar del perdón  que recuerda sin dolor y por obvias razones a la reconciliación.

Humildemente desarmemos la mente y el corazón para percibir e interpretar con sinceridad, optimismo y seguridad el resultado final de nuestros actos. Somos los únicos responsable de nuestro destino.

La vida es bella y usted le hace más edificante y maravillosa.

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